Alfonso Carbonell Chávez
A las pruebas me remito
Hablar del tema de la libertad expresión, en cualquier tiempo, en cualquier momento y circunstancia, nos lleva, irremisiblemente a definir, primero; qué es la libertad de expresión y por otra parte preguntarse; qué entendemos sobre de esta misma. Pareciera ser un tema que, al plantearlo así, nos pondría en un espinoso camino que admitiría, también por una parte, un sinnúmero de definiciones y por otra, a la interpretación siempre subjetiva de cada persona en particular. Lo que sí y es motivo del presente entuerto (dixit Arcadio Acevedo), es que la definición que queramos anotar y el punto de vista que se tenga de ésta, siempre irá en sentido inversamente proporcional al tamaño de las buenas relaciones -prebendas y beneficios- que en su momento los medios en general (léase editores o dueños) y los propios comunicadores en particular, tengan con los gobiernos en turno. Me queda claro.
Pero esto que no nuevo y que se maneja con tanta discrecionalidad ¡bah!, como si los empresarios de medios y el propio gobierno no supieran de qué se trata cuando se habla del tema en cuestión. Ni a los editores insisto, ni mucho menos a los periodistas nos debe causar prurito, no. Todo lo contrario. Porque aquí no se trata de engañar a nadie mucho menos a los ciudadanos lectores, radioyentes o televisivos quienes pagan o gastan de menos su tiempo al leernos, escucharnos y vernos. Lo que sí y es menester subrayarlo en estos comentarios ¡ya basta de privilegios y componendas entre medios y gobierno! Se debe sí y por eso el tema, se establezcan raseros mínimos en los convenios de publicidad y que se privilegie, conforme el alcance (tiraje en el caso concreto) del medio, su inversión (infraestructura instalada) y su plantilla de personal entre otras, para que el convenio no rebase los límites económicos permisibles de un gobierno austero ni ofenda la dignidad de los que menos tienen.
A las pruebas… (II)
Que no sea esta perversa relación medios-gobierno en donde se finquen los alcances de la libertad de expresión. Que sea como existe en todo el país y en cualquier democracia que se precie de serla, una relación respetuosa, digna y de servicio a la sociedad. Porque eso, al final del camino, nos hará más libres, más democráticos, más justos. Debemos de una vez por todas y ¡vaya sí ello nos plantea todo un reto!, nos dejemos ya en los espacios periodísticos en general y no observo ni apunto a nadie en particular sean un acopio de loas vanas y fatuas sobre de personajes que hoyAñadir un evento para hoy se encuentran en la palestra. En la cumbre siempre incierta que dan los temporales cargos públicos. La quema de inciensos y aplausos dóciles la verdad, nos ponen en evidencia. No solo con nuestros lectores sino con la sociedad en general. Uta peor ahora que con solo un clic en nuestros móviles a través de las redes, las estupideces dichas junto con los acaramelados incordios nos ponen, a contraluz, en el mundo entero. Bueno al menos donde haya un hispano parlante. Je.
A las pruebas… (III)
Pero a dónde voy con todo esto se preguntarán, y con respeto expongo mi presunción o punto de vista al respecto. He escuchado, visto y leído con suma atención y humildad franciscana, si no todo ni a todos, compañeros todos, a unos derretirse en alabanzas direccionadas a tales o cuales personajes de la vida pública, pero de igual manera referirse con toda crudeza sobrados de razón, su razón, al enmendarles la plana y hacer temerarias acusaciones a otros tantos personajes igualmente públicos y hasta hoyAñadir un evento para hoy día que se sepa, nadie incluso aquellos proclives a mandarle mensajes al Gobernador Manuel Velasco Coello de, por ejemplo; si su designación de tal o cual funcionario fue correcta o incorrecta; de servir de “espantamoscas” (que los quieren acabar a “periodicasos”) destinando acres críticas a equis o zetas (¡cajúm!) personajes, hasta hoyAñadir un evento para hoy insisto, nadie ha sido reconvenido desde alguna oficina de Palacio. Es más, ni desde la Torre. Me queda claro.
A modo de corolario
Así es que disculpen amables lectores distraerles en el tema pero que considero coyunturalmente apropiado. Pero si no atendemos de manera colectiva sobre todo quienes nos dedicamos a los medios de comunicación y eso nos incluye a todos, empresarios y comunicadores el tema de la libertad de expresión, mucho de lo que sigamos escribiendo y comentando siempre estará innecesariamente deslizándose sobre la siempre filosa navaja de; ya bien la indignante zalamería que en nada aporta al escenario de las urgencias sociales, o de la siempre deleznable inquina, infamia o peor aún, la calumnia. Nos quede claro.
Ya de salida
Me llegó información generada desde Chiapa de Corzo, sobre el éxito que “un” su hijo pródigo el cantautor Carlos Macías, está teniendo en varias latitudes geográficas de nuestro país y allende nuestras fronteras y que en esta ocasión se habla de su reciente presentación en la Ciudad de México en un espacio incomparable por su trayectoria en el que solo los mejores suelen presentarse: el lugar, el Foro la Condesa (colonia de la capital del país) que literalmente estuvo abarrotado…// Ahí “Divina Tú” éxito televisivo como tema romántico de reciente novela incluido en su último cd “El Cartero”, arrancó una ovación cerrada por el público asistente. Es así que Carlos Macías, no sin antes recorrer un arduo camino en el siempre difícil mundo de la “artisteda” tocando puertas que se cerraban una tras otra pero que sin aflojar el paso y sin dejar de echar el corazón pa´lante supo abrirse camino, y después de infinidad de canciones de su autoría interpretadas por muchas y muchos grandes de la canción, ahora ha empezado a recoger la cosecha de lo que sembró; talento, corazón y amistad. ¡Cada día, amigo Macías, un paso más! Te quede claro.
