DEL DICHO AL HECHO
Por Teodoro Rentería Arróyave
A Colila Eguía, líder histórica de los periodistas de Baja California y secretaría general de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, al unirnos en su pena por la partida física de su hermana. María Antonieta. Nuestro sincero pésame a los hijos, nietos, bisnietos, demás familiares y amigos.
De siempre hemos apoyado las manifestaciones públicas, cuando las luchas, por sobre toda las cosas, son por la reivindicaciones sociales.
En esas línea, por cierto de congruencia, también siempre hemos considerado que toda manifestación debe ser, por sobre todas cosas, pacíficas.
Además, los manifestantes deben de respetar los derechos de terceros, no puede ser una conducta adecuada fastidiar a toda una ciudad, sea de las dimensiones que sea, para conseguir sus propósitos.
Los maestros de la sección 22, desde que se instalaron en el Zócalo, que es la Plaza principal de todos los mexicanos, se comprometieron en el sentido de que sus manifestaciones serían pacíficas y ahora lo que han llamado como “resistencia pacífica”.
Nada más alejado de la verdad, desde su primera aparición en el Palacio Legislativo de San Lázaro, el común de sus acciones ha sido la agresión a policías, empleados y ciudadanos de la calle, los primeros que sólo cumplen con su deber, y todos, es de tomarse en cuenta, son tan mexicanos como los mentores.
Nos es posible asimilar que se nos informe, que los maestros que deberían de estar cumpliendo con su más alto cometido de enseñar en las aulas, se armen con tubos y piedras para enfrentar a las fuerzas pública que les impedirán llegar, en el caso de la víspera, al Aeropuerto Internacional, Benito Juárez, de la Ciudad de México.
No se trata de hacer parangones, pero es de tomarse en cuenta como se realizan en Japón las manifestaciones, puesto que en esos países del llamado primer mundo también existen inconformidades.
Intentemos describirlas, los marchista sólo se salen un metro por debajo de las banquetas, los altoparlantes tienen que respetar un grado de decibeles y no se permite en ningún caso agresión alguna por simple que sea.
En recorrido a pie por Insurgentes Centro, hice alto en un quiosco de periódicos, una fotografía en un diario llamaba la atención. Un maestro sentado o casi acostado en una silla de playa a mitad de la Avenida Reforma, consultaba coreos o enfrentaba los juegos cibernéticos, la fuerza de la foto nos hizo hacer alto, una mujer del pueblo se dirigió a nosotros y nos dijo, entre tristeza y recriminación: “Esos son nuestros maestros”.
El jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa, antes las presiones, reitera que asumirá el costo política de evitar un enfrentamientos que puede costar heridos y muertes.
Lo peor que puede suceder que se tanga un mártir mortal. Sin embargo algo está claro: del dicho al hecho los mentores no han cumplido con su compromiso de resistencia pacífico.
Periodista y escritor, Secretario de Desarrollo Social de la FELAP, Presidente fundador y vitalicio honorario de la FAPERMEX, ex presidente del Club Primera Plana. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com
