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Alfonso Carbonell Chávez

La luz al final del túnel

Pues, con independencia de la contabilidad que cada medio de comunicación y protagonista de esta historia, intermitente historia de encuentros y desencuentros entre magisterio y gobierno se aventure a considerar (unos hablan de 84 días otros de 85 y contando) de paro magisterial en Chiapas (yo sostengo que son 94 contando a partir del 21 de agosto cuando de la parte gubernamental local se minimizó el movimiento señalando que solo eran a lo más 4 mil 267 maestros en paro) decía, el daño está hecho. Ciertamente y pese a que aún ayer no se contaba con una versión oficial que corroborara la información de manera directa (ni el secretario de Educación ni el de gobierno al menos) sobre del regreso a clases ya para el próximo lunes, era evidente la actividad informativa que en cada punto del plantón que sostienen los maestros en el zócalo capitalino de Tuxtla, se lograba escuchar los partes informativos sobre los acuerdos llegados con el gobierno del estado.

Expresiones como la de “¡ya chingamos!” seguidas de otras como; “nunca antes el magisterio chiapaneco había obtenido una victoria tal”, se fueron repitiendo espacio a espacio donde unos, que le gusta dos mil, tres mil docentes de manera permanente, estuvieron viviendo (si a eso se le puede llamar vivir digo) días y noches bajo los intensos rayos del sol como de torrenciales aguaceros por casi tres meses. Había que ver cómo, después de los primeros días y semanas en que todo parecía terminar ante las movilizaciones que en la capital del país se llevaban a efecto contra de la reforma educativa la que originalmente pretendían impedir, bueno al menos en lo que respecta a las llamadas leyes secundarias sobre todo a la de profesionalización docente que los obliga a evaluarlos (la Reforma constitucional al tercero y 73 habría sido aprobada a finales del mes de febrero tanto por el Congreso de la Unión y la mayoría de los congresos locales) hacían insisto, que sus expectativas de regresar a sus aulas con el triunfo en sus manos, se daría en breve.

Pero no, lejos de que el movimiento se debilitara en Chiapas, este fue en aumento como en intensidad las acciones a tomar. Así mostrando músculo y ya de manera conjunta la sección siete y la 40, realizaron sendas marchas en las que lograron convocar a miles de maestros, estudiantes y padres de familia. Largos contingentes se veían pasar por la conocida avenida central que duraban ante la mirada atónita de la ciudadanía (y los ojos de plato de las autoridades imagino) media hora y aún no se veía hasta donde terminaba el río humano de gente. Quienes le apostaron al desgaste e incluso a la desinformación, se equivocaron rotundamente. Ante cualquier anuncio oficial de que ya se estaba cerca de sentarse a una mesa de diálogo para destrabar en lo local el problema y el eventual regreso a clases, una y otra vez los maestros actuaban de manera más radical. Recordarán.

La luz al final… (II)

Es pues necesario, que con independencia de la solución (parcial como parece ser) que se logre encontrar finalmente para que poco más de 82 mil maestras y maestros, personal administrativo y de apoyo y directivos regresen a dar clases ya el lunes 25, será necesario insisto, entrar a una profunda reflexión de lo ocurrido en Chiapas qué, al margen de que el origen del conflicto sea del orden federal, le permitan al aún joven gobierno y su joven mandatario, valorar en su conjunto el fenómeno social experimentado, así como la capacidad de reacción de su gobierno ante acontecimientos de tal alcance, contenido y, por supuesto efectos.

Porque si el ejemplo cunde, es decir que otros sectores sociales y productivos de la entidad encontraran en este tipo de acciones vías de solución a sus problemas y demandas acumuladas, pues bueno ya podrán ustedes amigos lectores, considerar futuros escenarios. (¡Gulp!) Nos quede claro. Pero al margen de esta hipotética lección que pudiera dejar el conflicto magisterial en nuestra entidad (insisto se reconoce su origen en el ámbito federal pero el daño se refleja en los estados como es el caso), es menester igualmente detenerse en estos nuevos liderazgos surgidos, esencialmente entiendo, a la caída de otros liderazgos “oficiales” como el que por más de dos décadas y bajo la mirada complaciente de los gobiernos en turno prohijaron. Sin más rodeos, el de la maestra Elba Esther Gordillo Morales y hoy tras las rejas.

La luz al final… (III)

Así nombres de personajes como Rubén Núñez (de la sección 22 de Oaxaca) saltaron a la fama en el escenario nacional y lograron mantener (aún en cierta medida) en vilo al gobierno igualmente naciente del presidente Enrique Peña Nieto. Ciertamente no lograron hasta hoy y ya está sentenciado por el propio gobierno federal no reculará, en la derogación de la reforma educativa. Empero sí, y si no habrá que revisar en cada uno de los estados en donde los maestros afines a la CNTE se han manifestado como Oaxaca, Guerrero, Michoacán y ahora Chiapas, el costo social pero sobre todo el costo económico empezará a gravitar en sus presupuestos. Del daño a la educación de la niñez y juventud ocasionada, pues ya ni hablamos. ¡Qué caray!

Ahora, ni que decir de personajes en lo local (y solo uno de muestra) que tras este paro quizá el más prolongado de la historia en Chiapas (me recuerdo que algunos maestros iban contando los días conforme transcurrían, para ver si el registro histórico en este rubro –paro- se jactaban en poder imponer otro record -sic-) han surgido como los nuevos adalides de la lucha magisterial. Adelfo Alejandro Gámez, líder sindical de la sección 7 del magisterio federalizado,solo, decía, por mencionar a uno de esta nueva estirpe sindical.

Ya de salida

Así pues y aunque todavía ayer corrían versiones contradictorias sobre de que, lo acordado con el gobierno estatal (uniformes y calzado para los alumnos, cincuenta por ciento de descuento en el transporte a estudiantes, el no pago de luz, predial y agua en las escuelas etc., etc.) no consideraba de manera tácita que el plantón y el paro magisterial se levantaría e incluso que mantendrían presencia en la ciudad de México en apoyo a la CNTE hasta derogar la ley educativa, por ejemplo. Por otras fuentes se daba por hecho su regreso a clases el lunes próximo…// lo que si es cierto (si algo lo pudiera haber en este conflicto magisterial en Chiapas), es que ayer era notorio las acciones de levantamiento de carpas que les sirvieron de “hogar” casi tres meses, en los que por cierto los docentes contaban con estufas, gas, televisores, ollas y sartenes, garrafones de agua, incluso todo ello acomodado en improvisadas “alacenas” construidas con huacales. Todo un espectáculo a la altura de nuestros rezagos educativos. ¡Me cae!…// En fin, todo pareciera indicar que en este largo, obscuro, tortuoso, desesperante y lastimoso conflicto magisterial, tenue aún sí, ya se logra ver “La luz al final del túnel”…// Me queda claro. ¡Buen fin… maestros!

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