Alfonso Carbonell
Más de lo mismo
Comúnmente se usa esta coloquial expresión, bueno al menos yo recurro a ella, cuando de partidos políticos y políticos en sí se hace referencia. Así entonces, hablar de cambios en el PRI, de la renovación en sus prácticas de gobierno o de su compromiso con la sociedad, no puede uno más que aseverar que son puras patrañas. Viles engaños. Pero igualmente podríamos referirnos al PAN, al PRD o al gobierno actual a manos de los primeros, y nos llevaría a concluir que, partidos y políticos; “son más de lo mismo”. Y con los mismos. Me queda claro.
Pero igualmente y en una autocrítica que invite a la reflexión, cada uno en su cada cual -trinchera-, sector social o productivo, es decir, a la sociedad civil toda agrupada o individualmente, debemos empezar a corresponsabilizarnos en las tareas propias que contribuyan a un ejercicio libre y razonado de participación ciudadana. ¿Cómo? El buen juez por su casa empieza.
Botón de muestra
Con todo el respeto que se merecen mis lectores(as), debo empezar por externarles mis disculpas ya que el tema que a continuación hago referencia, tiene que ver con el trabajo periodístico que practicamos en la entidad, tema del que le había prometido no volver a tocar pero que, ante lo leído y escrito, me obligan a tocarlo en un acto de plena autocrítica y que a su vez invite a la reflexión. Porque en el ejercicio periodístico, dicho sea de paso también hay; “más de lo mismo”.
Por principio de cuentas, quienes nos dedicamos al oficio periodístico, y claro se entiende es parte de la tarea y hasta compromiso con la sociedad el criticar los hechos y el accionar público de nuestras instituciones públicas y de quienes, hombres y mujeres, las dirigen. Sin embargo -siempre los hay-, resulta que nosotros juzgamos, criticamos, denunciamos ¡sentenciamos! Y no solo eso, muchos, en esa falta irredenta de argumentaciones caen en la diatriba, la descalificación e incluso, suelen deslizarse sobre el siempre riesgoso “filo de la navaja” de la difamación y la calumnia. No aprenden. Menos cambian.
¡Ha pero eso sí!, les pedimos y hasta les exigimos a nuestros gobernantes que se apliquen, que cambien, que profundicen en las causas de la marginación y pobreza y atacarlas. Está bien. Lo que sí resulta contradictorio, por decir lo menos, es que los pretendidos adalides de la libertad de expresión y a nombre de ésta, no vacilan a atisbarle a su “cliente” en turno un rosario de epítetos descalificando su trabajo, su persona y peor aún, metiéndose con la familia. Eso aquí y en China ¡son cochinadas! Verdadera ¡jiejoputés!
Y miren amablas y amablos lectores, son tan burdos y predecibles algunos “compas”, que en una parte de sus mordaces criticas satirizándolo todo ¡uta!, nomás de “mampos” no los tratan. Pero no es la regla es la excepción. Ora sí que como dice popular y alburera copla de la Sanmarqueña; “todas las mujeres tienen en el pecho una amapola, todas las mujeres tienen en el pecho una amapola, pero más abajo tienen la funda de mis… recuerdos, ¡sanmarqueña de mi vida sanmarqueña de mi amor!”. Bueno pues, decía, no apenas y acaban de soltar a su “presa” renglones arriba, cuando más abajo (por ello la referencia musical) con lujo de calificativos aumentativos, ensalzan al personaje que, hasta un ciego lo podría ver, está atrá$ de quien mediáticamente está “meciendo la cuna”.
Son tan, pero tan tan obvios (y no son campanas al aire), que al infringirle daño moral a la persona de su presumible o potencial enemigo político (es decir del quien aporta el $obre), al que con nombre, pelos y señales le atisban una retahíla de infundios e improperios para después, y en el mejor de los casos, suelen destacar, señalaba ya, las cualidades y aptitudes, los logros y aciertos, los debes y los haberes, la ciencia y experiencia de quien, como fortuita coincidencia, resulta ser miembro distinguido de un opositor partido. Digo yo ¡a quién engañan!
Ya de salida
Les confieso, no era el tema al que quería referirme hoy, pero ya ve, a mí también me gana el hígado. O lo que queda de él. Lo que sí y ahora que el Sub Marcos parece se va a volver a poner de moda, queda como anillo al dedo su cita de ¡Ya basta! Estamos, precisamente; “A la mitad del camino”, de un gobierno que pese a todas las adversidades climáticas, el lacerante rezago educativo, la escasa infraestructura de comunicaciones, las contingencias sanitarias, como de la inmensa pobreza y marginación en la que subsisten cientos de miles de chiapanecos, hemos avanzado ya un buen trecho.
Lo que menos necesitamos en estos aciagos momentos de crisis económica y desorden social mundial, son invitaciones o bien y mejor, provocaciones a la confrontación entre chiapanecos. Las diferencias políticas tienen sus espacios específicos para dirimirse; ya bien en las Cámaras legislativas o en las declaraciones frontales y abiertas de sus opositores. Es decir, si con algo no están de acuerdo con lo que hace el gobierno, incluso alguno de sus funcionarios o el propio gobernador, son éstos, la “clase política”, quienes deben usar la tribuna -que pudiera ser la mediática incluso- señalándoles de frente sus yerros y sus inconformidades. Se vale.
Lo que no se vale, y espero lo pueda compartir, es que muchos de éstos políticos que representan “más de lo mismo” -para Riplay- recurran a sus voceros oficiosos que igual son “más de lo mismo” en su forma de ejercer el periodismo, siendo a través de éstos que golpeteen a sus adversarios políticos. Es más y aunque suene ridículo, ya en su calenturienta cuan perversa carrera a la gubernatura del 2012, se aprestan a descalificar a sus imaginarios contrincantes. ¡Háganme ustedes el refabrón cavor! “Serenidad y paciencia mis queridos Solines”.
