Alfonso Carbonell
PRD vs PRD
Estamos a horas de que la gran elección -por todo lo que representa para la izquierda aglutinada en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que si bien no son todos los que son sí son todos los que están (¿?)- se de este próximo domingo 16, la que se espera por todo lo acontecido y dicho por los propios contendientes y sus simpatizantes torno al desaseo existente en la elección de su dirigente nacional, sea un verdadero “choque de trenes” con los consabidos saldos rojos para este partido. Alejandro Encinas con el respaldo del Peje Andrés Manuel López Obrador vs Jesús Ortega y los “Chuchos”. Es decir; el PRD vs PRD.
En la disyuntiva que presenta esta elección estrictamente partidaria, no sólo se juega el destino inmediato de este partido político, sino además y no exagero, el destino del país mismo. Porque es fácil adivinar que de triunfar Encinas apoyado e incondicional del autollamado “Presidente legítimo” el señor López, la situación ya de por sí prevaleciente de confrontación entre esta ala radical del PRD con el Presidente Felipe Calderón, se antoja más abierta y frontal. Es decir, los acuerdos que necesita el país para lograr superar la marginación y pobreza de millones de mexicanos, se verá frenada o de menos aletargada, al asumir, no me cabe duda, un papel activo del tabasqueño en las decisiones no sólo de su partido sino de sus legisladores federales. Los acuerdos, con o sin privatización de por medio en el caso específico de la reforma Energética, tendrán que esperar nuevos tiempos democráticos.
Y si a esto le agregamos el aún vigente escándalo del “Camilogate”, detonado por el propio Andrés Manuel y que tiene que ver, precisamente, con asuntos relacionados con el sector energético específicamente con la paraestatal PEMEX, en donde presuntamente el ahora secretario de gobernación Juan Camilo Mouriño habría incurrido, de menos, en el delito de “tráfico de influencias” en su paso por la Presidencia de la comisión de Energéticos de la Cámara de diputados y posteriormente desde su alto encargo de funcionario en la administración pasada en la Secretaria de Energía, presuntamente insisto, por haber beneficiado a negocios de su familia, bueno, es de prever que con Alejandro Encinas y Manuel López en la dirección del PRD, el asunto se vuelve harto complejo.
La otra cara
La otra cara de la moneda, podríamos decirlo así, está en el ala moderada del perredismo representada, en este caso, por el senador Jesús Ortega, quien compite muy cerradamente con Encinas. Porque mientras el apoyado por López Obrador es fiel intérprete de políticas de éste; en tanto Ortega y sus aliados, se han distinguido por un comportamiento, digámoslo así, más institucional y por ende, más dispuestos al diálogo y la construcción de acuerdos. Me queda claro.
Aunque el estatus anterior de los así llamados “Chuchos” con “Chucho” Ortega a la cabeza, no quiere decir que son una “perita en dulce” ¡no qué va!; sí han demostrado en los hechos, estar dispuestos a la construcción de consensos que le permitan al país avanzar y por tanto, llegar a cuerdos en lo más urgente que requiere reformarse y esa postura es lo que más abona a su causa. El mejor escenario, opino.
Ya de salida
Estamos pues, como coloquialmente se dice; “al cuarto para las doce del reloj electoral perredista”, por lo que el domingo mismo o más tardear el lunes 17, una nueva historia se empezará a escribir y decía, no sólo para la izquierda militante del PRD, sino para el país mismo. El fraude electoral, lo han denunciado de uno y otro bando, es la sombra que cubre la elección y por tanto, gane quien gane, puede causar un cisma de pronósticos reservados. Así que; “que dios nos agarre confesados”. (Y espero que, al menos ese día; “no doblen las campanas de Catedral”)
