Comentando la noticia

Alfonso Carbonell

Na de na’

En efecto, todos pensamos, en veces y a veces, que lo que nos pasa, no ni tiene razón de ser. Me queda claro. Pero la pregunta sería; ¿Qué hacemos para que no nos pase lo que nos pasa? Y la mayor parte de las veces no encontramos respuestas, al menos no convincentes. Me explico.
Lo normal dentro de lo anormal, es que andarnos quejándonos por esto y aquello pero no somos capaces de levantar, ni un dedo para incidir en su solución. Ejemplo; ahí andamos todos diciendo y quejándonos –insisto- del problema de la basura, pero yo he visto (con éstos ojos que se han de comer los gusanos, pronto) que la gente sale escudándose en la penumbra del amanecer, sacando su basura sin esperar, como debe de ser, el toque de la campana. Del camión de basura, por supuesto.

Y así les podría hablar de, otro ejemplo, la mala vecindad. No entiendo cómo si uno es vecino y trata de ser lo más amable posible un, reitero, vecino cualquiera que sea -aunque podría ponerle nombre y apelativos-, en su amargura y sin razón no tiene empacho en agredirte, con una mano en la cintura (y su estúpida sin razón montada en la prepotencia) y salir a insultar, sin ton ni son, tras lo que uno tiene que quedarse callado. Por respeto. Porque, díganme si no; sí usted amable lector, no ha tenido alguna desavenencia con su vecino qué, como me lo han confiado amigos, han llegado casi a los golpes. La agresión.

No se vale y no digo nombres para que no se sientan “ventaneados”, que hay vecinos que ponen, ya bien, unas cubetas, unas sillas u otro objeto, para marcar su territorio. ¡Son chingaderas!

Ya de salida

Es decir, mientras los políticos de diferentes colores, ideologías (caso hay) y formas de concebir el mundo (su estúpido mundo), la gente anda y espera que éstos mismos se asomen, aunque sea por una vez, a su realidad. Es decir y como dice el gobernador del pueblo de Chiapas; pongan por favor; ¡El Corazón por Chiapas! (Por ahí se empieza)

Pero en ese mismo tenor déjenme comentarles, que a la gente se les pone los pelos de punta y no es para menos, cuando nuestros vehículos caen, irremediablemente, en uno de esos hoyancos que hay en la ciudad capital. Y hay cientos. Pero no reconocer lo que en esta materia se está haciendo, sería un despropósito que lo único a lo que abonaría es a la irritación social. Les platico, en “Palabra libre”, programa que conduce Miguel González Alonso (con su servilleta) en el Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía, hemos dado voz a quienes, en éste caso de los baches como en muchos otros, dan fe y cuenta de sus tribulaciones. Faltaba más. Pero insisto. No es en el reclamo airado ni en su, habría que reconocer, justa inconformidad como abonaríamos a la solución de los múltiples problemas que nos aquejan a los citadinos.

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