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Alfonso Carbonell

Crónica de una ignominia

Era viernes y la mañana aun transcurría, y ahí en el recinto legislativo las y los diputados del Congreso local, se aprestaban para dar inicio a la sesión extraordinaria a la que el Presidente de la Mesa Directiva Oscar Salinas Morga (Morga señores y señoras, no Morgan), a petición de la Junta de Coordinación Política que preside Ángel Córdova Toledo, convocara al pleno de la cámara precisamente este pasado viernes 3 de abril, para desahogar, entre otras, la iniciativa de decreto para crear el Premio Iberoamericano de Poesía publicada “Jaime Sabines”. Y así fue.

Pero decía, hasta ahí a las puertas del Salón de sesiones, hizo acto de presencia el Presidente del Frepech (Frente de Periodistas de Chiapas) el periodista Ángel Mario Ksheratto, quien traía como cometido principal, ir al rescate -así literal- de un grupo de compañeros guatemaltecos quienes habían sido abandonados a su suerte por el -hasta ese día- Presidente de la Arreprech (Asociación de Reporteros y Redactores Prensa Chiapas), el señor Sergio Marín Ortega. Todo un “personaje”.

Ahí también, y una vez corroborada la información que una noche anterior la compañera Estrella Trujillo nos había compartido respecto a la situación grave y delicada por la cual atravesaban nuestros compañeros de Guatemala (Mirja de León al frente de 27 mujeres -una de ellas embarazada- y 21 varones entre los que se encontraba el alcalde municipal de Tecpuan, Guatemala) y ello, nos dicen, desde el día mismo a su arribo a Tuxtla Gutiérrez, apenas en su primera escala de un viaje programado para cruzar el país iniciando en Chiapas, para luego trasladarse a Veracruz de ahí al D.F., pasar a Puebla hasta llegar a la ciudad de Monterrey, Nuevo León y de ahí, su retorno hasta la capital de Guatemala. Bueno pues, el “histórico” recorrido contemplado realizar con poco más de 100 guatemaltecos y otro puñado de “ingenuos” chiapanecos, compañeros periodistas -los más-, estudiantes de la carrera de comunicación y docentes de la Universidad de San Carlos Guatemala (y ya hacíamos mención del Alcalde), hubieron de tomar la decisión de arriar sus velas hacia donde el viento de la intolerancia, tozudez, ignorancia e irresponsabilidad le marcaba, agravado por el abandono que les obsequió el “dirigente” gremial un tal Marín -de cuyo apelativo no quiero acordarme- y quien precisamente fuera quien les lanzara convocatoria para asistir ¡a uno más! – me queda claro-, de sus consabidos eventos “internacionales”; mina de oro, lo sabemos todos hoy, que este tipo de eventos le ha representado a su infame proceder. Habrá que investigarse.

¡Aún hay más!

Así es que, tras una “regañisa” -por decir lo menos- que desde el primer día de su estancia en nuestro país fuera la tónica emprendida por una “señora” prepotente que al ser inquirida por los guatemaltecos sobre de qué privilegios gozaba o a nombre de quién o qué función dentro de la organización del evento le conferían cierto tipo de atribuciones, ésta persona de manera altiva y déspota se limitó a gritarles; ¡Soy la esposa del líder! (¡Ha qué joder… y son varios! Decía mi abuela Eda cuando mi abuelo Enrique llegaba a la casa con más comensales a los acordados)

Total, que ese viernes a que hago referencia, nuestros amigos se encontraban varados a 6 kilómetros de Ocosingo sobre de la vía Palenque, quedándose sin combustible y fallas en la bomba de inyección. De inmediato, ahí mismo en el Congreso, buscamos apoyo y fue el diputado Jorge Enrique Hernández Bielma, quien de inmediato llamó por celular a una de sus gentes de Ocosingo, para que se trasladarán hasta donde la unidad y los apoyaran. Así se hizo. Mientras esto transcurría, los miembros de la Arreprech enterados e igualmente indignados por la conducta “gansteril” del personaje de marras, por acuerdo de un grupo mayoritario de integrantes de su comité directivo, tomaron la decisión de desconocerlo al tiempo de deslindarse de los actos inhumanos de los que fueron objeto los hermanos guatemaltecos, reiterándoles su consideración y apoyo y de, por supuesto, extenderles una sentida disculpa a nombre de la Asociación. Arlett Aguilar, Gonzalo Núñez, Víctor Mejía, Ruperto Portela, entre otros, los firmantes.

Bueno, y para no hacerla cansada, fuimos al rescate de los amigos(as) hasta San Cristóbal, ciudad en la que habíamos quedado nos encontraríamos para valorar la situación, habida cuenta, que según nos informaron que el “tal por cual” ese -ni caso volverle a mencionar-, le habría ordenado al conductor del “bus” (así le dicen los de Guatemala) tomará el camino largo que implicaba se fuera por Palenque (¡hágame usted de refabrón cavor!), ello, también se supo, para evitar que pasaran por Tuxtla y con ello el riesgo de ser “ventaneada” su mayúscula estulticia. Finalmente no logró. Hambrientos las y los más, pero más aún “sedientos” de justicia, lo primero que recibimos fueron reclamos. En verdad los entendimos y nuestra actitud fue de conciliación.

Una vez más ¡Gracias!

Venimos, les hicimos saber (Ksheratto, Arlett, Ruperto, Víctor, Interiano, Lucero, su servidor y un amigo doctor -perdón- quien fue ex profeso al saber que había gente con dolencias y estrés), a tratar de resolver el asunto, a solidarizarnos. Después de una charla que inicio ríspida por su indignación al maltrato recibido (los dejaban sin comer, sin hotel, vejados y abandonados a su suerte con riesgo de su integridad física, etc.,), encontramos los puntos de coincidencia y las aguas, antes turbias, retomaron su cauce. Se les ofertó humildemente comida; se les llevó a Chiapa de Corzo a la inauguración de una muestra pictórica y se le trató al alcalde guatemalteco como primera la autoridad que es. Estuvo y en general todos estuvieron contentos, aunque cansados. (A esas horas de la noche -las 9 aprox-, ya llevaban de viajar poco más de 24 horas. Habrían dormido en el camión la noche anterior)

Finalmente pudimos encontrarle hospedaje a todas y todos. Ciertamente no con las comodidades que hubiéramos querido y las que ellos, sin duda, se merecen, pero todos dignamente. Juan Neftalí Flores Archila, despojándose de cualquier cuestión monetaria y de egoísmos, nos resolvió en su “Hotelote” (lo es brody) Posada San Juan, la mitad del problema de habitaciones. Emilio Salazar Farías, amigo diputado, también colaboró en este sentido. Nuestro amigo el Fiscal Especial para Delitos contra Periodistas en Chiapas, Nacho Soberano, también nos tendió la mano. Compa René Delios y Mechita. A todos gracias.

Al Gobierno del estado, quien a través del Instituto de Comunicación e Información Pública que representa dignamente Jacobo Elnécave, una vez más gracias. Y gracias a todas y todos quienes que con su grano de arena, hicieron posible regresar sanos y salvos a nuestros hermanos guatemaltecos. Porque sin su aporte como decidida y desinteresada colaboración, no nos hubiera sido posible rescatar, no solo físicamente, sino espiritual y moralmente a nuestros congéneres guatemaltecos.

Ya de salida

Solo o únicamente para subrayar, que tal y como lo denunciaran ya públicamente el grupo de guatemaltecos a quienes amén de habérseles infligido daño moral y sicológico, también se sienten defraudados económicamente, ya que sostienen, les fueron cobrados 500 quetzales por persona lo que incluía alimentación, hospedaje y transportación hasta Monterrey y regreso sin haberles cumplido. Así también a los connacionales -bueno al menos los chiapanecos que fueron- se les pidió una cuota de 500 pesos. Échele pluma. Pero eso no es todo, porque a decir de los de Guatemala, hubo financiamiento gubernamental de ese país a través de instancias 0ficiales y Ong´s; ah, y de manera extraoficial se sabe ya, que también en el gobierno de Tabasco, Veracruz (en donde por cierto el cuestionado dirigente al quejarse de la falta de apoyos en la entidad llamó a Fidel Herrera “el mejor gobernador de México”) como en la Cámara Federal de Diputados y por supuesto en el de Chiapas, el “hombrecito” éste (que para efectos legales se verán repetidos sus apelativos completos), también recibió apoyos en especie y efectivo.

¡Más que una ignominia! Me queda claro.

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