Comentando la noticia

Alfonso Carbonell
alcar56@hotmail.com

Lloviendo sobre mojado

Apenas estamos saliendo del sopor, la angustia y desesperación provocados por las tragedias que trajeron consigo las contingencias climáticas, lo mismo en nuestra entidad como en la vecina de Tabasco, cuando ya se cierne sobre ambos estados, una nueva emergencia motivo a la próxima llegada del frente frío número 8 que traerá, a más de una baja sensible de temperatura, fuertes lluvias sobre todo en la zona norte de Chiapas, y las que, por supuesto, estas podrían acarrear un aumento en el caudal que corre por todo el sistema de presas que operan en la entidad. Mal y de malas.Es inevitable, incluso históricamente así lo perciben los tabasqueños, que cuando en Chiapas llueve en demasía, a Tabasco lo afecte. Así, en aquella entidad, murmuran con temor y hasta con enojo, que si los chiapanecos (no hablan de la Comisión Federal de Electricidad como la responsable) “abren las presas”, Tabasco desaparecerá del mapa motivo de las inundaciones que ese hecho provocaría. Injustamente, culpan a Chiapas.

Mucho se ha hablado en el vecino estado a raíz de la debacle climática ocurrida en Villahermosa en donde sus pobladores quedaron inundados hasta el cuello, que la apertura de la presas en Chiapas al verse amenazados sus desbordes sobre todo las de Peñitas y Malpaso, que en una decisión unilateral, por cierto criminal aducen, el gobierno de Chiapas decida desfogar las presas provocando con ello lo ya ocurrido y visto. Injusto porque las presas, son propiedad del país y las administra única y directamente la federación a través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Comisión Nacional del Agua (CNA). Así el gobierno estatal, y hay que decirlo fuerte y claro, ninguna injerencia tiene en su manejo. Bueno, ni siquiera es beneficiaria de lo que la federación recibe por la generación y venta de electricidad.

Pero retomando el tema inicial y motivo de este comentario, ayer en todos los noticiarios electrónicos del país, sobre todo televisivos (Radio Fórmula entre otros pero que es el que monitoreaba cuando esto escribía), daban cuanta de la previsible emergencia que en todo el país, en menos o mayor medida, se cierne ante la presencia del frente frío número ocho, tan o más pernicioso previenen las autoridades meteorológicas nacionales, que los pasados frentes 2 y 4 que fueron los que dieron origen a las afectaciones climáticas que tanto Chiapas como Tabasco, sufrieron en sus territorios y sus gentes, por supuesto.

No se trata, aclaro, de estarle haciendo al Nostradamus, queriendo vaticinar catástrofes. No. De lo que se trata sí, es de prender los focos amarillos ante el, ya no virtual sino real, cambio climático que en estos días azotará al país entero. En el norte, advierten los especialistas, el frente frío número 8 que suponen se estacionará sobre el territorio nacional entre tres y hasta seis días, hará que las temperaturas en el norte y centro del país registren números bajo cero. Pero, aunque más crudo en esas zonas del país, alcanzará hasta nuestra entidad. Délo por hecho. (Abríguese)

Pero junto con el frío, las lluvias para los estados de Veracruz (se anunció por la mañana de ayer), Tabasco y Chiapas, nuevamente harán acto de presencia y ello -lo escuché no me lo contaron e imagino- nuevamente prende focos amarillos y hasta rojos tanto para la región norte de la entidad como para Villahermosa, capital de Tabasco -y para ellos con mayor dramatismo-, porque ante la devastación de que fueron objeto por la fuerza de la naturaleza apenas una semana atrás, este anuncio del octavo frente frío y de sus previsibles consecuencias, la señal de alerta deberá ser prendida. Con responsabilidad pero sin más dilación Así, cual maldición, a Chiapas y Tabasco; Nos lleve sobre mojado.

¡Extra! ¡Extra!

Aunque fue nota de “ocho columnas” en los diarios locales, la asunción al poder de la LXIII legislatura local, ello el pasado viernes y dicho con la intención mejor de la crítica, pasó sin pena ni gloria. Los discursos, sin excepción, carecieron de visión de lo que los actuales legisladores de todos los partidos ahí representados, tienen respecto a su misión. Ni visión ni misión.

Ciertamente y se entiende, el acto en sí, de orden protocolario y más aún contando con la presencia de los otros dos poderes, Ejecutivo y Judicial, no pretendía más que dar paso a la instalación formal y legal de esta legislatura. Se entiende insisto. Sin embargo -siempre los hay-, bien pudo aprovecharse para mandarle un mensaje a la ciudadanía sobre de lo que en esta legislatura, sus diputadas y diputados, están dispuestos a comprometerse. Con la sociedad, fundamentalmente.

El mostrarse mojigatos y lisonjeros ante el Mandatario estatal, en nada aportan a la ciudadanía en general, como tampoco, estimo, al gobernador. El externarle a Juan Sabines Guerrero su “alto” espíritu colaboracionista, si bien de entrada es buen mensaje, excederse en halagos retóricos al gobernante, de inicio también, mandan una lectura muy temprana de sumisión. No es necesario. Nada aporta.

Habrá entonces -sentados por supuesto- de esperar; a que a los legisladores les pase la emoción y conmoción causada por su arribo a tan alta responsabilidad; a que se acaben de acomodar; que se repartan las comisiones y, también; a que pongan en orden sus ideas. Será entonces – y si no seguiremos esperando- que empiecen a legislar. Porque al menos por lo que hizo a la primera reunión ordinaria correspondiente al primer año legislativo de la 63, con el desahogo de las consabidas desincorporaciones y otras minucias, la sesión paso “fast track”.

Ya de salida

Para la numeralia legislativa:

Así, del pase de lista de asistencia al toque de la campanilla que señala su término, a lo más ocuparon en esta primer sesión unos 30 minutos. Es decir, poniéndole precio, nos costó a los chiapanecos todos, como de a 2000 pesos el minuto ese día de sesión de las -no- intervenciones en tribuna. (Base de cálculo; 1500 pesos diarios -aprox- de dieta por legislador por 40 diputados) pero el costo total de esa casi media hora de “chamba” legislativa costó unos ¡60 mil pesos! (2000 pesos el minuto por 30 minutos) ¡Barato no cree usted!

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