Por: Gustavo Hernández Larrauri
INDUDABLE
Es indudable, que la razón asiste a quienes señalan que la inseguridad provoca en la sociedad un efecto de doble agravio, el que le causa el delito mismo y el que resulta de la frustración e impotencia ante la falta de castigo, lo que crea la manifestación de hacerse justicia por propia mano, al intentar defender los bienes y ejercer castigo; también es indudable que la inseguridad es el resultado de un sistema político que por décadas engendró e incubo, factores determinantes que ha generado y propiciado la inseguridad en México, asimismo es indudable la sensación colectiva de impotencia que se vive en muchas regiones del país.
También es indudable la corrupción que muchas veces se han adaptado como forma de vida, como forma operativa y como premisa fundamental, se ejercen en muchos de los aparatos coercitivos del estado e impartidores de justicia, principalmente en las policías, ministerios públicos y juzgadores, por lo que también es indudable que la combinación de corrupción y la ambición en el poder político, poder económico y empresarial, conjugados con lo generado de la cultura del agandalle y las carencias sociales, han sido caldo de cultivo y fomento para la inseguridad.
En un articulo anterior que lo nombre en su momento como “valemadrismo a la orden” señalaba que muchas veces: La violación de las leyes, la impunidad y el convertir a una sociedad en un valemadrismo a conveniencia, ha sido el acontecer día a día del México contemporáneo, el mínimo respeto al orden jurídico se fomenta en todos los niveles sociales y por todo el País, LAS LEYES SON PARA VIOLARSE, total si nuestros mismos gobernantes hacen lo que quieren, nosotros por que no, si ellos no las respetan por que las sociedad sí.
Desde la Infancia a la adolescencia moderna crece con la “cultura” del “agandalle”, al crecer se basa la realidad en formas del quien puede más, el que friegue al prójimo es más fregón, un valemadrismo descarado, desde el personaje mas bajo en la “escala” social hasta el más alto por llamarlo así, se fomenta en diversas formas del que Transa no avanza. Yo chin… namás tantito, ya viste al Ca… con ese carrazo y esa mansión, ese si es pieza, si la supo hacer, que como le hizo, me vale lo importante es que bien fregón, esta bien parado.
Me admiran y me respetan por que levanto las avionetas, ya viste aquel es bien pen… no la supo hacer, ya vez, aquel robó y nadie le hizo nada, la lana es la que habla, hablan de honestidad cuando el diezmo es un fraude, no importa las formas sino que hay que llegar al fondo aunque este sea turbio, ahora va la mía, yo violo las leyes por una buena causa, póngame donde hay no donde pueda, total no pasa nada.
La Constitución ya no se llama así es la prostitución por que todos la violan, yo llego por que llego, yo llego o apoyo al poder para recuperar la inversión política, claro con su respectiva ganancia, todo en esta vida es negocio, el pez grande se come al chico, el fin justifica los medios, el delito no es robar sino que te caigan, yo miento pero es una mentira piadosa, cada quien habla como le fue en la feria…y…y…y…
Así como estas, existen innumerables frases que fomentan la cultura del valemadrismo y la impunidad, al crecer se tiene que vivir envuelta en ella, se usa como patrón de conducta, sino se queda fuera del núcleo social en que se desenvuelve, es difícil que se adapte a ese núcleo social sin estas mañas.
EL PUEBLO TIENE EL GOBIERNO QUE SE MERECE, los actores políticos son reflejo de nuestra sociedad en decadencia. El ordenamiento Jurídico, aún con las grandes errores y lagunas se ha logrado a base grandes luchas, incluso escrito con la misma sangre del pueblo, cada vez existe el mínimo respeto al orden jurídico, las leyes por más imperfectas que puedan ser, es quizá el único rasgo que nos quede de civilidad, son formas de un orden social, la impunidad se fomenta en todos los niveles, en todas las esferas de gobierno y en la lucha por el poder.
Por lo que cada vez se incrementa en México, el Valemadrismo a la orden. Hay que hacer algo para cambiarlo, crear las condiciones mínimas de dignidad social, de romper esa cadena cíclica de una negación colectiva, de masas, que nos llevan al valemadrimo a la orden. Este artículo que escribí en enero del 2006, manifiesta muchas de esas formas históricas que al combinarse con el crimen organizado han adquirido dimensiones ya que amenazan al Estado mexicano.
Al cerrar esta columna, se llevaba a cabo la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Publica, en Palacio Nacional, con actores políticos y sociales, con los representantes de los tres poderes de la unión, Presidencia, Senado de la republica y Cámara de Diputados, Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Conferencia Nacional de Gobernadores y el jefe de Gobierno del D.F, convocando el presidente de la República Felipe Calderón, a establecer un acuerdo por la seguridad, la justicia y la legalidad entre los tres ordenes de gobierno, todas las autoridades del país y sociedad mexicana, basado en realizar políticas de prevención del delito, procuración de justicia y readaptación social, un sistema integral de combate al crimen organizado.
También es indudable, que la sociedad ya no cree en acuerdos debido a que muchos de ellos son vistos como juegos políticos, también es indudable que tiene que tener resultados este acuerdo para que la sociedad crea en dicho pacto, sin simulaciones, también es indudable que muchos elementos honestos de los organismos coercitivos del estado han muerto en el deber, es indudable que se debe fortalecer la unidad nacional, también es indudable que la inseguridad en México es motivo de seguridad nacional por lo que la LEY DE SEGURIDAD NACIONAL, señala:
Artículo 2.- Corresponde al Titular del Ejecutivo Federal la determinación de la política en la materia y dictar los lineamientos que permitan articular las acciones de las dependencias que integran el Consejo de Seguridad Nacional. Artículo 3.- Para efectos de esta Ley, por Seguridad Nacional se entienden las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, que conlleven a: I. La protección de la nación mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrente nuestro país; III. El mantenimiento del orden constitucional y el fortalecimiento de las instituciones democráticas de gobierno; VI. La preservación de la democracia, fundada en el desarrollo económico social y político del país y sus habitantes.
Artículo 5.- Para los efectos de la presente Ley, son amenazas a la Seguridad Nacional: III. Actos que impidan a las autoridades actuar contra la delincuencia organizada; V. Actos tendentes a obstaculizar o bloquear operaciones militares o navales contra la delincuencia organizada; VI. Actos en contra de la seguridad de la aviación; IX. Actos ilícitos en contra de la navegación marítima; X. Todo acto de financiamiento de acciones y organizaciones terroristas; XI. Actos tendentes a obstaculizar o bloquear actividades de inteligencia o contrainteligencia, y XII. Actos tendentes a destruir o inhabilitar la infraestructura de carácter estratégico o indispensable para la provisión de bienes o servicios públicos…
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