Alfonso Carbonell Chávez
Ciencia y tecnología
De toda la vida ha sido el debate sobre la inversión que al sector educativo el Estado Mexicano debe dedicarle, sobre todo en términos del porcentaje del PIB (Producto Interno Bruto) que organismos internacionales encabezados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomiendan sea como mínimo el ocho por ciento. Esta meta en México está por alcanzarse durante la actual administración del Presidente Enrique Peña Nieto, sobre todo a raíz y como efecto de la Reforma Educativa recientemente aprobada por el Congreso de la Unión, amén de tener como aderezo de certidumbre, la reciente encarcelación de la poderosa lideresa magisterial Elba Esther Gordillo Morales, con lo cual los círculos perversos que encerraban a la educación en México, la baja calidad educativa y la corrupción, se empiezan abrir despejando el camino del conocimiento y el saber, de la transparencia y la rendición de cuentas. Me queda claro.
Pero si aceptamos lo dicho sobre el tema educativo y las recomendaciones internacionales de inversión mínimos deseables en el sector, hablar entonces del tema de ciencia y tecnología que es un tema aparte del propio educativo aunque ciertamente adherente al mismo, bueno hasta da pena reconocer que apenas un porcentaje del PIB que no supera los 0.50 por ciento a invertir en el presente año, nos debe dar una idea bastante alarmante que en esta materia la inversión pública es realmente insuficiente ante un país, precisamente, carente de ciencia y tecnología cerrando así su círculo vicioso más no como sería deseable, virtuoso. No entraré a las odiosas comparaciones con lo que otros países invierten en estos rubros pero baste con referir que en países de Europa en promedio (Francia, Holanda, Bélgica) este porcentaje alcanza los dos dígitos. No en balde estos países son potencias en estos campos y por ende potencias económicas. Ah y no solo tiene que ver con aspectos baladíes de confort social como pudiera pensarse, sino avances en el campo médico, productivo y de telecomunicaciones. Son los llamados países del primer mundo, por eso mismo. Queda claro o no. Pregunto.
Ciencia y tecnología (II)
Pero a qué viene todo este entuerto se preguntarán y les comento, que hace unos días tuve la oportunidad de conversar con el Director general del Cocytech (Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Chiapas) que conduce y bien, el popular y buen amigo Alejandro Navas Sánchez, personaje que dicho sea de paso ya son pocos que como él, tienen el don del buen trato afable y respetuoso. Sin ser un hombre muy mayor, es de la clase política que ya no muy se da. Pero dejando a un lado las filias personales, comentaba ya, que en la breve charla que logré sostener con el funcionario pude corroborar la trascendencia que una institución como la que representa, puede y debe tener en el concierto educativo y de impulso a la innovación científica y tecnológica para el desarrollo estatal.
Como la comunicación con Alejandro fue, insisto, breve y con el compromiso de ampliarla incluso con ejemplos in situ, déjenme ponerles en contexto algunos de los programas que lleva a cabo el Cocytech. Este Consejo como un símil del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) del orden federal obvio, tiene un programa de becas (para este año son un total de 30) para cursarlas en aproximadamente doscientas universidades de todo el mundo dirigidas a la comunidad científica estatal. Con Conacyt, el Cocytech tiene programada una inversión de 30 millones de pesos para proyectos de innovación a través de Fomix (Fondos mixtos de ciencia y tecnología).
Entre otros programas destacan los siguientes que ejecuta directamente el Consejo chiapaneco: 1.- Infraestructura (como por ejemplo el recién construido Planetario en Tuxtla, por cierto, portento tecnológico que es considerado el mejor de Latinoamérica en su tipo). 2.- Formación de recursos humanos de alta calidad. 3.- Divulgación y difusión de la ciencia. 4.- Investigación científica y tecnológica e innovación. Entre más.
Ya de salida
Es así que en el campo de la ciencia y tecnología Chiapas tiene una institución que bien valdría reparar más en ella. Es decir y que de hecho existe pero valdría la pena una mayor difusión y acercamiento con la sociedad, el poder integrar un plan estatal en estas áreas del conocimiento de la mayor envergadura a través de las universidades públicas y claro privadas, así como con empresas de la iniciativa privada y organizaciones civiles dedicadas a la investigación. Acercarles a los jóvenes chiapanecos herramientas que les posibiliten el desarrollo de mejores capacidades. Es cierto y sobre todo hoyAñadir un evento para hoy en que el gobierno de Manuel Velasco atraviesa por una dura crisis financiera, hablar de más recursos para ciencia y tecnología sería, tal vez, el momento menos oportuno. Empero sí y en la medida de las posibilidades del gobierno, no soslayar esta importante arista del desarrollo de los pueblos. En Chiapas, sí en Chiapas, hay talentos e inteligencias realmente prodigiosas y es necesario que se aprovechen estas instituciones para su apoyo y promoción. Es cierto el pozol y el cochito son inventos chiapanecos (je), pero es hora de dar el paso de lleno al siglo XXI ¡El siglo de la ciencia y la tecnología! Me queda claro.
