Alfonso Carbonell
¡¿Sindicalismo?!
Mucha tinta y papel podríamos ocupar para hablar sobre del tema sindical en México, pero solo baste remembrar, someramente, a una otrora poderosa CTM (Confederación de Trabajadores de México) del sempiterno Fidel Velásquez, de su poderío como de sus excesos . Pero lo mismo podríamos decir de un sindicato petrolero que por años, casi desde el momento mismo de la expropiación por Lázaro Cárdenas, se ha dedicado, bueno aclaro, específicamente sus líderes, a saquear a la paraestatal PEMEX. Un Joaquín Hernández Galicia “La quina” ingresado en la cárcel por corrupción, o que decir de Carlos Romero Deschamps que desvió más de mil millones a la campaña presidencial de Roberto Madrazo. Éstos tres, botones de muestra de lo que queremos ilustrar.
Pero usted dirá y preguntará, que de entre éstos sindicatos señalados y cuya lista podría, insisto, el solo nombrarlos llenar páginas enteras y no acabaríamos, falta uno de significativa importancia si no es el que más y tiene usted toda la razón; falta mencionar al sindicato más grande de América Latina, el de los maestros: El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), hoy por cierto y desde tiempo atrás, secuestrado por una pléyade de facinerosos encabezados por la maestra Elba Esthers´ (así lo pronunciarían en Comitán, su tierra) Gordillo Morales. Sí, la vitalicia y “riñonuda” (a pesar que solo tiene uno) líder magisterial.
Porque si en el “priato” que se entronizó en el poder por más de 70 años, la entonces poderosísima CTM tenía la facultad de vetar candidatos presidenciales o bien ser el fiel de la balanza en el proceso sucesorio, ahora en el “paniato” es, precisamente, el SNTE, el que inclina la balanza electoral. Si no, pregúntele al inescrutable señor Fox de tristes recuerdos, o bien también, al Presidente Felipe Calderón. Secreto a voces.
Sección 7 y 40
Esto último comentado, lo del SNTE de la señora Gordillo, me lleva a dilucidar sobre del tema electoral que, ya en proceso, tendrá verificativo en días posteriores para el relevo de sus dirigencias en la entidad. La 7 que aún y pese a todos los dislates cometidos durante su in-gestión, el inefable de Francisco Hernández Torres o Torres Hernández -pa´l caso da igual- tuvo a bien mal conducir; y por la 40, se prepara el relevo de otro, otro dirigente que bajo el manto de la sospecha sobre del desvío millonario de fondos del ahorro de la base trabajadora (se habla de poco más de 50 mdp) espera su relevo, el señor Jorge Pérez Pérez.
En ambos casos, ya se habla de la potestad que la maestra Gordillo Morales, presidenta vitalicia del SNTE, tiene para designar o bien imponer, a quienes habrán de suceder a los personajes aludidos. Sin embargo, la situación se torna más compleja y confusa cuando en la baraja de presuntos aspirantes a sacrificarse en la codiciada posición sindical de secretario general, aparecen nombres de personajes, los más perfectos desconocidos, pero en contrapeso aparecen otros nombres de “re-conocidos” pillastres magisteriales. Y lo mismo se da en la sección 7 como en la 40.
Claro está, en ambas listas de aspirantes, aparecen enlistados nombres de personas que bien merecen ser tomadas en cuenta para tal menester sindical. Sin embargo, éstas personas que gozan de buena fama pública, en desdoro de sus pretensiones, no tienen el respaldo de la magnate de la educación, la señora Elba Esther. La historia, una vez más, se repite. No llegan los buenos sino los malos. Los incondicionales. Lo que me lleva, si me lo permiten y sólo para ilustrar de que se trata esta elección sindical en ambas secciones, concluiré con la siguiente anécdota más que chiste, que habla del bueno y del que no lo es.
En un Palenque de gallos, un perfecto desconocedor de la pelea de plumíferos, se apresta a probar suerte apostándoles a los gallos, aunque su temor era visible al no saber ni “pío” del asunto. Buscando no errarle -demasiado-, se decide preguntarle a un parroquiano que, por su apariencia y vestimenta con botas, gruesa hebilla, camisa a cuadros y sombrero (¡ándele como un charro!), intuyó lo podría orientar. Así y sin más tardanza le suelta su solicita inquietud y dice; disculpe, de los dos gallos que van a pelear ¿cuál es el bueno? ¿El giro o el colorado? El tipo, sin más, y después de observarlo detenidamente le espetó lacónico; el bueno es el giro. Animado y agradecido, se dispuso a apostarle al gallo giro. Terminada la pelea, el giro es apabullado por el colorado.
Un tanto molesto e indignado por lo que pensó fue una broma que le jugo su dicente, se acercó y le dijo en tono de reclamo; ¡oiga amigo, usted me dijo que el bueno era el giro y perdió, no se vale! Sí amiguito en efecto, le contestó el bragado gallero de grueso bigote, y reafirmando su aserto le dijo; ¡claro, el bueno es el giro! El otro…el otro ¡es un hijo de la chingada! (Sin palabras)
Ya de salida
Ahora y ya para terminar sobre un tema por demás inacabado, se alzan voces que empiezan a apuntar sus dardos envenenados contra del secretario de Educación estatal, el maestro Javier Álvarez Ramos, seguros de que al involucrarlo o de menos sindicarlo de estar metiendo las manos al proceso de elección sindical, servirá como “cortina de humo” al desaseo con el que se viene manejando la sucesión sindical lo mismo de la sección 40 que la 7. Pero, no les va a resultar su estratagema, me queda claro, porque ni tardo ni perezoso el propio secretario, le ha salido al paso a estas maledicencias y no sólo se ha deslindado de intervenir en el proceso, sino que ha advertido a los servidores públicos de su dependencia, de hacer lo propio so pena de afrontar las sanciones que ello merezca.
Respeto sindical y confianza a la madurez magisterial, son las apuestas echas por el secretario de Educación, Javier Álvarez Ramos.
