Alfonso Carbonell Chávez
“Colosio a 20 años”
Así pues, como el famoso tango de Carlos Gardel “Volver” (1935) que decía “volver con la frente marchita las nieves del tiempo blanquearon tu cien, sentir que es un soplo a la vida, que veinte años no es nada que febril la mirada te busca en la sombra…” pues, en el caso del asesinato de Luis Donaldo Colosio que este 23 de marzo se cumplen ¡veinte años!, de su artero crimen en 1994, el tango de Gardel no opera para el caso Colosio. Porque veinte años son muchos años para que en verdad, a menos así se escucha aún hoy día a la vox populi vox dei, de que el asesinato de Luis Donaldo haya sido urdido por un solo hombre y con móviles realmente inverosímiles como es Mario Aburto. Mucha agua ha corrido bajo el puente de la historia nacional y el caso del crimen de Luis Donaldo Colosio Murrieta, sigue siendo tema de debate sobre todo en estas fechas fatídicas de su aniversario luctuoso.
Si hacemos un breve repaso sobre de los acontecimientos que antes y después de la muerte de Colosio se estaban dando en el país, deberíamos empezar por señalar al menos tres sucesos que enmarcan dicho acontecimiento trágico y el cual se llegó a calificar como un crimen de estado. En el contexto internacional, el uno de enero de 1994 entro en vigor oficialmente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte el TLCAN, que abría al mercado de Estados Unidos, Canadá y México, la comercialización de un gran número de productos y servicios sin mayores barreras arancelarias. En su momento como lo puede ser hoy la Reforma Energética propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto y aprobada por la mayoría calificada en el Congreso de la Unión, también les mereció del PRD y “las izquierdas”, su rechazo al TLC por considerarlo neoliberal. Sus repercusiones, a 20 años distancia, en su saldo, no han sido del todo favorables, digo para la mayoría de las y los mexicanos. Me queda claro.
Colosio a 20 años (II)
Otro acontecimiento pero este de orden interno en ese fatídico año del 94, fue precisamente el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y de eso los chiapanecos ¡vaya que tenemos memoria!, pus cómono, si nos estalló aquí en nuestra tierra. No entraré a la génesis del movimiento zapatista que data de menos, según consignan algunas voces y documentos, 25 años atrás del 94 y su posterior desintegración también a veinte años de su surgimiento. Pero baste decir que si con o sin tratado de libre comercio la situación del país con sus problemas de siempre (pobreza, inseguridad, desempleo etc.,) ya era apremiante, pues ya con la entrada en vigencia el TLC y el levantamiento zapatista, movimiento que evidenciaba precisamente la pobreza, la explotación y abandono sobre todo de los indígenas de Chiapas y del país, pues bueno, las condiciones estaban puestas en la mesa para que nos pasara todo. Incluso como fue, el asesinato de Colosio. Les quede claro.
Un tercer acontecimiento que no es menor, incluso que le valió según cuentan las crónicas de ese tiempo una reprimenda del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari a Colosio, fue su encendido discurso del 6 de marzo de ese mismo año de 1994 por cierto en el emblemático sitio del Monumento a la Revolución, cuando entre otros conceptos vertidos en su discurso se refirió así: “Veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y que están dispuestos a creer, a participar, a construir nuevos horizontes.
“Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.
Colosio a 20 años (III)
Así entonces, parecía la suerte de Luis Donaldo estaba echada, incluso se comentó en esos aciagos días, que aquel oscuro personaje de nombre Joseph Marie Córdova Montoya de la oficina de la Presidencia de Salinas, hombre de todas sus confianzas y poder real, le habría pedido a Colosio renunciara a la candidatura, aunque el mismo Joseph salió a desmentir dicha versión. Es cierto que algunos analistas políticos e historiadores incluso hoy día, consideran que el presidente Salinas de Gortari no hubiera tomado la decisión de buscar sustituirlo como candidato mucho menos por motivo del discurso pronunciado por Colosio, ya que este tipo de deslindes de los candidatos con respecto a sus antecesores o que lo serán, siempre han existido y así, señalan, lo hizo Ruiz Cortines de Miguel Alemán, López Mateos de Ruiz Cortines, Díaz Ordaz de López Mateos, Luis Echeverría de Díaz Ordaz, López Portillo de Echeverría y así lo empezó hacer Colosio de Salinas.
Sin embargo y sobre todo siempre que se toca el caso Colosio así llamado, las preguntas a veinte años siguen surgiendo en el mismo tenor y sentido de que el autor intelectual del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta fue el presidente Carlos Salinas. Usted, por supuesto, tiene siempre su mejor opinión.
Les comparto este texto que relata los sucesos políticos y también trágicos que vinieron después de la muerte de Luis Donaldo Colosio Murrieta: Con sólo cuatro meses antes de la elección, el PRI se encontró en apuros al no poder cumplir con el requisito constitucional de que ningún candidato presidencial puede ejercer un puesto público durante los seis meses anteriores al día de la elección; esto inmediatamente descalificó a todo el gabinete, donde estaban la mayor parte de los posibles sustitutos. Entre los pocos candidatos potenciales disponibles, Carlos Salinas, a quién muchos señalan como el instigador del asesinato «El asesinato de Luis Colosio apunta al Estado mayor presidencial de Carlos Salinas»., finalmente escogió a Ernesto Zedillo Ponce de León, quien había renunciado como Secretario de Educación Pública para servir como organizador en la campaña de Colosio. Este golpe de suerte para Zedillo, quien nunca hubiera sido candidato en circunstancias normales, levantó aún más rumores.
Seis meses después, el 28 de septiembre de 1994, el cuñado de Salinas de Gortari, José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del PRI, también fue asesinado a plena luz del día en la Ciudad de México, eliminando así a dos de las más visibles y poderosas cabezas del PRI en México, Colosio y Ruiz Massieu. Finalmente, Ernesto Zedillo fue elegido presidente, convirtiéndose en el último presidente del PRI en México dando fin así al más largo período dominado por un solo partido. (Fuente: Wikipedia)
Ya de salida
Así es pues, que a veinte años del artero asesinato de un hombre que se perfilaba con ser presidente de México y que hoy sus biógrafos y la clase política siguen considerando hubiera cambiado la ruta del país, considero, no encuentra reposo en su fosa fúnebre y ni lo encontrará hasta que no se aclare a cabalidad; quién fue el que le jaló al gatillo del arma homicida porque aún hoy se duda que ese Aburto que está en la cárcel sea el mismo Aburto que disparó. Pero también y de igual o mayor peso en el hecho mismo, de quién o quiénes urdieron la infamia…// Así nuestro país se ha debatido en las inquinas palaciegas y las traiciones en pos del poder por el poder mismo. Todo parecía que de ese México bronco posrevolucionario que consigna pasajes como de que Carranza mandó a matar a Villa y a Zapata o Calles a Obregón, creíamos que ese otro México con la Revolución Mexicana hecha instituciones, los magnicidios eran cosa del pasado. Pues ya ve que no, y hoy a veinte años del asesinato de Colosio, nos debe refrescar la memoria… para que no nos vuelva a ocurrir…// ¡Me queda claro!
