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Alfonso Carbonell

¡Pobres cochis!

Sí, así es; los pobres cerdos, puercos, marranos o como les decimos acá “cochis”, tuvieron que sufrir el escarnio, el descrédito y la humillación, de ser señalados con el dedo flamígero de la difamación y calumnia de ser, insisto, injustamente señalados como los portadores de mortal virus; la “influenza porcina”. Y la verdad (como dijo la chupitos) ¡no es justo, no es justo!
Y no es que el tema sea motivo de sorna (lo de la influenza), pero la verdad -también-, que este episodio de crispación social que ha puesto a la nación entera en práctica “cuarentena”, y que aún, dicho sea de paso, no acaba por declinar sus efectos, está rodeado -lo menos- de un “sospechisísmo” que al igual que la pandemia de la “influenza”, mantiene en vilo a un país de poco más de 110 millones de seres humano. Sí entiéndase bien; de Seres Humanos.

Sospechisísmo sí, que ante el manejo de cifras por las autoridades federales, recalco, federales, nos dejan a la ciudadanía en general, en completo estado de indefensión. Indefensión porque a dos semanas de haberse decretado la emergencia nacional por el brote de este “desconocido” virus de influenza (estacional primero, porcina más tarde, humana y hoy dictaminada como “XWYZ” pal caso es lo “mesmo”), las voces que se alzan y que no son pocas en el país, apuntan a un “complot” informativo con tintes sospechosamente electoreros. No, no voy a abonar al enrarecimiento que hoy priva en el contexto nacional citando o reproduciendo alguno de éstos, ante lo que hoy, real o mediáticamente, estamos viviendo.

Lo que sí y es menester señalar, que no es posible que en pleno siglo XXI con los avances científicos y tecnológicos con los que cuenta la humanidad; bueno y entiéndase así, las grandes potencias mundiales, las muertes ocurridas en todo el orbe (el; 00000000.001 por ciento?) achacadas, bueno, “confirmadas” clínicamente por este “letal” virus, hayan puesto -precisamente- al mundo entero, en “alerta total”. Extraña sobre manera.

No voy a dar crédito, no, a la serie de e-mail que circulan en la red que distan, sustancialmente, de las versiones oficiales y no solamente las del orden nacional sino de organismos como la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Entes, ambas, de todo crédito y reputación. Sin embargo -siempre los hay-, las versiones oficiales, insisto, suelen caer en contradicciones que ponen a dudar a la sociedad en general. Bueno, habría que aceptar, sólo a la más informada.

Cierto es, que ante una emergencia como la que hoy nos ocupa y preocupa sobre todo tratándose de la salud de la gente, deben de extremarse precauciones. Empero, paralizar a todo un país por el brote de una enfermedad que siendo real y peligrosa no arroja cifras graves comparadas con otras de mayor impacto, al ser considerada como epidemia y hoy calificada como pandemia., nos tiene el el descrédito total y estamos siendo los mexicanos, objetos de discriminación. Grave asunto. Habrá que armarse de valor y paciencia. En Chiapas, todo bajo control.

Epidemia del griego epi, por sobre y demos, pueblo; es una enfermedad que afecta a un número de individuos superior al esperado en una población durante un tiempo determinado. En la actualidad el concepto es una relación entre una línea de base de una enfermedad, que puede ser la prevalencia o incidencia normales, y el número de casos que se detectan en un momento dado. En este sentido si una comunidad se encuentra libre de determinada enfermedad, un solo caso constituye una epidemia. En otras palabras, es un incremento significativamente elevado en el número de casos de una enfermedad con respecto al número de casos esperados.

En caso de que la epidemia se extendiera por varias regiones geográficas extensas de varios continentes o incluso de todo el mundo se trataría de pandemia. En caso de enfermedades que afectan en una zona mantenida en el tiempo se trataría de endemia (Breve, breviario cultural)

Ya de salida

Pero regresando a la “influenza” (y no la dizque provocada por los porcinos los que injustamente acusaron de ser causantes de esta virulenta enfermedad), pero a la que ahora me refiero es la que está por desatarse y muy en particular en nuestra entidad, y ésta sí, causada por “cochis muy trompudos”, y que es, adivinó, la mediática; veremos pues, y ármese de las más seguras y efectivas vacunas porque ¡ya veránnn!, lo que nos espera. Descalificaciones, acusaciones, las más, sin fundamentos. Diatriba, injurias, maledicencias y un sin fin de epítetos groseros, prosaicos y cargados de bajezas. Así, por desgracia, la infamia, la calumnia y difamación llenarán, como siempre, páginas enteras. Estupidez en su máxima expresión.

En tanto, sí en tanto los lectores, ciudadanos que nos merecen respeto y consideración, no encontrarán los análisis políticos, ningún aliciente para votar. No es lo deseable empero, así será. Me queda claro.

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