Alfonso Carbonell
alcar56@hotmail.com
Un último apunte electoral
Harto hasta la saciedad de referirnos al tema electoral, tengo el firme propósito de dejar atrás, como un mal sueño, el tema que, por necesidades propias de la coyuntura, hemos tratado de desentrañar por partes, el todo. Si, lo sé de cierto, que de acuerdo a los datos preliminares que arrojan las cifras de cierre del PREP (ya no voy a deshilvanar sus siglas por obviedad), nos dan ya “quiénes y quiénas” (diría el magnate del rancho Sancristóbal, Guanajuato), producto de su tenaz necedad, resultaron vencedores de la contienda. Lo contado, contado está. (Copyright Miguel González)Así, en Tuxtla Gutiérrez, para la Presidencia Municipal resultó electo el candidato de la coalición Por el bien de Chiapas, Jaime Valls Esponda, quien remontando una persistente “guerra sucia” sobre su falta de arraigo, reconociéndole, eso sí sus adversarios el ser originario de la capital chiapaneca, le negaban -algunos realmente de manera por demás burda- no haber crecido en ella ni de haber estudiado en la “Camilo Pintado” o de haber chapoteado en el Sabinal, ni conocer a la “Colocha” de “Las laminitas”, ahhh, lo que eso sí me parece imperdonable. Y como si esos argumentos determinarán, por sí solos, ser un garante de buen gobernar, habría que remitirnos y para no ir tan lejos, al pasado reciente en el que un “¡hijo!” pródigo de Soyalo, es decir, un “auténtico” chiapaneco, con un cinismo rampante nos desgobernó. Sí, de un CHIAPANECO cuya total existencia, bueno, sólo cuando cursó la carrera de licenciado en izquierdo en la BUAP, vivió en su terruño. Digo ¿cuál garantía? Lo que cuenta es ser bien nacido y estar preparado.
Jaime Valls, ahora (sepan o no sepan bailarlo), tendrá la nada fácil tarea de conducir los destinos de la Gran “Tenoch-tuxtlán”, y no son pocos los retos a los que se va a enfrentar. Es decir, casi casi se sacó la rifa del tigre de mil rayas e igual problemas. Porque ahí están, por ejemplo, es cierto, las 257 vialidades pavimentadas por la actual administración municipal como lo informara la Presidenta Rosario “Chachita” Pariente, cuando además reconoce que: “en la capital de Chiapas se ha dado una inversión en obra pública y humana sin precedentes con el consenso de la población, gracias a la nueva manera de gobernar que ha implementado Juan Sabines Guerrero, a través de las Asambleas de Barrio, instancias ciudadanas que gestionan las necesidades más apremiantes de su colonia”; sin embargo -siempre los hay-, las demandas en este rubro de parte de muchas, muchísimas colonias, resulta muy superior a la capacidad de atenderla, presupuestalmente, por el municipio. Díganme si no.
Y así como este problemón de la pavimentación, otro más y de urgente resolución -dirían los diputados del Congreso- es, y si no me cree pregúntele a los automovilistas públicos y privados, la del bacheo, tema que se ha convertido en el talón de Aquiles de todas las administraciones. No acaban de tapar un hoyo, cuando ya aparecieron diez más. Eso sí, todos se quejan pero muy pocos aportan soluciones. Ah, porque eso sí, escucha uno decir en los corrillos políticos, cafés y cantinas, criticar acremente lo mismo al gobierno municipal que estatal, la falta de aplicación de soluciones de fondo y permanentes a esta problemática, aderezado incluso y eso es lo realmente chistoso para no calificarlo como lo que es, se llenan la boca diciendo: “yo pago mis impuestos”. ¡Uta!, cuando se la han pasado burlando al fisco toda la vida. (Algunos, aclaro)
Pero bueno, ese no es el quid del asunto, porque si me dedico a enumerar los problemas de la ciudad capital, no me alcanzaría ya no digo este espacio, sino mi vida entera para escribirlos. A lo que voy es; que el que ganó Tuxtla tiene ante sí un gran reto; varios corrijo. Retos que van más allá de los que pudiéramos enunciar como carencias de servicios e infraestructura. Están, además, los de cerrar las heridas de quienes así se muestren. Pero también y más trascendente, considero, está el de convocar a la unidad, unidad que como bien la define el Gobernador Juan Sabines Guerrero, no implica uniformidad. Unidad en torno a quien hoy está al frente de los destinos de Chiapas y los chiapanecos todos. Unidad entre todos los sectores productivos, sociales, culturales, académicos y empresariales; a la sociedad entera de Tuxtla Gutiérrez. Para así juntos y sólo así sin exclusión de nadie, provocar el impulso definitivo que necesita nuestra ciudad para escalar mejores estadios de bienestar social y económico sobre todo de los que menos tienen. Unidad que nos permita, con respeto de credos e ideologías, construir las bases sociales para una mejor convivencia humana; saber y tomar conciencia de que los problemas no son sólo o no enteramente de la autoridad, sino de aceptar, premisa social imponderable, que somos parte del problema pero al mismo tiempo parte de la solución. ¿Sí me explico, verdad?
Sólo por poner un ejemplo, ahí esta el caso de la basura. Sí de la basura la que generamos todos y de la que mucha, no precisamente, solemos depositar en los basureros sino la que inmisericordemente regamos por las calles y luego, sí luego, ahí nos andamos quejando que la ciudad de inunda.
Pero bueno, concluyo: así como en Tuxtla triunfó Jaime Valls Esponda y en las diputaciones del lado oriente y poniente lo hicieron Ariel Gómez León y Magdalena Torres Abarca, respectivamente, también de la coalición del PR-PT-PC-PVEM ello de acuerdo a las cifras de cierre del PREP que sólo se esperan su confirmación oficial en el conteo de votos el día de hoy miércoles; en Tapachula, ganó el priista Ezequiel Orduña Morga, en tanto que la diputación norte fue para el también priista, Neftalí del Toro Guzmán, no así la del lado sur que quedo en manos de Luís Gómez Manzo del PAN. Así las cosas. Pa´qué, digo yo, tanto brinco estando el suelo con tanto bache.
La consigna sería pues, aprender de la derrota para que ganemos todos. Entender, por si alguien aun no lo ha entendido, que hoy no hay “carros completos” y que la democracia requiere y demanda de todos, compromiso por igual. Que, más allá de los siglos y de las siglas, lo que verdaderamente perdura en la conciencia del hombre y mujer por supuesto, es lo que al final del camino, de nuestro personal camino, nos queda sólo el de haber hecho, para y por el bien de nuestro país, estado, municipio y comunidad lo mejor. De nuestras familias, y claro, de nosotros mismos.
Ya de salida
La derrota así asumida, la verdad no existe. Es temporal. Porque la verdadera contienda, la real y descarnada, es la que vivimos diariamente. Cada paso, cada esfuerzo, cada logro, cada triunfo, pero también, sí señoras y señores: Cada derrota, es el eterno aprendizaje. (He dicho)
