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Alfonso Carbonell Chávez

Temporada de patos

Exactamente como cual cazadores de patos que van, solo a tirarles cuando estos están a punto de emigrar (salen por cientos de miles), así un pato con espíritu de escopeta, ronda las inmediaciones del Congreso local para, con puntería distorsionada, tirarle a todo lo que se mueve. Así este pato (lucas de llaman algunos) que anida más debajo de donde las palomas revolotean, le ha dado por la caza de un sin número de periodistas y que el locuas pato, les tiene tendida y presta su jaula a sus excesos. Y este ya debería estar ahí adentro. Es una especie plumífera de colores y olores extraños. Por decir lo menos.

Pero no me voy a seguir yendo por las ramas de este árbol genealógico que en su desfachatez, estulticia y sobrado arrojo, ha sido siempre y con mucha mayor virulencia en tiempos recientes, un verdadero quiste social que lo mismo difama, calumnia e infamia, a personajes de la vida pública y privada sin más límite que, es preciso decirlo, la cobardía y estulticia de quienes reciben sus agravios. Digo porque delincuentes lo ha habido toda la vida; pero unos yacen ya en la cárcel y otros tantos en el panteón. Pero cuando esos excesos y ataques provienen de una persona que se dice “periodista”, por lo que a mí responde, no me hace más que sentenciar al personaje al más profundo de los cadalsos. Su nombre, Sergio Arturo Sthal Espinosa. No se equivoquen.

No se equivoquen

A raíz de la brutal agresión que sufrió el colega Leonel Palacios conductor de Radio Prensa por parte de este personaje, confirma la recurrencia en los agravios violentos físicos y emocionales que les ha infringido a muchos de sus compañeros (que es mucho decir) y a cientos de personas a quien éste personaje (Sthal) una y otra vez, los ha ofendido y difamado en su, dice él, blog libertario y por ello mismo mandó a la mierda a todo medio escrito, incluso en el que a veces le publicaban, el “Diario de Chiapas”. Ayer, por ejemplo, en el mismo lugar donde el autor de “Asunto Público” es decir Sergio Sthal agredió a Leonel Palacios, increpó al periodista Cosme Vázquez (es decir en el Congreso en el umbral de la sala de usos múltiples), amenazándolo y retándolo por haber declarado que él, Cosme, había señalado en contra de este respecto al caso de Leonel. Un compañero que me reservo su nombre por su propia protección, comentó momentos después en el café, que le hizo un llamado y tomándolo de la mano el señor Sthal (Sergio porque tiene un su hermano aclaro), para llevarla hasta su cintura para que se cerciorará que llevaba una arma de fuego en su cintura. Así de cabrón.

Ya de salida

Sé que al comentar los hechos, su nueva víctima será un servidor. Así ya amenazó al director de la Voz del sureste, antes a Ruperto Portela, Pascual Cruz Galdámez al que solo le dio un ligero “suki”, etc., etc. Historias mil pueden contarse torno a la torva figura del tal Sergio, pero en vista de que no tiene ni el menor sentido de la ubicuidad ni mucho menos el valor de la vida pido; a las autoridades competentes del estado y federales, que se den por conocidos los hechos que hoyAñadir un evento para hoy, sin pruebas fehacientes de mis dichos pero que pueden ser corroborados, expongo con ello mi vida. No soy hombre de pleitos y la violencia sé, solo genera más violencia. Me queda claro. Pero sí le digo al señor Sthal, Sergio; yo estoy siempre en el café donde sabe disfruto del aromático grano. No tienes por qué preguntar dónde estoy. Eso sí te digo, si me buscas no vayas a ir a platicar: Lleva con qué.

P.F.- Ah y que conste que no digo que comentaste, ante varios cafetómanos, que tu ataque a Don Simón y a Jacobo, era por instrucciones directas de quien hoy gobierna. Aún tienes tiempo de huir. Si no, yo te buscaré. Me queda claro.

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