Alejandro Gertz Manero
La Delegación Miguel Hidalgo en el Distrito Federal es uno de los “municipios” donde se concentra la mayor riqueza del país y también donde se dan todas las contradicciones que se sufren en México, ya que ahí se alojan zonas delincuenciales, en las que la policía no se atreve ni a penetrar, y territorios de inmensa pobreza proletaria, contrastando con áreas de inversión y de especulación inmobiliaria verdaderamente desmesuradas.
En ese ámbito, y durante la administración delegacional anterior a la actual, sus vecinos vivieron una de las etapas más vergonzosas y críticas de corrupción, cinismo e impunidad de que se tenga memoria en esa delegación, que se convirtió en presa de las ambiciones desmesuradas de “desarrolladores” y contratistas que explotaron sin freno las zonas de Polanco y Lomas de Chapultepec, que son las más codiciadas del Distrito Federal, para cometer todo tipo de atropellos a la ley y a los derechos vecinales, acogidos a una colusión delincuencial entre quienes supuestamente representaban al PAN en la delegación y al PRD en el Gobierno de la ciudad, y que traicionaron sus militancias para convertirse en cómplices de una misma conducta inmoral y delictiva.
Se ha documentado hasta el detalle cómo los empresarios constructores “compraron” la voluntad del Gobierno del DF y de la delegación para obtener permisos que violentaban las leyes, para construir edificios que nunca cumplieron con las normas de estacionamiento requeridas, lo cual ha convertido a Polanco, al Paseo de la Reforma y al Periférico en un verdadero tapón, que prácticamente suspende la circulación en esas áreas en determinadas horas del día, como consecuencia de esa “subasta” de todas las restricciones en materia de alturas, áreas verdes y demás elementos indispensables para una mínima civilidad.
Frente a estos atracos, los vecinos de Polanco y de las Lomas de Chapultepec salieron a las calles y a los medios para defender sus derechos más elementales a la convivencia y habitación, a través de las únicas opciones que les fueron quedando, frente a la burla a las leyes, al derecho a la información, a las contralorías y a toda la parafernalia gubernamental que se puso de acuerdo para encubrir su propia corrupción; y en ese contexto, la lucha ha sido casa por casa, manzana por manzana y colonia por colonia, la cual, obviamente, la han ido perdiendo los vecinos en la mayor parte de los casos, para que esos monumentos al cinismo queden ahí, demostrando para lo que sirven las leyes en nuestro país frente al poder de la corrupción.
En una de las avenidas más bellas de la ciudad, Rubén Darío, y en otras ubicaciones, todavía se están dando las últimas batallas ciudadanas para saber si durante esta nueva administración algo se puede lograr, mientras los edificios en Periférico, Reforma, Arquímedes y Polanco se exhiben como ejemplo de todo lo que estamos comentando.
Esos mismos combates se libraron también contra los antros y decenas de restaurantes que se abrieron incumpliendo con todas las normas de estacionamiento y operación, lo que ahora ha convertido a esa parte de la ciudad en un caos permanente, mientras se disfrazaban como “remodelaciones” las aperturas irregulares de comercios, porque en este país, cuando las ambiciones económicas se desatan, el cinismo emerge y no hay poder humano que lo pueda contener.
En esas condiciones, los vecinos están enfrentando esta nueva etapa en la vida de la delegación Miguel Hidalgo, con la esperanza de superar la vergüenza y la corrupción que se vivió sin freno durante toda la administración anterior.
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Doctor en Derecho
