Comentando la noticia

Alfonso Carbonell

De todo un poco

Se pasa de verrr…ás ¡me cae! Y esto dicho con todo respetín, al “negrazo” presidente de los “Unites Estates” Mr. Barak Obama, quien en días pasados y en clara alusión a la guerra (sic) que el gobierno federal ha emprendido contra los carteles de la droga que operan a lo largo y ancho del suelo nacional, le llamó o más bien, ¡comparó!, al presidente Felipe Calderón, con el mismísimo Elliot Ness, personaje mítico de aquél país que encabezó el combate contra de las mafias “sicilianas” allá por los años 20´s y 30´s en plena época de recesión económica, mafias que traficaban con el alcohol tras su prohibición amasando fortunas mediante la evasión al fisco. ¡Por favor señor Obama nada qué ver! (¡Qué pachó, qué pachó…vamos ay!)

En primera, el personaje de marras (me refiero -por supuesto- a Ness) con todo y su sagacidad y temple para combatir a dichas mafias (la de Al Capone entre otras), no se trata más que de un agente federal, vamos pues, de un policía lo que en todo caso y si lo que don Barak quería era quedar bien haciéndose el gracioso, bueno, pues, hubiera comparado al pretérito polizón, ya con el Procurador General de la República el señor Medina Mora o bien también, con Genaro García Luna Secretario de Seguridad nacional. Pero hombre, comparar a un Jefe de Estado como lo es -pese al Peje- el preciso Calderón; ¡coño rediéz!, es todo un despropósito.

No cabe duda que ni el carisma ni el color de piel, son suficientes prendas como para esperar ni aspirar a que un gobernante de los Estados Unidos, pueda garantizarles a México, a los propios norteamericanos ¡ni al mundo entero!, que las cosas por esas simples características impliquen en sí un cambio. Es más y aquí la prueba, ni en el discurso.

Habrá entonces, y espero que Mr. Obama ya advertido por su secretaria de estado doña Hilary Clinton, sobre de lo visto y conocido de las urgencias nacionales y su relación con su país, venga dispuesto y propuesto a encontrarle la punta al hilo a la enredada madeja en que se han convertido las relaciones bilaterales entre nuestros países. Si no, como diría Tío Gervasio; ¡Pa´ qué pictes!

Taxista inoperante (e inconsciente)

El programa que en días pasados echara andar el gobierno del estado denominado “taxista vigilante” tanto en Tuxtla como en Tapachula, y del cual aún no se sabe que impacto ha tenido bueno solo tal vez por su corto tiempo de operación, me resulta incomprensible que algunos de estos trabajadores del volante, aun se muestren renuentes a inscribirse al programa. Las razones expuestas por éstos, digo al menos con los que he platicado, son diversas como inverosímiles.

Caso 1)

Oye amigo, le inquiero al chofer de unos 48 años de edad y quien me dice tener casi 20 años en el servicio; ¿estás en el programa de taxista vigilante? Antes de responder, me mira como si quisiera adivinar que tras mi pregunta a boca jarro, no portaba algún gafete que me identificara con un “inspector” gubernamental (o peor aún, un Elliot Ness zoque), lo que tras de una pausa me responde; no, no creo en esas cosas… porque una cosa es que uno, voluntariamente como lo solemos hacer, bueno al menos yo, siempre informamos de algún accidente, un choque pero, de ahí que tengamos la obligación de estar reportando todo lo que vemos, la verdad no.

“Pero no cree usted que la seguridad es un asunto que nos compete a todos los ciudadanos y que además, Dios no lo quiera, podría ser alguna gente de su familia o amigos, es más usted mismo quien se viera involucrado en algún asalto o accidente y un compañero que, por pensar como usted viera un acto delictivo y no lo denunciara, usted o su familia correrían un gran riesgo”. Es pregunta, le aclaré.

Bueno, en eso tiene razón; pero le repito, no me cae que por darnos un teléfono, ya tengamos que hacer su chamba de los del gobierno; de la policía. Y remata, esa es su responsabilidad. (Sic)

Caso 2)

Buenos días compa… buenos días joven (¡qué te tomas!) me respondió amablemente; traes tu teléfono de “taxista vigilante”; no jefe, me dice viéndome a la cara -no viéndome la cara aclaro- al tiempo de esbozar una leve -socarrona- sonrisa. Qué, no le entraste al programa le refiero; bueno yo no pero mi patrón sí; ¡Ydiay! Le espete con asombro, entonces ¿por qué no lo traes? Porque lo trae mi patrón. Es más, me agrega, las tres unidades con las que cuenta mi patrón están en el programa y él tiene los tres celulares. A mí me dijo que iba a quedar en la unidad, es más, yo le hice el comentario y me dijo que sí, pero ahora sí, que no me dijo cuándo. ¡Suelta la carcajada!

Y continúa; igual pasó la vez anterior con este mismo programa cuando los teléfonos eran de “chip”, pues, igual, les dio los teléfonos a sus hijos y nada más le cambiaron el “chip” (¡A que jijo de su chip…iosa madre!). Ya ve como son. Lo dado a conocer por el amigo taxista, la verdad, me indigno. Lo enteré a su vez que “ero yo” “periolisto” y que si quería él, lo denunciaba. Pero no acababa de decírselo cuando de manera por demás abrupta, me dio alcance diciendo… ¡no le haga jefe para que quiere que me corran!

¡Pinches pulpos transportistas, me dije hacia mis adentros! Aparte de que lucran con una, ¡qué digo una, de decenas, centenares de éstas!, no conformes con su inmoral proceder (con ayuda y complicidad de las autoridades correspondientes), un programa de tan alto contenido social, corresponsabilidad y compromiso ciudadano y que tiene que ver con nuestra propia seguridad e integridad, cae en manos de verdaderos vivales. Habrá que revisar este dato.

Ya de salida

En fin, como estos dos casos anteriores, no han sido menos de 15 o 20 choferes con los que he tenido oportunidad de conversar sobre el tema. Claro que en descargo de lo comentado, de esos casi veinte entrevistados fortuitamente, es decir, no los abordo bajo esa consigna sino como transporte cosa que hago de manera cotidiana, decía, en contraposición, son los más que sí están inmersos y deduzco, comprometidos con esta responsabilidad ciudadana. Bien por ellos, bien por todos. Me queda claro.

PD: Para mañana, un relato sobre el SMAPA de Tuxtla, ah, y del que le voy a dar “pelos y señales” porque no me lo vinieron a contar, sino que es experiencia propia. ¡Se van a ir de espaldas! (Ya me imagino lo que les estará pasando en eso del cobro de agua a la gente que más la necesita y que son, para acabarla de amolar, los que menos tienen)

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