PREOCUPANTE
Por Teodoro Rentería Arróyave
Lo ocurrido en la Universidad Nicolaita de Morelia, Michoacán, al secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor y a su comitiva, por todas sus implicaciones y sus aristas, resulta cuando menos preocupante.
Desde hace tiempo se ha insistido, que la tolerancia de la autoridad no se justifica ante la agresividad de los maestros integrantes de la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CENTE.
Conforme pasa el tiempo y la frustración les hace presa, ante la imposibilidad de derogar la Reforma Constitucional Educativo, los mentores han ido enfureciendo sus tácticas de reclamos.
Todo es válido y la Ley protege la manifestación pública, lo que no es válido es violentar el orden público y cometer delitos.
Esta regla de convivencia mínima es de cumplimiento universal, y nadie puede violentarla, se trata, como este caso, de una minoría de la minoría.
No sólo todo lo anterior es preocupante. Lo verdaderamente alarmante es la falla de seguridad en un acto público de un funcionario de primer nivel y más en un Estado conflictivo, como es Michoacán.
No es comprensible que hayan fallado los mandos y los elementos del Estado Mayor Presidencial, del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, CISEN, los de la Policía Federal, los de la Policía Estatal e inclusive los de la Municipal.
No se puede aceptar que 40 o 50 Trabajadores de la SEP, nos negamos a llamarles profesores, hayan ingresado violentamente al recinto donde se llevaba a cabo la ceremonia, y no contentos con ello, por la parte de atrás del inmueble se apresuraran a llegar para tratar de agredir al secretario Chuayffet y a su comitiva.
Qué bueno que todo quedó en vidrios rotas y abolladuras a las camionetas, pero de ahí a una tragedia el estrecho era mínimo.
Los mexicanos nos seguimos desgastando como consecuencia de la ruina en que la docena trágica dejó al país.
De ahí mismo que se impongan dos accione inmediatas, después de que la dirigencia de la CENTE se desligará de la agresión, los responsables deben de ser identificados y ubicados para presentarlos ante las autoridades respectiva.
Y también identificar a quien o quienes fallaron en la seguridad de un acto gubernamental público, sin tomar ni siquiera en cuenta que estaban en territorio del conflictivo, Michoacán. En éste lamentable caso, como en otros muchos, no cabe ni la impunidad, ni la opacidad.
Periodista y escritor, Secretario de Desarrollo Social de la FELAP, Presidente fundador y vitalicio honorario de la FAPERMEX, ex presidente del Club Primera Plana. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com
