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Alfonso Carbonell

Reír llorando

La verdad si no fuera un asunto para morirse de risa, tendríamos que ponernos a llorar porque no es posible que en un país como el nuestro, cargado de vicisitudes, desencuentros, pobreza, inseguridad y corrupción, sólo por mencionar algunos tópicos de una gran lista de sin razones, lo que hoy los mexicanos –todos- nos tenemos que tragar con el “affaire” político-cómico-musical que viven los partidos políticos y sus principales actores, ello a raíz de las cuestionadas “alianzas” electorales, deberíamos de estar, cual Garrik; “Reír y llorando”.
La pregunta que nos llevaría intrínsecamente a una serie de ellas, sin respuestas obvio, tiene que ver con lo que para nadie ya, bueno al menos para nadie con tres dedos de frente, hoy le es ajeno y es; ¿cuál es la verdad que esconde el multiseñalado acuerdo firmado entre Beatriz Elena Paredes Rangel lideresa del PRI, con José César Nava Vázquez dirigente del PAN? Es más, cuando en dicho documento hecho público exhibe a quienes suscribieron como testigos de “honor” que son el mismísimo secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont y el secretario de gobierno del Estado de México, es decir de Enrique Peña Nieto.
La verdad, si a hubiere en todo este cochinero, el que ahora tanto Beatriz Paredes como el imberbe César Nava se deslindaran, primero, de la existencia de tal acuerdo, para luego entrar en el terreno de las descalificaciones y acusaciones mutuas de lo pactado en lo obscurito, insisto, los mexicanos requerimos saber si como ha trascendido, la firma de lo pactado consideró el compromiso por parte del PAN de no alianzas con el PRD, ello a cambio de que el PRI votara a favor del paquete fiscal (cierto o falso), no deja de ser un agravio para los mexicanos. Para sus instituciones, para la democracia pero igual, para el propio gobierno y los partidos.
PAN (PRI) y circo
En tanto en la Cámara federal de diputados, en vez de estar atendiendo los muchos pendientes de la agenda legislativa en temas de urgencia nacional como la reforma política o de estado, la correspondiente laboral, la electoral, la educativa y una integral en el ámbito fiscal, ahora lo que priva en el legislativo es un verdadero desmadre en el que la orden del día pasa y se queda, como lo han sido las dos sesiones últimas, en el tema de los pactos antidemocráticos y leoninos entre el gobernante PAN con sus acérrimos del PRI en busca, se sabe y se asume los primeros, en su desenfrenada carrera por tropezar al PRI en su inexorable carrera rumbo a la presidencia en el 2012; en tanto el PRI, en aras de proteger a su mejor posicionado rumbo a los Pinos, el gobernador de Edomex Enrique Peña Nieto (tan perverso los unos como otros), y que tras lo fallido del acuerdo, ahora destapan la cloaca sin acabar de entender ¡a qué carajos le estaban jugando!
Y ahí los tiene “debatiendo” estupideces tirándose mierda mutuamente. Las descalificaciones, denoste y acusaciones mutuas de la más baja estofa, se convirtieron en el “recurso del método” (Alejo Carpentier). Precisamente ayer viendo y escuchando el noticiario de Pepe Cárdenas (TV Fórmula), el resumen de epítetos proferidos desde la más alta tribuna de la Nación, se escucharon acusaciones y retos como los siguientes; “la reto a debatir, también a Peña Nieto el día, la hora y lugar que me indiquen”, le espetaba eufórico el diputado federal blanquiazul y presidente nacional del PAN César Nava, a la también diputada y presidenta nacional del PRI Beatriz Paredes. Por su parte la señora Paredes, le enderezaba la plana a Nava descalificándolo como persona y político que no sabe cumplir su palabra. Es más, Paredes lo reto sometiéndose a cualquier prueba para saber quién en realidad miente y la respuesta así se escuchó; “me someto al polígrafo” le respondió el “chicharito” Nava. ¡Puras pen… dejamos pendiente el comentario.
Lo que sí queda claro, es que nuestros ínclitos representantes “populares”, no tienen (ni han tenido) el menor interés y compromiso de sacar al país de sus grandes rezagos. De sus “bicentenarios” atavismos y sus “centenarios” desencuentros. Les importa sí, seguir mamando del presupuesto sin importarles el presente. Ya ni qué de su futuro.
Empobrecidos como estamos, inmersos en un canibalismo político que no respeta ni el dolor de los miles de caídos en el fuego cruzado de la guerra declarada al narcotráfico ¡qué de más les importara el éxodo de millones de mexicanos que al no encontrar empleos ni las mínimas oportunidades para salir adelante, huyen de la miseria y de la muerte! Pero véalos ahí cínicamente apoltronados en sus cómodas curules (¡curuleros!) desangrando con jugosas dietas al erario del país en estúpidas reyertas.
Asómate tú porque a mí me da harta risa
Y mientras el PRI y PAN dan el espectáculo más bochornoso de su historia legislativa, los del PRD están risa y risa y con lo ahora protagonizado por legisladores del PRI y PAN, digo al léxico y acusaciones vertidas ¡uta!, hasta Gerardo Fernández Noroña ex perredista y ahora diputado federal del PT, resulta un ejemplo de decencia parlamentaria. Ah, pero no saldrán limpios de este síndrome de “pinocho” que hoy ronda la Cámara de diputados, siendo ellos punto de desencuentro de la infausta política escenificada entre el PAN y PRI, por lo que también terminarán como Garrik; “Reír llorando”. Me queda claro.
Ya de salida
“Reír llorando” (Fragmento)
Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.
-Viajad y os distraeréis. -¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad. -¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer. -¡Si soy amado!
-Un título adquirid. -¡Noble he nacido!
-¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas.
-¿De lisonjas gustáis? -¡Tantas escucho!
-¿Qué tenéis de familia? -Mis tristezas.
-¿Vais a los cementerios? -Mucho… mucho.
-De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.
Me deja -agrega el médico- perplejo
vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.
-¿A Garrik? -Sí, a Garrick… La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reír? -¡Ah! sí, os lo juro;
Él sí; nada más él; más… ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo-, no me curo:
¡Yo soy Garrick!… Cambiadme la receta.
Juan de Dios Peza.

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