Alfonso Carbonell Chávez
¡Va de nuez!
Nuevamente, a ver como lo expongo; cómo explicarse en un mundo tan convulso como el nuestro (sic) el que unos miren lo que otros no. Es decir, si usted amigo lector-lectora realizara un somero repaso por los diarios locales de cualquier día, digo para constreñirlo al mundo cercano y conocido, encontrará notas distintas como distantes sobre un mismo suceso o personaje. Así y esto en un ejercicio de pura imaginación es decir hipotético (aja), se puede usted encontrar que mientras un medio o dos o los que sean ponderan la actividad de un personaje equis al frente de zeta encomienda, otro u otros con la misma intensidad pero en sentido inverso, consignan a ocho columnas (¿?) su infausto proceder. ¡Qué alguien me explique!
Pero igual la lectura de una nota sobre de alguna actividad, por ejemplo, la seguridad pública que consignanunos medios avances en el abatimiento de delitos; en otros en contrapartida y hasta en contraportada, esos mismos datos parecen decirle al periodista del medio respectivo todo lo contrario. Es decir, mientras uno en particular señala retrocesos e incluso una tendencia creciente delictiva, los más consignan todo lo contrario. Pero si ello no fuera suficiente para darse cuenta que viviendo en el mismo lugar y con la misma gente (cálmate mi Juanga), y en la misma realidad y con el mismo gobierno, nuevamente a “ocho calumnias” un diario publica una nota crítica sobre el gobierno estatal, en tanto el resto de los medios, de menos, le conceden el beneficio de la duda. Que no de la deuda. Me queda claro.
Va de nuez… (II)
Pero si lo anterior consignado no bastara -y habría que reparar muy seriamente en ello- ah, porquesi algo representara un rasgo característico de un medio a otro -y lo digo con la mayor humildad y con el mejor de los propósitos- es su sección de opinión y en las que no es menor encontrar una verdadera confrontación en lo que un grupo de analistas consigna, igualmente sobre un suceso u personaje, con otros de diferentes espacios. Es cierto y faltaba más, nadie en su sano juicio intentaría desde la esfera de poder o interés que se tenga, uniformar la información y así limitar la libertad de expresión. (¡Futa que estoy diciendo!) Lo que sí y no me queda claro, es el por qué, tan temprano en el gobierno del joven Manuel Velasco Coello, las visiones de la realidad-real son tan disímbolas, diversas, peor aún confrontadas. ¡Qué alguien me explique!
Va de nuez… (III)
A título personal (y no podría ser de otra manera) considero, que habría que sentarnos incluso en una de 80×80, para comentar y quizás entender, a ciencia cierta ¡qué es lo que está pasando! Y qué papel debemos jugar los periodistas en general. Porque la verdad, si la hubiera en este tema, hasta la fecha y en eso creo sí hay una coincidencia generalizada (salvo los “comprades” del sexenio), que tanto medios que ya es mucho decir, como los periodistas que es lo de siempre, se encuentran en el limbo informativo y la única relación real del poder y los medios se reduce a un boletín. Y nadie se llame a engaño ni tampoco es mi intención un reclamo velado empero sí y como bien decía la Chimoltrufia “no nos háganos tarugos”. La relación medios poder siempre, ha sido de colaboración. (Resic)
Ya de salida
La pregunta es pues ¿qué es entonces lo que el gobierno espera de los medios y los comunicadores? ¿Es acaso una señal –inequívoca- de que a partir de ahora se escribirá una nueva historia en esta relación histórica? Si el gobierno no necesita de una alianza digna, abierta, franca y transparente con los medios y quienes en estos laboran, habrá entonces desde la óptica del gremio, asumir esta nueva realidad y en consecuencia, actuar en ídem. A manera de ejemplo y sigo en el hipotético supuesto; si los medios no pagan porque la verdad la mayoría de éstos apenas les alcanza para la tinta y papel; entonces para que las y los periodistas sigan ejerciendo el oficio periodístico al tiempo de tener que dar techo, alimentación, educación y salud a sus familias sin ingresos seguros ya no digo dignos, habrá, insisto, que repensar el qué hacer y cómo de aquí en adelante. No es una novela ni actitud de plañideras que propongo no. Es sí y con ello concluyo, hora de redefinir una nueva relación de los medios de comunicación y el poder. Si eso les parece fuera de lugar, baladí o acto de locura:¡Permítanme llamar a Garrik para que nos haga reír! Estimados Garrik´s. Nos quede claro.
