Alfonso Carbonell
alcar56@hotmail.com
La mayor violación
“Dedicada a la Doncita, Doñita, la Doña, bueno pues, a La Señora Constitución, que este día 5 de febrero de 2008, cumple no solo 91 años de ser nuevamente decretada en 1917 (la anterior a esta en 1857 e incluso antes la llamada Constitución de Apatzingán en 1814 y la de 1824), y ahí está lo realmente grave y lamentable de no solamente cumplir un aniversario más, sino el de ser, permanente como dolorosamente mancillada ¡una y otra vez! Empezando por quienes la deberían hacer valer como es el Estado Mexicano el Gobierno y sus representantes, hasta llegar al más vulgar de los delincuentes; y así, de la interminable cadena que va desde de el menor de los servidores públicos que recibe una mordida (primer nivel de corrupción y complicidad) hasta el más infulado Ministro de la Corte. ¡Vayan pues!, para Doña Constitución, las siguientes reflexiones.”
Así entonces, primero tendríamos que partir del significado o concepto de Constitución para entender a lo que nos vamos a referir, claro, de la manera más breve posible.
Constitución: .- ley fundamental, escrita o no, de un Estado soberano, establecida o aceptada como guía para su gobernación. La constitución fija los límites y define las relaciones entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial del Estado, estableciendo así las bases para su gobierno. También garantiza al pueblo determinados derechos. La mayoría de los países tienen una constitución escrita.
Algunas reflexiones
Tal y como se conceptualiza a la también llamada Carta Magna, podríamos resumir que como objetivo principal está, el de
organizar, dentro del marco del derecho y libertades plenas, a la sociedad. Así de simple y de complejo. Y como también lo establece, fija los límites y define relaciones -alcances y competencias- entre los tres poderes de la “Unión”.
Y por ahí deberían empezar nuestros gobernantes, legisladores y ministros, de la Corte claro -bueno también los eclesiásticos-, en respetarla y hacerla respetar (¡ándele así como juran lo harán!) para que esta, La Constitución, sea un factor -el mayor- de Unidad, Desarrollo y Tolerancia. Pero contrario a esto o “contrario sensu” (diría mi cunca Reneque), tanto en el pasado muy remoto como en el presente (incluso hoy mismo hay actos violatorios de la constitución y solo baste abrir el periódico para corroborarlo), las violaciones a nuestra Ley General de la República, han sido recurrentes y abusivas cobijadas con el manto de la más aberrante impunidad. Se amparan en su fuero, precisamente, constitucional. Qué contradictorio. (y no es cerveza)
Listar algunas de estas violaciones, y nada más las cometidas en lo que va del presente siglo, nos llevaría a casi reescribir la historia, pero si mucho me apuran -y espero se recuerden- aquella cometida por el hoy tristemente celebre ex presidente Fox cuando, con crucifijo en mano, protestó como Presidente de este país que por mandato constitucional, lo obliga a la laicidad. Pero esto, sólo botón de muestra.
Ya de salida
Pero como ya se me acabó el espacio, me resta únicamente, invitarlos a la reflexión porque de seguir esta perversa inercia de violentar los derechos constitucionales de las personas e instituciones (lo del IFE otra muestra), el concepto y alcances de la Constitución, hoy ya casi letra muerta, nos pondrá en la difícil cuan riesgosa disyuntiva de tomar caminos paralelos, a estos ordenamientos que regulan la convivencia de la sociedad. La paz y las libertades, lo dice la Constitución, no nos pueden ser negadas ni conculcadas. (¡He dicho!)
