Comentando la noticia

Alfonso Carbonell

Cuando veas las barbas…

Y no, no trato de abordar el tema que a continuación voy a comentar, con frivolidad ni mucho menos de una manera ligera e irresponsable. ¡Por supuesto que no!, y es el que tiene que ver con la desgracia natural que azotó al hermano país de Haití, ello apenas el martes de la pasada semana. Pero sí y créanmelo, que la frase con la que abro esta columna y que es parte final del refranero popular que se completa así; “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”, no podía quedarnos mejor a los mexicanos cuando, sí cuando, a pesar de haber pasado 25 años de la tragedia del 19 de septiembre de 1985 en donde un sismo de 8.1 grado en la escala de Richter sacudió, no solo a la infraestructura urbana del Distrito Federal sino la conciencia misma, decía, todo indica que en materia de prevención de riesgos, aún estamos lejos de lo mínimo requerido.

Breve recuento

Antes de entrar al tema el que finalmente quiero compartir y dejar a modo reflexión (la de prever antes que lamentar en México), déjenme realizar un breve repaso sobre la tragedia de Haití en la que un temblor de 7.0 grados en la escala de Richter, literalmente desapareció a este pequeño país de la faz de la tierra. Según los datos dados a conocer a través de los medios de comunicación, Haití con una población aproximada de 6 millones de habitantes, a la fecha se han registrado cuando menos, 200 mil personas fallecidas entre los escombros de Puerto Príncipe, sede de los poderes nacionales y principal ciudad de este caribeño país. En tanto el dato de heridos y desaparecidos; sobre el primero hacienden a poco más de 250 mil y de los segundos, aún se tienen cifras preliminares que no alcanzan a confirmarse debido a su movilidad. Entre estos últimos, 58 connacionales estaban como desaparecidos; en tanto a fallecimientos, al menos se han confirmado dos. Uno de los mexicanos que resultó herido ya fue trasladado al país y en estos momentos es atendido por el sector salud federal.

Y todo desapareció

Escenas duras, dolorosas y hasta dantescas, fueron las que nos proyectaron los medios televisivos nacionales que permitieron conocer del tamaño de la debacle. Gentes regadas por las calles, sin vida, daban fe del tamaño de la desgracia. El dolor humano parecía traspasar los televisores hacia la sala de los hogares.; niños y ancianos pero igual mujeres y hombres, deambulando como espantos por las polvorientas calles de lo que alguna vez fue una ciudad y ahora, un verdadero cementerio.

Las gentes entre gemidos y sollozos, no daban pie a lo que los ojos veían; los hospitales o lo que alguna vez fueron y que por cierto en un país tan pobre (el más pobre de América latina) no abundaban, los heridos se amontonaban en donde cayera ante la falta de personal e instalaciones adecuadas. Es más, muchas de estas destruidas por el temblor. Con la crudeza que caracterizan a este tipo de eventos catastróficos, los reporteros de las cadenas nacionales de televisión mexicana narraban paso a paso y una a una las escenas que incluso, sin necesidad de editorializarlas, se explicaban por sí mismas. ¡Qué duro y qué difícil!

Lo que viene

La reconstrucción, se ha dicho, costará alrededor de 10 mil millones de dólares (poco más de 130 mil millones de pesos mexicanos, lo que significa más de dos veces el presupuesto de Chiapas en el 2010 que es de 53 mil millones). Pero lo que costará aún más, será la reconstrucción del tejido social, de las instituciones, de la fe y la esperanza de millones de haitianos que hoyAñadir un evento para hoy, en éxodos de miles, tratan de salir de su país.

Por ello y atendiendo a la solidaridad mundial y muy en especial a la que los mexicanos hemos demostrado para con nuestros propios paisanos pero no menos, y ahí está la constancia nuevamente, con las tragedias sufridas en otros países del mundo, aunque ahora, no es hora de hacer recuentos. Pero ahí está una vez más la oportunidad, infortunada oportunidad es cierto, de demostrar nuestro espíritu solidario ahora con Haití. Vaya hoyAñadir un evento para hoymismo y done. Para los haitianos mañanaAñadir un nuevo evento para mañana, quizás sea demasiado tarde.

Quid del asunto

Volviendo al tema quid del asunto, bien valdría la pena, de verás, reflexionar ante este nuevo evento el cual y lo han dicho los especialistas, México como país y Chiapas entre otras entidades, estamos asentados en zona sísmica de bastante actividad. Los expertos han considerado que, o más bien no descartan, que en nuestro país se vuelva a presentar un sismo de la magnitud del vivido en el 85 hasta pudiendo ser mayor. ¡Dios nos libre! ¿Cuándo?, estamos lejos aún y con la tecnología vigente, de anticipar este tipo de eventos.

Ya de salida

Lo que sí, bien valdría la pena que este asunto de la protección civil, tanto como cultura ciudadana y más importante aún, como agenda de gobierno, no se quede solo en simulacros sino que se avance en la preparación de cuadros jóvenes en carreras especiales con relación a estos fenómenos, y paralelamente se inviertan más recursos en la capacitación e infraestructura para estos menesteres. Pero de igual manera, que se lleven a cabo valoraciones de los edificios públicos, escuelas y hospitales, por señalar algunas. Así pues, “es un asunto de urgente y obvia resolución”. ¿O no señores diputados? Por eso; “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Me queda claro.

¡Comparte la nota!