Comentando la noticia

Alfonso Carbonell
alcar56@hotmail.com

Escalada inflacionaria

A raíz del anuncio del incremento en las gasolinas y diesel, incremento que fue aprobado por mayoría por la Cámara de diputados, ah, y como era de esperarse por los hambreadotes dueños del capital, el fantasma inflacionario, cual jinete de la Apocalipsis, volvió a cabalgar a lo largo y ancho de la geografía nacional. Chiapas no fue la excepción.
Así, y no le acababan decir ni “mi alma”, y los industriales de la masa y la tortilla así como el gremio transportista, ya querían casorio y de “ipso facto” (que como diría el celebérrimo histrión mexicano Fernando Soto “Mantequilla” en aquella cinta protagonizada por mi ídolo Pedro Infante “Los tres huastecos” me suena a que se “hizo pato” -hicieron-), ni tardos ni perezosos citaron a conferencia de prensa, eso sí, “cadi quién” -copyright mi abuela Pepa- por su lado, para anunciarnos sobre el posible incremento de sus productos y servicios. ¡Coño carajo!

Por su lado los industriosos maseros, salen al paso a decir que, ¡ah y pos como no son tarugos!; que el incremento de 8 a 9 pesos del kilo de tortilla (hasta 9.50 con papel que a de ser celofán) no es, ¡no claro!, por el previsible aumento en el precio de los combustibles que ahora se sabe y lo ha hecho público el Presidente Felipe Calderón, entrarán en vigor hasta enero de 2008 y argumentan (no textual); que este aumento ya lo venían estudiando “desde denantes”, motivo a su vez, al incremento de insumos y a la fluctuación del precio internacional del amarillento grano, así como a la falta de liquidez financiera, bueno, y hasta de que el cierre de la frontera norte y la inminente deportación de inmigrantes, presionara la demanda de tortillas. ¿Te cae?

¡Bueno no pues!, no fueron estos los argumentos empleados pero para el caso es lo “mesmo”; la resultante es la misma. Aumento en el precio de la tortilla, este sí, insumo básico alimenticio para millones de mexicanos.

En tanto los transportistas, cual “Débora Ker”, en un acto circense que bien podrían ser contratados como trapecistas (por aquello que se cuelgan de todo con tal de cubrir sus insaciables apetencias de ganancia), salen a anunciar, eso sí, casi con lágrimas en los ojos, que por el incremento de las gasolinas, incrementos que insisto no se verán reflejadas en los bolsillos de los consumidores hasta el 2008, se verán en la imperiosa necesidad de incrementar el precio del pasaje. En una primera escaramuza digna de un consumado “charro sindical”, los dirigentes anuncian 50 centavos de aumento en el precio de las conocidas como combis. Pero mientras tanto, es decir, mientras su “chicle pega”, los que sí ya nos la están dejando “Irene”, son los taxistas. Entre 5 y 10 pesos, se están dejando cobrar de más a las tarifas, digámosles así, conocidas.

Es pues, que esto dicho, es apenas punta del iceberg inflacionario pero no, no acaban aquí. Baste darse una vuelta por los mercados y supermercados, para darse cuenta que el azúcar, el fríjol el arroz, etc., etc., han subido de precio. Antes un huevo costaba un peso; hoy, un peso cuesta un huevo. ¿O no? (¡Las caguamas no por faviurs!). Por eso yo, mejor como el yuca que exclamaba, ello cuando escuchaba la radio en el que se cernía sobre la humanidad el estallido de la Tercera Guerra Mundial en tiempos de la llamada guerra fría: “Mare linda, yo… mejor… me voy pa´ Yucatán”.

2 de octubre no se olvida

A propósito del Comentando del día de ayer, en el que me refiero, ciertamente, de modo breve sobre una anécdota vivida con mi hermano Mario Enrique en aquellos aciagos días del año 68, y quien, por azares de la vida hoy y para bien estimo, radica en la colonial e histórica Morelia, Michoacán, a propósito del tema me envía un alcance en el que me precisa y recuerda, algunas otros datos de aquel entonces. Y si me lo permiten (y si no que le van hacer), déjenme compartir con ustedes la misiva. Gracias.

Te falto decir que imprimía panfletos en el mimeógrafo de la prepa 6, con dibujos- de gorilas, recuerdo algunas mías, (ya vez que siempre me ha gustado la caricatura política, hasta la fecha), denunciando la represión y la violación de la autonomía universitaria.

Me pasaba algunas noches, a escondidas, previo al 2 de oct, en la prepa, en donde éramos atacados por policías secretos, – así se llamaban entonces- y granaderos, y nosotros les arrojábamos bombas molotov desde las azoteas, con gran coraje y valentía..

Inolvidables fueron las marchas por la avenida insurgentes, desde la rectoría, manifestación llamada del silencio, encabezada por el rector Barros Sierra, columnas interminables de estudiantes acompañados por gente de la población civil, que eran disueltas a la altura de Baja California, por elementos del ejército y granaderos.

Recuerdo también cómo en esa ocasión, me salve de ser atrapado por las fuerzas de seguridad, sino es que una señora de una tienda en la calle de Campeche (colonia Roma), yo me dirigía huyendo dos calles más hacia la casa de nuestros padrinos don Luis y doña Cristina pero ya no pude llegar, ahí esa mujer bondadosa y comprensiva me escondió detrás del mostrador, pero desgraciadamente a mi amigo, compañero de la perpa, si lo atraparon y nunca volvimos a saber de él. Se decía que se lo habían llevado al campo militar no. 1.

Y como olvidar el zócalo atestado de soldaos y tanquetas que nos perseguían, mientras que con sobrada valentía algunos compañeros gritaban que nos sentáramos, escenas indignantes y vergonzosas que las tengo gravadas tristemente en mi memoria, al presenciar a aquellos compañeros como eran golpeados salvajemente por la milicia.

Debo confesar que era tanto mi miedo -porque siempre me he considerado que no soy ni muy valiente, ni muy cobarde, pero gracias a ese síndrome,…jejejejeee, aun sigo dando lata.

No cabe duda que fue un episodio de la historia moderna de México, que significó un antes y un después. Ya que a partir de ese parteaguas, las cosas no volvieron a ser igual, ya que nuestro movimiento estudiantil, que desafortunadamente tuvo que ver derramada sangre de muchas gente inocente y valiosa, nuestro destino como país comenzó a avanzar en mayores reclamos de justicia social, democracia y libertad de expresión, la que desgraciadamente no es tan plena como se quisiera, toda vez que aun se sigue reprimiendo de muy distintas y sutiles y unas no tanto, formas de reprimir a muchos mexicanos que trabajan como tu y yo y, muchísimos mexicanos más, por alcanzar una mejor justicia social, que se vea reflejada en el mejoramiento del nivel de vida de todos los mexicanos, sobretodo de los que menos oportunidades tienen,

Sin más recibe un cariñoso abrazo mi hermano.

Atentamente

Lic. Mario enrique Carbonell Chávez
Periodista y Economista

Ya de salida

P.D.- Omití decirte que después de un tiempo, ya en la Facultad de Economía, fuimos a Lecumberri a acompañar su salida de Pablo Gómez, y su entrada en la Facultad fue apoteótica, por cierto que me parece que en ese entonces estaban presos también Revueltas, Cabeza de Baca, Álvarez Garin, el “búho” y otros.

Mi amigo, el Dr. Francisco Liévano, de acá de Morelia, también fue preso político del 68, pero en ese entonces no lo conocí, y precisamente con él vamos a dar una platica en la Casa de Cultura del gobierno del estado, hoy por la noche (2 de octubre) acerca de nuestras experiencias.

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