TOPE SALARIAL A FUNCIONARIOS
Por Teodoro Rentería Arróyave
PUERTO PEÑASCO, SONORA. En México, como seguramente en otras muchas partes del mundo, una gran mayoría incursiona en la política no por vocación de servicio a la colectividad sino exclusivamente en busca de poder y de buenas ganancias, algunos se conforman con los estupendos salarios de los mandos medios, superiores y de titulares de los organismos o dependencias, otros que tienen la facultad de autonomía se autorizan salarios insultantes y otros además medran con el puesto.En un país como el nuestro, con terribles y dramáticos contrastes sociales, en el que más del 60 por ciento de su población vive en la pobreza y de ese conglomerado cuando menos un 30 por ciento sobrevive en la miseria, el sólo hecho de que los funcionarios de todos los niveles, de los tres órdenes de gobierno y de los tres poderes gocen de salarios estratosféricos es además de una afrenta insultante, representa un disparador de encono ante la brutal desigualdad social prevaleciente.
Un primer paso se ha empezado a dar, desde luego muy elemental ante la gravedad del problema, consistente en legislar topes salariales para todos los funcionarios de todo el país empezando por el Presidente de la República. El tema no es fácil, es de suponerse que los primeros que se opondrán serán, no lo dudemos, un grueso de gobernadores de las entidades federativas y presidentes municipales, que se creen dictadorcillos los primeros y caciquillos los segundos.
También habrá oposición por parte de algunos altos magistrados y jueces del Poder Judicial y de los antiguamente llamados “padres conscriptos”, nos referimos a los integrantes del Poder Legislativo. Ejemplo escandaloso es el de los ministros de “La Suprema”, perdón, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los cuales cuando se jubilan siguen gozando del mismo salario y demás prebendas por “sus servicios a la nación”.
Se nos informa, que en este enero que estrenó el 2009, podría aprobarse en Comisiones de la Cámara de Diputados la imposición de topes a salarios de funcionarios y servidores públicos, incluidos legisladores federales, en el propósito de que nadie gane más que el Presidente de la República, ya que tal decisión representa un compromiso con la sociedad, según la opinión del presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales de la propia Cámara baja, Raymundo Cárdenas.
De aprobarse la ley para regular sueldos de funcionarios, la transparencia y la rendición de cuentas tendrá que ser clara para que ningún funcionario público se sirva con la cuchara grande con el pretexto de que algunos cargos tienen que ser asignados en sus salarios de manera independiente como es el caso de presidentes municipales y gobernadores, declaró a nuestro parecer en forma inusitada, el Instituto Federal de Acceso a la Información, IFAI, organismo que señala la importancia de reducir salarios sobre todo en la época de crisis que enfrenta el país. Toma relevancia la posición porque sus propios miembros consejeros gozan de muy buenos salarios.
El contraste de la opulencia y los asalariados salió en la misma jornada noticiosa. Mientras tanto, dice la nota, un grupo de maestros y estudiantes universitarios acudieron ante la inservible Comisión Nacional de los Salarios Mínimos a censurar la actitud asumida por este organismo en torno al aumento a los minisalarios, con pancartas expresaron que al Presidente de la República deberían darle el salario mínimo para que entendiera que con el aumento aprobado, sólo permite a una familia adquirir una pierna o un muslo de pollo o un puñado de macarrón al mes. El burlesco aumento mensual fue de 2.50 pesos devaluadísimos.
Criticamos de continuo a los países con sistemas diferentes al nuestro sin tomarnos la mínima molestia, ya no de analizar, cuando menos de enterarnos en que se contrastan con el nuestro. La vecina y querida Cuba y la gran nación en que se ha convertido la República Popular de China, dentro de sus disposiciones constitucionales mantienen una serie de puestos honoríficos porque, exacto, se considera un honor ocuparlos, entre ellos subrayemos, a los miembros de sus Asambleas; sus diputados no cobran ningún tipo de salario, viven del puesto de trabajo o de la profesión que ejercen al momento de ser elegidos.
Probablemente sea una utopía, pero ese sería en camino en nuestros países, ante los abusos de funcionarios sin escrúpulos y con nulo sentido de servicio.
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