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Alfonso Carbonell Chávez

Volver al futuro

Parafraseando el filme que hizo popular el entonces joven y sano (padece mal de Parkinson) actor Michael J. Fox (Marty McFly) en compañía del científico chiflado (o no tanto) que personifica el otro protagonista actor y entonces ya maduro Christopher Lloyd (Doc), cuya trama en síntesis es ir al pasado para finalmente volver (me refiero a la primera cinta de la saga) intitulada precisamente “Volver al futuro” (1985/Steven Spielberg). Película de ciencia ficción y comedia, hace que Marty viaje en el vehículo del tiempo 30 años atrás por lo que altera el futuro al interactuar incluso con quienes serán sus padres, por lo que al regresar al futuro que es en realidad su presente, tiene que viajar de nueva cuenta para recomponerlo y todo ocurra, teóricamente, como es el futuro. Todo un enredo. Pero, a qué voy con todo este entuerto peliculesco se preguntarán. A ver si me explico y les ruego un esfuerzo para entenderlo. Advierto, cualquier coincidencia con nuestro presente es, pura y mera… ciencia ficción. Je.

Volver al futuro (II)

A como están las cosas en este país, y no me refiero a las difíciles, graves como dolorosas condiciones de devastación natural causadas por Ingrid y Manuel con los saldos trágicos ya conocidos al menos hasta ayer; 81 muertos y 58 desaparecidos. Más de un millón 200 mil afectados amén de daños multimillonarios en pérdidas materiales y daños en infraestructura y vivienda. Sino que además de estas contingencias climáticas, están los asuntos de rezagos históricos y permanentes en varios temas del desarrollo nacional y de, por supuesto, los que día a día se suman sobre todo a los conflictos y diferencias políticas que hoy las reformas estructurales suman a este escenario nacional. Pero insistirá; y qué pitos la cinta citada con los temas de rezagos y reformas. Ahí voy. Muchos de nuestros problemas actuales no existen de ahora o de hace cinco ni diez años, no. Muchos de estos son tan añejos que bien podríamos situarnos 50, 40 o como en el caso de “volver al futuro” de menos treinta años atrás, pero ahora sí, para poder incidir en un futuro distinto y así dejarlo. Me queda claro. Y no como en el caso de McFly, regresar otra vez al pasado para que todo vuelva a ser igual. ¡Qué pictes! Diría Tío Gervasio.

Pero como eso solo suceden en las películas de ficción del señor Spielberg, tendremos, de entrada, qué conformarnos con el presente del país que tenemos. Lo que sí podemos hacer los “McFlys”, los “Doc’s” en el “DeLoreans” (vehículo transportador del tiempo) que se construye con y desde el gobierno federal, sería entonces como en la tercera saga de la serie, de adelantarnos al futuro que nos dice que hay que abrir la industria petrolera a la inversión extranjera y nacional en ciertos campos de la cadena de producción empezando por la exploración y perforación. Incluso en la petroquímica. Sí, tal y como ya lo han hecho una decena de productores de petróleo en el mundo incluyendo China Y Cuba. Quienes no se andan desgarrando las vestiduras de un nacionalismo hipócrita con discursos en el que nos dicen a los mexicanos: “¡el petróleo es de los mexicanos y que no permitirán su privatización!” ¡A otro perro con ese hueso! Gritan al unísono 53,3 millones de pobres de este país.

Es decir ¡Voltear al futuro!, para adelantarnos a los cambios que nos pongan como país y sociedad en mejores condiciones de competitividad empezando por una educación de calidad, mayor y mejor infraestructura educativa en donde el gobierno pone las reglas del juego y los maestros su capacidad, responsabilidad y compromiso para que lo primero ocurra; en tanto los otros (gobiernos) impulsan la otra (infraestructura). La Reforma educativa es apenas el primer piso de la gran pirámide educativa a construir. Pero no se puede volver al futuro regresando al pasado. Se tiene sí, que aprender del pasado para poder construirlo (el futuro). No como la CNTE que negándole el futuro a las próximas generaciones y hoy con las aulas vacías, le apuesta a privilegios del pasado arengando un cambio que, cual “gatopardismo”, todo siga igual. Es decir, mala calidad en los maestros con ciclos escolares que en vez de 200 días de clases solo den 120 o 150 en el mejor de los casos. Pero eso sí en estados como Oaxaca, cobren 478 días. O qué decir del magisterio de Aguascalientes donde cobran más de ¡quinientos días! Es decir, ni siquiera mirarse y reconocer su realidad presente, sino ¡de plano!, petrificarse en esquemas del pasado.

Volver al futuro (III)

Y ahí está el gran reto y miren se los pongo desde otra perspectiva. Desde el pasado más remoto del tema migratorio, durante el siglo veinte, primero desde los años treinta y cuarenta, miles de mexicanos “documentados” se fueron en busca de mejores oportunidades de empleo y supuestamente de vida a los Estados Unidos. Ya para la segunda mitad del mismo siglo, los mexicanos inmersos en las mismas condiciones de pobreza y falta de oportunidades migraron por cientos de miles ahora ya de “mojados” es decir de ilegales igualmente en busca del “sueño americano”. Muchos perdieron la vida en el intento. Pero por qué iban a aquél país mexicanos en busca de trabajo; simple y sencillamente porque tienen un modelo económico y social abierto a la inversión de nacionales y extranjeros siendo hoy la potencia económica y militar más grande del mundo. Es cierto, con todo y los claroscuros de una sociedad como la norteamericana. Coincido.

Pero no se trata de copiar a pie juntillas su modelo ni económico, ni social, ni cultural ni de vida. Se trata sí y es el quid, de saber nosotros como país cómo hacer que los beneficios que, por ejemplo, millones de estadounidenses hoy pueden gozar y entre de estos millones connacionales ilegales. Connacionales que no gozaban aquí en nuestro país. Sabe por qué, porque en esta estúpida reyerta histórica de visiones ideologizantes y luchas de poder, no se generan los empleos que los mexicanos demandan, ni mucho menos oportunidades de desarrollo ni otros beneficios y derechos. Sí, en efecto, como el de una educación de calidad.

Ya de salida

Se requiere pues, ya no ir al pasado para recomponerlo y luego “volver al futuro”. Pero sí podemos construirlo hoy empezando por reconocer nuestros grandes y graves rezagos. Necesitamos inversión para generar empleos entre otras necesidades como seguridad, salud y alimentación. Así pues, es tiempo hoy de “¡Voltear al futuro!”…// El tiempo es hoy. Porque no hay futuro sin presente. Nos quede claro…// Buen fin y tome sus previsiones y debidas precauciones. Va a seguir lloviendo.

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