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Alfonso Carbonell

El cambio
(“Para cambiar al país, hay que cambiar primero nosotros”; FCH)

Pues, a como se esperaba, el Mensaje a la Nación pronunciado por el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, con motivo a su Tercer Informe de Gobierno, dio muchas luces sobre las expectativas de futuro del país, sí y sólo sí, todos los actores políticos y sociales asumen, desde sus propias trincheras, la responsabilidad de cada una de sus encomiendas. Llamó a vencer la inercia y comprometerse al cambio. Un cambio profundo y transformador.

Pero no es aquí menester hacer la glosa del mensaje presidencial ya que entiendo, que por resultar del interés de los ciudadanos como usted y usted también amigo(a) lector, ya estará enterado de los pormenores de dicho mensaje. Lo que sí y espero lo comparta, habrá que partir del análisis de lo que el propio presidente Felipe Calderón, advirtió en su mensaje y que versa sobre la situación de crisis generalizada por la que atraviesa el país y que pareciera no tener fin o al menos no, resolución en el corto plazo.

Pero valga la pena considerar, ello en abono a dicha situación de desesperanza por la que atraviesan los mexicanos, el reconocimiento claro y sin dobleces, que el propio mandatario nacional hace de las circunstancias prevalecientes. Así, y solo para enumerar algunas, me refiere sobre de la baja, estrepitosa baja en la exportación del crudo mexicano (petróleo aclaro porque de los “otros” tenemos una gran reserva) en casi 250 mil barriles diarios y eso, remarcó Felipe Calderón, sin considerar la baja en los precios internacionales de la mezcla mexicana. Una crisis financiera global originada en y por los Estados Unidos, ha puesto a la economía local en grave situación de riesgo con los consecuentes impactos en la baja de las exportaciones hacia ese país, habida cuenta que el ochenta por ciento de nuestro comercio exterior lo realizamos con dicha nación vecina.

Remesas y combate al narcotráfico

Por otra parte la caída en el envío de remesas de millones de mexicanos lo mismo legales e ilegales que hacen a México, en específico a sus lugares de origen, igualmente han afectado a sus economías micro regionales. Bueno, ya ni que decir del duro combate que a representado el combate a la delincuencia organizada que encabeza el propio gobierno federal y del Ejército Mexicano por delante, contra de carteles de la droga con su espectacular saldo de muertos de ambos bandos. Pero aún y más grave, de decenas de gentes inocentes que han estado en el lugar y hora equivocados.

La puntilla

Y por si ello fuera poco, la aparición en el país de la ahora conocida Influenza humana A H1N1 (y no como dijo la profe Gordillo “la influencia aché -¡salud!- NN111”), lo que con independencia de afectar la salud de miles de mexicanos y provocado la muerte de un centenar y medio, las medidas precautorias y de previsión tomadas por el gobierno de Calderón tales como el cierre de comercios y restaurantes, como igualmente el cese temporal de clases, puso en verdadero jaque a la economía nacional sobre todo al sector empresarial en general. Aunado a ello, el boicot realizado por algunos países “hermanos” como la Argentina y ni que decir de la poderosa China -madre de la piratería-, vino a ponerle la cereza al pastel de nuestros infortunios. Me queda claro.

El llamado

Bueno, esta es la realidad que hoy enfrentamos los mexicanos todos, sin importar su afiliación política ni credo religioso. Ante ello, por eso el llamado vehemente y enérgico a la vez, que el Jefe del poder Ejecutivo federal, le hizo a la nación el pasado miércoles 2 de septiembre, apenas un día después del que la Constitución Mexicana le marca al Poder Ejecutivo, al Presidente pues, para presentar un informe sobre la marcha de los asuntos del país. Y en efecto, el Presidente le envío al Congreso de la Unión, es decir al Poder Legislativo, informe escrito y cumplió. Pero ya no y al parecer nunca más, el acostumbrado y obsoleto rito del besamanos. O mejor conocido como “El día del Presidente”.

Ya de salida

Por ello mismo, salta y resalta del mensaje, insisto, el vehemente llamado a los mexicanos y mexicanas para que unamos fuerzas, para que transitemos a mejores estadios de bienestar y democracia. A buscar los consensos que nos posibiliten construir como sociedad y país, los grandes acuerdos sobre las grandes reformas estructurales que demanda y requiera el país. Apartarnos de posiciones minimalistas del todo o nada, de dejar o hacer, de menos, a un lado las ideologías e intereses partidistas anteponiendo ante todo y sobre todo, el interés de la Nación. Y como dijo el Presidente: ¡Viva México!

P.D.- Un fuerte abrazo a nuestro dilecto amigo el Doctor Toño Dorantes, quien hoy le arranca una hoja más al calendario. ¡Felicidades Doc! Y por contraparte, le mandamos nuestro afecto y solidaridad al amigo Ramiro Figueroa Gordillo (Ramifi), Director General de la revista “Informática Ejecutiva”, de quien nos informan se encuentra delicado de salud y está hospitalizado en la clínica del IMSS del 5 de mayo. ¡Ánimo amigo!

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