Alfonso Carbonell
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Para bien o mal
El pasado viernes 16, la LXIII legislatura local entró oficial y legalmente por supuesto, en funciones. Así, ante las y los diputados entrantes, quedan por delante tres largos años legislativos en los que habrán de encontrar mejores leyes que ordenen, pero sobre todo, den justicia a los chiapanecos todos. Sin excepción.No vamos a perder tiempo en realizar la evaluación de lo que fue, para bien o para mal, la tarea legislativa de la pasada LXII porque “a toro pasado”, sería una real pérdida de tiempo. Además, y no es por justificarme, lo que tuvimos que opinar sobre de ésta tanto de sus yerros pero también sus aciertos, lo hicimos. El balance, lo consignaba en días pasados, deja mucho que desear. La historia así, los juzgará. Porque nosotros -insisto- ya lo hicimos en su momento. Criticamos, denunciamos, pero nadie nos peló.
Ahora y como siempre -y casi siempre nos dan con la puerta en las narices a la ciudadanía-, habrá que esperar a que los recién ungidos legisladores locales, primero, se acomoden en sus respectivos despachos, nombren a su séquito de asesores y otros tantos aduladores y entonces sí, y sólo sí, le entren al trabajo legislativo. Trabajo que por cierto sus antecesores, tuvieron a buen recaudo, dejarles en la agenda junto y también claro, algunos milloncejos para sus gastos y “pavito” de aquí al 31 de diciembre. Lo más importante de la herencia en la agenda, la Reforma electoral y Ley Fiscal 2008.
Para bien o mal (II)
La composición de esta legislatura, ciertamente por lo “plural” (y lo entrecomillo por obvias razones) de su composición, resulta, de entrada, inédita. Diputados de todas las fuerzas políticas con representación en la entidad cuentan hoy con al menos dos diputados. Y si me lo permiten, paso hacer el recuento:14 diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI); 10 del Partido de la Revolución Democrática (PRD); 7 del Partido Acción Nacional (PAN); 3 del Partido Verde Ecologista de México (PVEM); 2 del Partido del Trabajo (PT); 2 de Convergencia (PC) y 2 de Nueva Alianza (PNA).
Pero igualmente esta legislatura, a mi modo de ver y entender, resulta la más disímbola en su capital humano al considerar en una misma “canasta legislativa”, a políticos de viejo cuño altamente experimentados, y por otro, personajes sin el más mínimo bagaje político y que nada tiene que ver con su situación generacional. Es decir, por su condición de jóvenes.
Porque si bien gentes como Sami David David, con larga carrera tanto en la vida legislativa como en la administración pública federal y estatal, ya no se diga partidista cuando éste -y es preciso el dato-, es el único que cuenta con militancia probada dentro de su partido sin nunca antes haber pertenecido a otro que no sea el PRI. No pocos pueden presumir de ello.
En contraposición, y sólo para ejemplificar el hecho, aparece la figura de un joven e insisto no por el hecho de serlo, como Carlos Penagos, quien salta a la fama como diputado por Convergencia cuando apenas días atrás fuera designado dirigente estatal de su partido, y ambos sucesos, díganme si no, atribuibles a la “diosa fortuna”. Ah, y a causa también (y a esas dos se encomienda) de la “odiosa infourtunia” Aidé Ocampo.
Así y más así, en esta conspicua LXIII legislatura, figuras como la del diputado Rafael Cevallos Cancino, hoy bajo las siglas del PRD y bajado a sombrerazos de la coordinación de su fracción, es otro de los personajes que, al menos en el papel, supone dotes políticas y legislativas cuando lleva una larga carrera en estos menesteres nada menesterosos por cierto, de la operación política y “levantadedo”. Otra uno (“decímo acá”), es la profesora Sonia Rincón Chamula, no perdón, Chanona, quien también no se “cuece al primer hervor” hablando de huesos viejos en polaca, habiendo sido ya, claro dentro del PRI (pus´ qué acaso hay otro partido en el Congreso, digo) diputada federal, dirigente estatal del tricolor (secretaria general) y líder del magisterio chiapaneco y hoy, la señora Rincón, diputada por el PANAL.
Otras y otros
En cuanto al Partido Verde Ecologista, el que tiene algún tipo de experiencia, digámoslo así “legislativa” o de cabildeo, es “El Chunko”, también conocido como Ariel Gómez León, quien ya fue candidato a la diputación federal por Tuxtla por la vía de los votos habría que destacar, regidor primero del ayuntamiento tuxtleco y ahora diputado uninominal por la zona oriente de la capital chiapaneca. Es decir, un joven no tan joven, al que el uso de la tribuna, por su facilidad de palabra (ay mojo Cantinflas), nos queda claro, no le costará mayor problema. Aunque, como diría mi compadre Palemón, no es “lo mismo” que “lo mesmo”.
Finalmente dentro del PT, destaca la figura en el Congreso (bueno de los dos que son) de la diputada Sonia Catalina Álvarez, a la sazón dirigente de su partido en la entidad, de quien dicho sea de paso, fue a raíz de su asunción al cargo partidista que se supo de su existencia política, porque para la mayoría de la sociedad era desconocida.
Veremos pues, concediéndoles el beneficio de la duda y de la deuda legislativa que heredan, para ir dando cuenta de su accionar. Los pendientes legislativos, a mi entender, serán los primeros temas que se aborden el el Congreso, pero de igual manera y a la par, habrán de ir construyendo la propia para presentarla a la ciudadanía. A sus electores. Entonces sí, y sólo sí, sabremos a lo que los actuales diputados están dispuestos a comprometerse y nosostros como medios, a darles puntual seguimiento.
Ya de salida
La reflexión final sería entonces, en el sentido de que en un análisis retrospectivo (y para ellos sí resultaría obligado), revisen lo hecho y dejado de hacer por quienes los precedieron. Y no sólo a lo que a la pasada legislatura se refiere, sino a lo que históricamente éstas han escrito para bien o mal. Aprender del pasado para no cometer los mismos errores. El así llamado “foreo” de iniciativas de ley con la sociedad o en su caso con sectores específicos de acuerdo al tema, ya se vio, debe ser una práctica parlamentaria para que dichas leyes y reformas cuenten con el consenso de la ciudadanía. Si no, bueno ya vio, luego hay que echarlas para atrás.
