Consulta ilegal, ilegítima e inequitativa disfrazada de democracia

A pesar de que la mayoría de los pueblos afectados por la construcción de la termoeléctrica de Huexca dijeron no a este proyecto de muerte, el gobierno federal seguirá con la construcción de 140 metros restantes para que esta pueda funcionar, tras calificar como exitosa una consulta plagada de violencia y escasa participación, y la que previamente se manchó con el asesinato del activista Samir Flores, del cual el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua responsabilizó directamente al gobierno federal..
De acuerdo con los resultados de la consulta, el 59.5 por ciento votó a favor de la termoeléctrica de Huexca. Pero las organizaciones civiles, especialmente el Frente la catalogó como amañada porque falta información a los ciudadanos. A ellos sólo les hablan del beneficio del bajo costo de la luz y la pérdida económica que implicaría cancelar el proyecto (25 mil mdp), pero existen razones válidas que demuestran que no es la mejor opción para proveer de energía al estado de Morelos.
Por lo pronto, los que están en contra ya anunciaron que fortalecerán el plantón de Apatlaco, que se mantiene desde hace algunos años en Ayala. El fin de semana de la consulta, los habitantes de Huexca, donde afecta directamente este proyecto, en lugar de ir a las urnas juntaron firmas contra el megaproyecto en una asamblea popular, que es como se organizan bajo el régimen de usos y costumbres. Desde el inicio de la obra, en 2010, ejidatarios se han organizado para evitar la obra, intensificaron las acciones durante el mandato de Graco Ramírez, cuando en 2015 32 ejidos, encabezados por Jorge Zapata, nieto del Caudillo del Sur, hicieron un plantón a 500 metros de la planta tratadora de agua pero fueron agredidos por policías y elementos de seguridad privada, en otra ocasión llegó el Mando Único a golpearlos.
Las consultas que el gobierno federal lleva a cabo para imponer sus planes de “desarrollo” son una muestra de que en realidad está ignorando lo que los ciudadanos quieren. Los resultados de esta votación fueron de un 60% a favor y un 40% en contra. Pero participaron 55 mil personas de un censo de millón y medio. Incluso el Instituto Nacional Electoral se hizo a unlado, tras considerar que no hay base constitucional en ellas, es decir, son ilegales. Era claro que con el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México la mayoría se negaba a seguir con la construcción; y se hizo una votación donde esa negativa arrasó con todo y las millonarias pérdidas de 120,000 millones de pesos invertidos. En la consulta para el Tren Maya, el proyecto estrella de este gobierno, también se dio luz verde, sin considerar las consecuenciasambientales que expertos han puesto sobre la mesa.
Quedan de lado las razones basadas y sustentadas en información comprobable y llevada a cabo por expertos en los temas, no en el ánimo de los ciudadanos, que, en esta última, votaron sin estar al tanto del daño que conlleva la termoeléctrica, no solo a los campesinos sino a cualquiera que viva cerca. La consulta se realizó en 36 municipios de Morelos; 15 municipios de Puebla, y 9 municipios de Tlaxcala.
Además, se viola la Constitución mexicana, en el artículo 35, que sostiene que no se puede llevar a consulta popular la restricción de Derechos Humanos, en este caso, se les privará de agua a los campesinos, uno de los derechos básicos universales. Los resultados son dudosos, no hubo una instancia autónoma, como el INE, que realizara un conteo de los sufragios. Además de la violación del Convenio 169 de la OIT, que defiende el derecho a otorgar o no su consentimiento a los pueblos afectados en proyectos de inversión y desarrollo.
AMLO aseguró que un organismo internacional hará dictámenes sobre la calidad del agua y la no contaminación, “para que no quede la menor duda de que no podríamos, de ninguna manera, llevar a cabo una actividad económica por importante que sea, afectando el medio ambiente, contaminando el agua, dañando el territorio”. Pero esto debió hacerse desde antes de comenzar los trabajos para la hidroeléctrica.
La advertencia de que el proyecto tiene un impacto negativo pues se trata de una zona de peligro eruptivo, muy próxima al volcán Popocatépetl, al igual que el desvío del agua del río Cuautla a la planta para generar electricidad, cuando esta es vital para el riego de los cultivos en el área, son ignorados por el gobierno que recién empieza, al que eligieron estos mismos ciudadanos bajo la promesa de “no les voy a fallar”.
Las tierras y el agua que el General Emiliano Zapata defendió con su sangre junto a miles de campesinos, a quienes México les debe dignidad y libertad, se esfuman con el argumento de que es por el bien general y la mayoría así lo decidió, como se escuchaba en tiempos de caciques. ASICh

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