Alfonso Carbonell
Cuarto para las doce
Aunque parezca lejano el 2012, éste está, literal, a la vuelta de la esquina. En Chiapas, pareciera lejano, remoto, que la sucesión pudiera estarce gestando. No, no es así. Y solo baste revisar los diarios que se editan en la entidad para darse cuenta, con cruenta realidad habría que aceptarlo, que el 2012 ¡ya nos alcanzó! Así y aunque pareciera a los ojos de propios y extraños que acá (como decimos acá) esto no sucede, ahí tiene a personajes de la más alta envergadura y cito; María Elena Orantes López y Manuel Velasco Coello, ambos senadores de la república, quienes legítimamente habría que apuntar, buscan en el referido 2012 llegar a suceder a Juan Sabines Guerrero. Me queda claro.
Están, es lo cierto, en su legítimo derecho de buscar gobernarnos pero también y por un mínimo de protocolo político, el adelantarse a los tiempos de nada ayuda y menos aporta al estado de gobernabilidad de una entidad qué, como la nuestra y que por años atrás ha vivido incendiada por la discordia y la lucha del poder por el poder mismo, hemos retrasado nuestro desarrollo. Rezan los clásicos.
Es sí y nadie les concita el deseo, el aspirar a conducir los destinos de un estado (pueblo de pueblos) que en su devenir histórico ha tenido más motivos de sublevarse que mantenerse callado y a la espera de su muerte. El 1 de enero del 94, solo un botón. Cierto, homos vivido pasajes que mejor fuera olvidarlos, pero a la vez, coincidirán, deben de servirnos para no volver a incurrir en los mismos yerros. En lo mismo, usted me entiende. Eso solo nos conduciría a la derrota; a la extinción como cultura y permanencia. Nuestra identidad. Nuestro destino. Nuestra razón de ser.
Ahora, y es mi reflexión, ah y pese a los detractoras, tenemos un estado que aspira a la igualdad y a la justicia social. Muchas cosas pudiéramos señalar de los pendientes históricos sí, pero regodearnos en ellos no nos conducirá a más que a cristalizarnos en la inmovilidad y los hubiera, que dicho de paso, no existen. El actual gobierno de Juan Sabines Guerrero ha sabido entender, como debe ser todo en política, que su paso es efímero. Al menos en su calidad de gobernador. Pero lo que pueda sembrar como ciertamente lo ha hecho, perdurara más allá de la lisonja o el elogio barato que, la verdad, no merece mayor comentario. Me queda claro.
Quiero concluir esta alocución tipográfica con la siguiente reflexión: Todos hablan, critican, señalan con el dedo flamígero de su verdad de esto y aquello, pero ésos sí, esos mismos y me consta, no son capaces de mover un dedo para que las cosas cambien, ¡menos que alcen la voz! Y sí, por contrario, a un servidor le han espetado qué, “cómo comemos con manteca” tenemos qué callarnos la “trompa”. Tal vez no les falte razón. Lo que sí y con esto concluyo, les invito hoy y aquí en este espacio, que si tienen algo que decir algo a favor o en contra de lo dicho o mejor dicho, escrito aquí, que me lo hagan saber y tendrán, quizá, un espacio. Ni yo lo sé.
Ya de salida
Lo que no se vale (ni aquí ni en China) es qué, como coloquialmente decimos; “tiren la
P.D.- De última hora un mensaje al secretario del Campo; mucho cuidado debe tener el secretario Pepe Molina, porque de su “primer” círculo sale información confidencial; comentarios de “mala leche” y “fuego amigo” contra funcionarios de la propia SECAM. Para más señales, el personaje que propala el fuego amigo, tiene nexos muy fuertes con un pseudo líder de la Sierra, que se cree muy “picudo”. Es más, al quien le informa puntualmente. Más adelante abundaremos en éste desagradable asunto de la deslealtad con la que actúa este sujeto. (¡Ojéis!)
