Alfonso Carbonell Chávez
No se equivoquen
El fin de semana pasado en la ciudad de México, DF, el senador del Partido Verde Ecologista… de México, Emilio González Martínez el así llamado “niño verde” (ya no tanto a sus casi 41 años a cumplir el 16 de abril próximo), fue detenido y remitido a los separos del “torito” por dar positivo al alcoholímetro que el Gobierno del df, desde hace ya un buen de tiempo, realiza aleatoriamente en diversos puntos de la ciudad capital para saber, con medición científica, si el conductor se pasó de copas. ¡Oiga jefe hic, si nomás me tomé dos! Es cierto señor, dos botellas. Y así el “ninio” verde con toda su investidura de senador (y soñador) de la república, hubo de ser llevado al famoso “torito” para compurgar una pena inconmutable de cárcel de 24 horas. Salió a las siete horas del lamentable suceso bajo un amparo, dijo, porque sentía mucho frío. Ah y que su osito de peluche se sentía solo sin su abrazito. ¡Aaaaah que ternera!
Pero esto señoras y señores, no es una situación que llame a hilaridad habida cuenta que, por menos de eso (andar borracho manejando), muchos ciudadanos de a pie y por desgracia los más pobres entre los pobres, compurgan penas por robarse -exagero sí pero no lejos de la realidad- unas galletas en un centro comercial. ¡Ah pero estos “güeyes” no se les toca ni con el pétalo de una espina!”, digo, si la espina tuviera pétalos. Me queda claro. ¡Y sí, de verdad, estoy encabronado!, porque este “amigo” salteador de conciencias no es el primer acto delictivo que protagoniza ni su génesis familiar e historia personal le recomiendan. Sátrapa al fin.
No se equivoquen (II)
Pero no ¡no se equivoquen señoras y señores de Chiapas! Cuando hablo de un personaje político con nombre y apellidos, hablo solo de él. Que quede claro. Yo no estoy señalando mucho menos enjuiciando a todos lo que en ese partido militan y son, supongo, leales a sus principios e ideología. No. Manuel Velasco Coello Gobernador por el PRI- Verde Ecologista o mejor Verde-tricolor, botón de muestra.
No hace mucho y en plena refriega electoral el PRI, sufrió el descarnado señalamiento de su entonces Presidente Nacional, el señor Moreira. El partido como partido mismo supo sortear tan duros embates. Llegó Pedro Joaquín Codwell y, Enrique Peña Nieto ganó. Por cierto, por propi mérito. No nos equivoquemos.
Corolario
En verdad os digo con respeto a mis amigos periodistas, ¡no se equivoquen! Hoy vivimos otros tiempos y sí yo le llamo al pan “pan” y al vino “vino”, es porque desde mi percepción y paladar así lo percibo. El que nuestro gobernador sea portador de las siglas de quien hoy resulta ser centro del escarnio y el descrédito ¡ni modos! Nadie está generalizando. Sería, eso sí mezquino y traidor, no advertirle al gobernador o al mismísimo presidente del país sí, desde una óptica aguda y propositiva y teniéndoles de frente y sabedores o de menos intuyendo que les espera una debacle… no advertirlo. Sería una “jijoeputéz”. Quede claro.
Ya de salida
Manuel Velasco gobernador del partido verde, nada tiene que ver con los dislates cometidos por algún correligionario por más estimación y gratitud que se tenga. Porque como decía mi abuela Eda; una cosa es una cosa…y otra cosa es otra cosa. Aquí lo que procede y ya lo aceptó y asimiló “Jorgito” es; “que quien la hace la paga”. Le faltan 18 horas en el amigable “¡toritoooo!”. Y ya dijo los va a cumplir. Le honra. Faltaba más.
