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Alfonso Carbonell
alcar56@hotmail.com

“Valls Tuxtla”

Ni más ni menos; durante el proceso electoral que de hecho ya dio inicio con la etapa de precampañas, Tuxtla bailara al son del “Valls Tuxtla”. Y no
precisamente referido al hermoso vals del mismo nombre, sino de Valls Jaime, candidato a la presidencia “municivalls” de Tuxtla Gutiérrez, capital del estado, por los partidos coaligados de la Revolución Democrática (¿?), Verde (¡y sí!) Ecologista, del Trabajo (nomihagas rir) y Con-ver-gentes. ¡Nadita!
Y aunque suene a propaganda política, es Jaime Valls Esponda, el personaje que hoy por hoy se encuentra mejor posicionado en las encuestas y por lo que también se logra ver ocurre en otros partido como el PRI y PAN, específicamente por lo controversial que han resultado sus procesos internos de elección, se estima, de entrada, llegarán debilitados a la contienda constitucional sobre todo el PRI que lleva a tres aspirantes a la presidencia.

El primero de éstos, con una división interna a flor – y no cuello sino – de piel, tanto así, que los tres aspirantes a la candidatura a saber: Verónica Rodríguez Montes (las damas primero), Bayardo Robles Riqué y “El chimbo” Julio César García Cácees, advierten, reclaman y exigen, un proceso interno limpio y si se puede, democrático, que ya es mucho pedir. Por algo será.

En tanto el segundo partido, que corre aliado con un ente llamado PANAL, la figura de un imberbe político que responde al nombre de César Bernardino Serrano ¡Nucamendiganeso! (fraseología clavillesca), personita a la que el santón pianista Enoch Araujo Sánchez, a escalificado a priori al señalar vicios en el proceso de “dedeo” (reclama no hubo asamblea o consejo, pal’ caso es lo mismo), o lo que es lo mismo: nadie le consultó.

No es pues, difícil imaginarse el escenario sobre todo el priista, cuando uno de los tres contendientes, el señor Robles Riqué, mucho antes de iniciarse, al menos no de manera oficial el proceso interno de elección de su partido, se autoproclamaba virtual ganador de la contienda, contra de cualquier contendiente y método de elección. Así las cosas, el mismo Bayardo Robles Riqué, actual diputado local, ha sido quien con más pertinencia incluso llevada al extremo de impertinencia, le señalan algunos de sus correligionarios, ha hecho pública su preocupación de que el proceso se de con la mayor transparencia y equidad. Se le ve tenso y hasta encabronado
como si adivinara algo. (¡Brujo!) Al advertir lo anterior, Bayardo a hecho evidente un dejo de desconfianza en el accionar de su dirigencia estatal. Es decir, para él, sólo existe un resultado posible: alzarse con la candidatura. Lo demás, deja entrever, es vil “chanchullo”.

Un dato más

Bueno, pero pongamos que Bayardo Robles resulta ganador. Ahora lo que necesitará para alcanzar la presidencia, y ahí es donde la “puerca torció el rabo”, es convertirse en factor de unidad en su partido para que la militancia, aún más, los simpatizantes, puedan converger en su candidatura, cosa que la veo difícil, porque el dueño de la plaza se llama (no nos háganos tarugos diría la chimoltrufia): Juan Sabines Gutiérrez.
Ciertamente él no va a contender, pero resultaría iluso además de faltarle el respeto a la inteligencia de mis lectores, no considerar que Jaime Valls y Juan Sabines, son gatos del mismo costal. La llegada a Chiapas, Tuxtla en particular, del joven Valls (ta ra ra ra ra.rara.rara), fue unir sus conocimientos, experiencia y esfuerzos en la consecución de sus metas políticas y públicas. La presidencia municipal, luego la candidatura a gobernador, después, el triunfo electoral seguido de la guerra mediática hasta, sí hasta, la confirmación del triunfo ante los tribunales electorales. El gobierno del estado como culminación. No, si el proceso es
largo y sinuoso.

Ya de salida

Ahora, corresponde a un hombre cercano al gobernador y artífice de un
proyecto conjunto, a Jaime Valls Esponda, buscar escalar, por propia cuenta, un peldaño más de su vida política. Tiene con qué: preparación, experiencia, inteligencia y juventud, amén de provenir de una familia chiapaneca honorable y trabajadora. Pero deberá entender, que ahora en este reto él; está solo. Es decir, el gobernador en esta etapa de su vida política, poco o mejor dicho nada podrá hacer por su amigo. Lo que sí, y a eso me refería cuando apunté sobre de no faltarle el respeto a mis lectores, que siendo Juan Sabines el dueño electoral de la plaza; y Jaime Valls, amigo personal del gobernador con quien comparte ideología y proyectos, durante su precampaña y ya posicionado el la campaña constitucional, me queda claro, resultará beneficiado de esta relación. Pero Jaime – reitero – deberá entender desde ahora, que él no haga por si mismo, nadie lo hará.

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