Alfonso Carbonell Chávez
Las reformas de las Reformas
Así bien podríamos intitularle a cualquier esfuerzo legislativo cuando hablamos del tema de las Reformas, llámense estructurales o necesarias y que a más de doscientos años de independencia y cien de revolución, hoy nuestra clase política sigue debatiendo e insistiendo que son urgentes y que el país necesita, pero nadie acaba por dar el paso crucial para alcanzarlas. Déjenme referirme a una que desde mi particular percepción resultaría ser la Madre de todas las reformas por venir y que nadie, por los altos costos políticos que representa, acaban por comprometerse a impulsar de una vez y para siempre.
Me refiero a la Reforma Fiscal o Hacendaria en su más amplio concierto que no solo tiene que ver con el tema impositivo sino que a la par contenga un rediseño institucional y contemple nuevas reglas en su distribución. Así de fácil así de imposible. No es cosa de eruditos económicos saber y darse cuenta que en el tema fiscal, no todos pagan ni todos están dispuestos a pagar de acuerdo a sus ingresos. ¡Ya basta! (dixit sub Marcos) de que siempre sean los mismos (causantes cautivos) quienes lleven la carga impositiva que otros, sobre todo los causantes de la economía informal, ni se les obligue y tan solo se les cobre derecho de piso.
Pero si eso resulta inaudito, qué decir de las grandes empresas de esos consorcios transnacionales que se les exenta de pago de impuestos en la suposición, cierta o falsa, que invierten y generan empleos. Así entonces, estamos bien fregados todos ustedes. Pero acercados más a una realidad local y de la cual sería estúpido querer ocultarlo por ejemplo, ahí tiene a algunas empresas que, inexplicablemente-explicable, han amasado fortunas al amparo de la venta de espacios, impunidad, y complicidades. Pero vamos no es el tema y lo advierto para una próxima entrega. Si la hubiere.
Las reformas de las… (II)
Pero ya que citamos a la madre de todas las reformas, la fiscal, déjenme les comparta un extracto que sobre el tema, el senador chiapaneco Eduardo Robledo, publica en un diario local (lo hace en otros de corte nacional y revistas especializadas) bajo el título: La Reforma Hacendaria y lo políticamente correcto, y que pone, a contraluz, el por qué o algunos de éstos, los políticos y sus partidos no se atreven a dar el paso histórico en esta reforma necesaria. Aquí un par de citas: “El ser humano conforma la única especie conocida que, con frecuencia, intenta obtener resultados diferentes haciendo las cosas de la misma forma. Quiere ir a distintas partes utilizando los mismos caminos.” (¡Me queda claro!)… “En realidad, casi nadie discute la necesidad de modificar el esquema fiscal mexicano. La mayor parte de los mexicanos opinantes opina que no es legal, ni justo, ni razonable que de 100 mexicanos que deben pagar impuestos solamente los haga la tercera parte”…
Más adelante el senador chiapaneco de siglas perredistas y es ahí que quiero detenerme y dejarlo para el análisis, sostiene lo siguiente: “La mayor parte de los mexicanos coincide en que los impuestos deben ser para todos, aunque parece ser que se aplica la máxima de [“cumplir la voluntad en los bueyes de mi compadre”]. El problema, dice Robledo Aburto autor del artículo, no es tan sencillo. “Resulta que cobrar impuestos justos a todos se oye bien, pero tiene costos políticos que muy pocos actores quisieran pagar. En ese orden -sigue diciendo el legislador chiapaneco- es muy fácil hablar de reformas hacendarias. Es fácil decir que los legisladores deben hacerla de inmediato. Es tan sencillo como ponerle un cascabel a un gato, para que los ratones sean advertidos de su cercanía y pongan tierra de por medio. Hay muchos gatos, una buena cantidad de ratones que estarían interesados y, por supuesto, muchos cascabeles guardados por ahí. El problema consiste en que no hay ratones dispuestos a arriesgarse. Los gatos, desgraciadamente, no entienden de manera adecuada la lógica cartesiana de los roedores”. Fin de la citas.
Ya de salida (Moraleja)
En el país de los ratones y los gatos donde gobernaban los gatos aunque la mayoría eran ratones, ante el conocimiento de la inconformidad de los ratones por el trato y las leyes que los obligaban no solo a pagar tributos sino con la vida misma, los gatos deciden dar un cambio a su política. Se acercaban las elecciones y se les ocurre lo siguiente; hoy vamos a proponer a un gato negro (antes todos habían sido güeros o blancos). Así los ratones notaron de alguna manera un cambio y votaron por el gato negro…// Las leyes gatunas siguieron igual o peor, el descontento antes callado empezó a manifestarse en las calles. Pasó el tiempo y una nueva elección estaba en puerta, los gatos decidieron un cambio de política y lanzaron a un candidato mitad blanco mitad negro, el pueblo mayormente compuesto de roedores lo aclamaron y votaron por él. Tiempo después la historia se repitió; leyes más estrictas y un sistema autoritario y represor… y le siguió un gato blanco con manchas negras otro atigrado y así // Finalmente surgió un líder dentro de la población ratona y en encendido discurso los conminó a votar por un ratón haciéndoles ver la condición en que vivían, uno de su propia clase para cambiar el sistema de injusticia en que habían vivido bajo la dictadura gatuna… un silencio sepulcral se hizo en la plaza… // (Concluyo) horas o días después el ratón líder amaneció en la cárcel, su propia raza lo acusó de comunista. Fin de la historia…// Señor Senador… En un país de ratones, cualquiera es gato. ¡Nos quede claro!
