Gustavo Hernández Larrauri
UN SUCESO MAS
En definitiva, son sumamente lamentables la perdida de vidas humanas y las lesiones causadas a lo heridos en el percance en el edifico B2 anexo de la Torre de Pemex, independientemente de las posibles causas que generaron el percance y que a las autoridades correspondientes les tocará dar a conocer en forma oficial lo que arrojarán las investigaciones, y qué, y sin caer en especulaciones, hay que esperar el resultado de estás, siendo el primer factor de importancia las vidas humanas y la recuperación e identificación de cuerpos, y aunque los cuerpos de auxilio tanto del Distrito Federal, como Federales, la Marina y el Ejército Mexicano, dieron pronta e inmediata respuesta a la emergencia, aún es muy confuso el saber la causas y el Gobierno Federal en voz del Secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, manifestó que dar en declaraciones en falso sería caer en especulaciones hasta conocer las causas verdaderas del suceso, por lo que hay que esperar la versión oficial.
Sin embargo, ya son varios sucesos en instalaciones de Petróleos Mexicanos en reciente fechas y no tan recientes, uno tras otra, sexenio tras sexenio, que van desde: “pinchamientos” y “ordeñamientos” en ductos, incendios en refinerías, incendio y arranques de pozos, embarcaciones, plataformas, “gazasos” en estaciones de almacenamientos y en instalaciones administrativas como en este caso, en el de la Torre pemex, tanto en su seguridad física como en la industrial, ya sea en el propio Pemex o a sus contratistas, las cuales, cada una en su momento el gobierno federal ha dado a conocer la versión oficial de lo hechos, y que han variado, desde la seguridad física como la industrial en el entorno a la paraestatal.
Siendo, lo único cierto de este suceso más, la clara la fragilidad y vulnerabilidad de la seguridad física e industrial, así como la lucha de intereses en su entorno político y geopolítico de Pemex, que en cada suceso se manifiesta, ya sea por accidente o por otras “causas” en las instalaciones estratégicas del país, que conjugada con el eterno y polémico debate, desgaste y uso y desuso de “banderas” y hechos, sobre el destino, nacionalismo, privatización, reformas energéticas, expropiaciones, tesoritos en la profundidades, sindicalismo ultra corruptible, presiones internacionales, fraudes, malos manejos, empeños, causas de insurgencia social y crimen organizado entre otras, que han sido orígenes graves a la seguridad del patrimonio de los mexicanos, vía pemex, sexenio, tras sexenio.
Claro está, que Pemex, ya sea por una u otra razón a lo largo de sus historia, ha sufrido y cargado mucho con la historia reciente del País, para bien y para mal y está vez no es, ni será la excepción debito al momento y polémica de su entorno, y este suceso más, este suceso en la Torre de Pemex, será un acontecimiento más que marque una vez más dicha historia de la historia social, energética y económica del País, pero para nada debe ser motivo de la ruptura del orden público, mucho menos como pretexto de procesos utópicos revolucionarios, si se diera el caso, ni presiones al buscar modificaciones a circunstancias coyunturales que sufre un Estado, para todos es conocido que el País, ha sufrido procesos de transición, procesos de cambios, que quizá a unos o a otros no han gustado del todo, que si bien, han dado mucho que hablar, la lucha se debe dar en procesos democráticos, procesos donde ahora las voces convergen y divergen, procesos que deberían ser benéficos para el país, pues el País hace crisis en muchos aspectos, en muchos frentes y por diversas causas y este no debe de ser un suceso más, mucho más cuando hay perdida de vidas humanas…
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