Comentando la noticia

Alfonso Carbonell

¡Ahí ta’ pue’ ya!

Así es como bien cuenta el chiste ese de que (y no es de Catón); una señora de robusta figura en una fiesta de pompa, ataviada de un vestido de esas vaporosas telas que se pegan al cuerpo; ah y pues bueno con ese calor húmedo de mayo que suele hacer acá en Tuxtla, al compás de la música de un cadencioso ritmo tropical, se paró a danzar y “un” su compadre (acá se dice así), empezó a sentir escozor ajeno al ver que el vestido de su comadre se le encajaba entre sus dos grandes asentaderas.

Sin aguantar más y en un acto que él consideró de la más solidaria compostura, en movimiento súbito jalóle el vestido precisamente de la parte noble de su trasero; un silencio sepulcral se hizo entonces lo que dejó ver y oír peor, el airado reclamo de tanto atrevimiento de parte de su compadre sin saber, la susodicha, que lo habría hecho con la mejor intención (ya se imaginarán cómo se le veía a la comadre enjutado el vestido en su gran trasero). El compadre en un acto reflejo que se estima prudente, acercando su diestra al trasero de la comadre con el canto se du mano atinando a lugar específico le dijo en tono amable; ¡ahí ta’ ahí ta’ pue!

Esto viene a colación amable lectora, solo como referencia a lo que hoy por hoy, uno quiere, en solidaria compostura, hacer notar cuando alguien o algunos, sobre todo de los que transitan en la política local, ciertamente les critica y expone uno su particular punto de vista. Si uno ve que está bailando (y no precisamente un vals) y su ropaje de seda, lino o percal se le está metiendo en el trasero, digo con el espectáculo risible y burlesco que provocan en el respetable, ¡caray!, pus uno que lo ve y que su oficio es advertirlo, digo ¡para qué se esponjan entonces! O como diría mi tío Manolete; ¡ydiay jodé si tamos libando tranquilos! (Sic)

La verdad, ya no sabe uno ni que escribir; decir sí pues. Ya que nadie nos puede parar la trompa. Todo les molesta, nada les gusta todo les puede. Fiero su modo. Lo toman a título personal sin atender, primero, que hay que conectar la lengua con el cerebro para después, en un acto que mucho les agradeceríamos, decirnos cosas congruentes. De menos aceptables. No somos tontos, si eso creen que somos los ciudadanos. Me queda claro.

Pero el quid del asunto hoy en este espacio es, hacer un llamado, vehemente y respetuoso llamado, a las fuerzas vivas de mi amado estado para que lejos y alejados de cualquier influencia perniciosa incluso de quienes derramamos tinta (es argot) en medios escritos u otros, ni nos crean todo lo que vertimos pero igual también, no todo nos desechen. ¿Me explico? Ya para concluir esta sesuda reflexión y parodia de la vida cotidiana, déjenme decirles entonces al menos tres, solo tres, acotaciones al margen:

Primera; cuando usted, sí usted y también usted amabilísimos lectores no encuentren reflejadas sus inquietudes, sus dudas, sus reclamos y sus justas demandas en los medios de comunicación tradicionales (¿?); busque entonces una opción que le satisfaga. El internet y los cibernautas en general, puede ser su mejor opción. Digo antes que criminalicen su uso.

Punto número dos (perdón me resbale ni que fuera Adal Ramones); hoy el trabajo periodístico está siendo acotado por leyes, reglas y normas que a lo único que abonan es a la irritación social, incluso sobre la gremial, y algo hay qué hacer ya. ¡Urge del verbo es para hoy!

Tercera (aunque podría considerar más pero concluyo); tenemos que entender todos, sociedad, medios y gobiernos del signo y estrato que sea, que lo mejor que nos puede pasar a todos, es dejar que las olas lleguen a la playa. Ciertamente se vislumbran amenazadoras cuando las vemos que se acercan a la costa. ¡Rompen con estruendosa furia y fuerza! Todo un espectáculo. Pero después, llegan a la playa acariciando la arena. Así es la sociedad y sus movimientos. Y de eso nosotros los comunicadores y medios tenemos que dar cuenta. Son las olas de la democracia; ¡incesantes, eternas… imparables! Nos quede claro.

Ya de salida

Y tal y como les comentaba ayer, ello al hacer un recuento de las comparecencias de los encargados; ¡perdón perdón!, de los titulares de Despacho del gabinete estatal (espero así me des crédito hermanito) ante los diputados del Congreso local. Ayer en maratónica jornada hicieron lo propio enlisto; la Secretaria del Trabajo Esther Almazán Torres, quien al punto de las 10:00 horas inicio su exposición dando cuenta, también puntual, de lo hecho en el 2011 en su dependencia sin omitir, en apretado resumen, lo alcanzado en estos cinco años de gobierno de Juan Sabines Guerrero. Problemas y retos sí, pero alentadoras las cifras de empleo…// No acababan de despedir las y los diputados a la secretaria Almazán, cuando hizo su arribo la Secretaria de Desarrollo y Empoderamiento de la Mujer, Alejandra Peralta Velasco, quien con sobrada argumentación, hizo ver con hechos y no palabras, lo que es hoy en Chiapas el empoderamiento de las mujeres. Obras son amores, no buenas intenciones reza el refrán…// Finalmente correspondió al Secretario de Turismo Juan Carlos Cal y Mayor Franco, pasar lista de presente ante los diputados del Congreso local y aquí, algunas breves de lo informado; En lo que va de la presente administración, la afluencia turística incrementó en 34 por ciento… El arribo de más de 16 millones de turistas ha generado una cuantiosa derrama económica lo que ha impulsado el desarrollo de la entidad. Ante legisladores integrantes de la Comisión de Turismo, Cal y Mayor Franco agradeció al gobernador Sabines la confianza depositada para respaldar los proyectos que han permitido a Chiapas tener un nuevo rostro con mejores oportunidades de desarrollo y mejor calidad de vida y un repunte histórico en materia turística…// Hoy, hoy, hoy, la actriz Diana Golden (¡mmm!) estará en el Centro Cultural “Jaime Sabines” (que representa y bien la poetiza Blanca Margarita) a las 18:30 horas, dentro del programa impulsado por la Comisión de Educación y Cultura que preside el diputado Carlos Valdez Avendaño; “Leo luego existo”. Bellas Artes a todas partes. No se lo pueden perder. (Se acabó)

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