Alfonso Carbonell
La hora de la verdad
Conforme avanza el tiempo, tiempo electoral, la definición en los partidos respecto a quiénes serán sus abanderados en la próxima contienda electoral para diputados federales, se vence. En lo que corresponde a la entidad, ya son varios los nombres de hombres y mujeres que, tras su proceso de elección interna (¡?), se mencionan como los “escogidos” para contender.
Por esta ocasión, no me voy a detener a mencionar (repetir como perico) los que de manera ya oficial o impulsados desde un medio local, figuran dentro de cada partido político. Tal vez solo algunos. Así, partidos como el de Convergencia, ya en coalición o de manera única, trascienden nombres de personajes verdaderamente desconocidos y, bueno, no podía ser menos dada cuenta del “tamaño” de estas siglas e ideología (¿?) Baste solo el mencionar, que dentro de sus más “ilustres” candidatos puede uno encontrar a personajes de una reputación por demás cuestionada como un Ramiro Mecelli, ex priista y más ex, personaje que con morral en ristre, a embaucado en su peregrinar político a más de tres. ¿O no amigo Penagos? Digo.
En cuanto al hermano mayor de Convergencia, bueno visto así desde el rompimiento a nivel central tanto de éste partido naranja como el del Trabajo con el PRD, los petistas en Chiapas como era de esperarse, ante la nulidad de cuadros jóvenes en sus filas, de nueva cuentan reciclan políticos que en su atropellada carrera política, ya han demostrado nada tiene que hacer en cargos públicos ¡menos de elección popular! Me queda claro. Tal vez, y porque no todo está podrido en el partido de la estrella amarilla, el único que se salva -y eso de panzazo- es Amadeo Espinoza y ¡párele de contar!
PAN y PRD
En cuanto al blanquiazul partido, partido el que pese a detentar el poder presidencial desde el año 2000, primero con el insufrible de Vicente Fox y su inefable Martita y ahora, desde el 2006 con el “hijo desobediente” Felipillo Calderón, no acaban por encontrarle la “cuadratura al círculo” (azul), y elección tras elección desde que son poder, van como los cangrejos -perdón por don cangrejo- para atrás, y lo mismo en las elecciones intermedias federales que en las locales para gobernador, presidentes municipales y diputados locales. Bueno, tan mal andan los panuchos, que si le entran a la elección del rey feo o reina de la primavera, sí ¡la pierden!
Por ello en Chiapas, estado en el que día a día pierden no solo credibilidad sino seguidores, no hayan como resolver el acertijo que les representa, proceso tras proceso electoral, definir, escoger, peor aún, encontrar una baraja de candidatos que, aun perdiendo, hagan un papel digno y si se puede, les reditúe un considerable número de votos. Al menos, estimo, a eso aspiran. Digo, que tan mal andarán que en Tapachula; sí en ese importante distrito electoral, lanzan como una de sus cartas “fuertes” al cuestionadísimo Mauricio Gándara Gallardo. Hombre de perfil medieval, oscurantista consumado y proclive a la traición.
En contraparte, habría que destacar, un número considerable de “neo panistas”, han venido a reforzar las expectativas de triunfo a este tambaleante partido, y son personajes como los diputados Ovidio Cortázar Ramos y el también legislador local Emilio Salazar Farías, quienes sacan la cara por este instituto político con reales posibilidades de triunfo electoral en sus respectivos distritos a disputar; el primero de éstos en el IV y el segundo por el IX.
En cuanto al PRD, partido que literalmente se encuentra “partido”, en su entramado electoral interno, no acaba por consolidar sus procesos de elección por lo que lo mismo en su elección de dirigentes que como ahora para definir a sus candidatos a diputados federales, nos muestran la capacidad de armar un verdadero “cochinero” que un “cochinerito”. ¡Qué jodidos estamos todos ustedes!
Y aquí en el terruño, no vacilan en recurrir a la caza de “redimidos” provenientes de otras siglas para hacerlos sus candidatos. Sí, es triste reconocerlo pero así están las cosas en este partido. Dan pena ajena. Bueno, aquí el diputado local Juan Carlos López Fernández, mejor conocido como “el chapitas”, sin duda dará férrea batalla allá en el distrito con cabecera en Palenque. En contraparte, y quien primero la buscará por “su partido” el PRI, Ernesto Gutiérrez Villanueva, ex secretario del campo institución de la cual se valió para comprar adhesiones pero nunca conciencias, jugará la curul federal por el partido solferino. Se dice que por distrito de Villaflores o quizá uno de los de Tuxtla Gutiérrez. La verdad, da igual por cual se inscriba. El signo de arribista y desleal, lo lleva marcado en la frente. Es un perdedor. Me queda claro.
Ya de salida
En cuanto al PRI, con lo dado a conocer apenas el miércoles, nuevamente da una lección de acuerdo y consenso al dirimir “salomónicamente” las candidaturas y para bien de la unidad del partido, entre dos de sus piezas claves y fuertes para competir por las dos diputaciones federales en Tuxtla; los distritos VI y IX, oriente y poniente. Así, y después de que ambos políticos, Bayardo Robles Riqué y Alma Rosa Simán Estefan, competían internamente por el distrito IX; ahora y de manera magistral, la dirigente estatal Arely Madrid Tovilla en un ejercicio de concertación política y plena concordancia con su dirigencia nacional, es decir, con Beatriz Paredes Rangel, dirimen el dilema erigiendo a ambos personajes, como sus candidatos a los dos distritos con cabecera en Tuxtla: Bayardo por el VI y Alma Rosa por el IX. ¡Carambola de tres bandas! Dirían en el argot billaristico. En tanto a la coalición PRI-PVEM, en específico al acuerdo previo de que el distrito VI lo encabezaría un candidato venido de las filas del Verde, bueno, supongo, deberá esperar otra primavera. (Porque su “alfil”, el cuestionado “chunco”, les chaqueteó antes de tiempo)
Sami David David en Tapachula, Horacio Ruiz Ruiz en Villaflores, Sergio Lobato Lobato -perdón me piqué- García en San Cristóbal, cartas fuertes del priismo, se convierten en una tercia que ni un póker ni quintilla presentada por otro partido la matan. En fin, la hora de la verdad, se acerca.
