Alfonso Carbonell
AMLO
Al escuchar los posicionamientos del señor Andrés Manuel López Obrador, ello el día de ayer martes ante los diputados integrantes de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, respecto a sus muy particulares lecturas sobre la “trampa” que contiene la reforma de PEMEX aprobada por el Senado y que ayer mismo sería ventilada en el pleno de la, precisamente, Cámara federal para su debate y aprobación, con o sin argumentos válidos para la abierta oposición de López Obrador, de haber procedido o no su planteamiento sobre incluir la prohibición expresa en la ley para cerrarle el paso a una posible contratación de empresas extranjeras con exclusividad para la exploración y producción en áreas territoriales, proceda o no su demanda insisto, él, tal y como estaba en su “script”, volvió a reposicionar su figura y liderazgo, tanto del movimiento que encabeza como de su proyecto político rumbo al 2012. Me queda claro.
Ciertamente, habría que aceptarle sin regateos al señor López, su visión sobre lo corta que se queda la reforma para atacar los grandes retos y desafíos que enfrenta la paraestatal para su modernización y transparencia, e incluso su reiterada exigencia de que se considere, de manera expresa, la prohibición a que aduce que no es menor y no estaría de más se incluya habida cuenta, y lo expuso con datos fehacientes, de que aun y que la ley actual “no lo prohíbe expresamente” (tal y como lo argumentan los abajofirmantes de la multicitada reforma -léase la mayoría de los senadores de todos los partidos incluido el suyo- de que la ley -actual y la reformada- no contempla el otorgamiento de contratos de exclusividad a nadie por lo tanto -esgrimen los reformistas- “lo que no está en la ley está prohibido”), le bastó recurrir, decía, con hechos sustentados en documentos, al ejemplo del caso del la explotación de gas precisando que, en el 2003, el gobierno federal otorgó contratos a empresas extranjeras para su explotación con la características de “exclusividad”. Así pues, que aunque la ley no lo permite, estas concesiones se otorgaron. Les refrescó la memoria el Peje.
Por ello mismo -abona a su causa- debe de considerarse de manera EXPRESA tal prohibición para que no vuelvan a ocurrir estos casos de flagrante violación constitucional. Y la verdad, no le falta razón.
¿Qué pasó?
Así pues, y sin saber (a la hora que esto escribo, bueno redacto diría mi compa Reneque porque solo él y García Márquez escriben) si finalmente las y los diputados federales aprobaron -tal cual lo hicieron los senadores- la multireferida “reforma energética”, me queda claro también, que si se hubiera pospuesto el dictamen de al menos la iniciativa (de siete que son aunque son dos sobre las que no están de acuerdo) a que se refiere el desacuerdo del movimiento “pejista” en defensa del petróleo en eso de cerrarle, constitucionalmente, el paso a los contratos de “riesgo” o como se les quiera denominar, esta iniciativa y tal vez las dos a las que abiertamente se oponen (la de contratos de exclusividad territorial y lo referente a la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional), tendrían que, primeramente, regresarlas al Senado para su análisis y dictamen, para posteriormente como lo fue en esta ocasión, someterla a la cámara de los diputados para su aprobación. ¡Qué rollo me cae!
Pero y entonces, habría que valorar lo expuesto por el obstinado Andrés Manuel sobre dé y a todo esto: ¡Cuál es la prisa para su aprobación! Valdría pues, insisto, considerar este punto para no darle argumentos al movimiento “lópezobradorista” de incendiar al país con la mecha del descontento social sentados -como están- sobre millones de barriles de petróleo. Veremos qué pasó y comentaremos.
Amanecer a los 64
En uno de los actos que el gobernador Juan Sabines tuvo el pasado fin de semana, hizo un importante anuncio que tiene que ver con la ampliación del programa “Amanecer”, programa que entre otras aristas igualmente sensibles, atiende la de dignificar la vida de miles ¡decenas de miles de mujeres y hombres de la llamada tercera edad! (de 64 años en adelante) El anuncio fue en el sentido que, a partir de este mes, el padrón se va a ampliar sobre el ya existente en poco más de ¡40 mil de éstos nuestros abuelos! Es decir y de acuerdo a los datos conocidos, (+ -) 180 mil de estos adultos mayores que considera actualmente el programa en toda la entidad, se ampliará en 40 mil para con ello, señalaría el gobernador, cubrir el 100 por ciento de éstos, nuestros mayores, existentes en la entidad. (no textual)
Jamás, y baste constatarlo en la memoria histórica corroborada para mayor certeza con la hemerográfica, gobernante alguno antes había detonado un programa de tal alcance social y de tal contenido humano que el emprendido por Juan Sabines Guerrero en éste, como en otros tantos programas que atienden a la dignificación de la vida humana. Y sin entrar a las siempre odiosas comparaciones porque como bien se advierte en el poema “Desiderata” (del escritor, ensayista y poeta alemán Max Ehrmann) que dice en una de sus partes: “Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú”; sí es menester precisar, que lo que el actual gobernante ha llevado acabo en sus casi dos años de gestión, sólo pueden ser comparables a los que su padre, Don Juan Sabines Gutiérrez, llevó a cabo durante su administración gubernamental. “Hijo de tigre, pintito”. Me queda claro.
Ya de salida
Así pues, y si las cuentas no me fallan; para el 2009 el padrón de beneficiarios del programa Amanecer ascenderá a 220 mil “viejecitos” con lo que se estará cubriendo el cien por ciento de este grupo de población. Sin duda, en los anales de la historia que se escribe en este nuevo milenio, milenio por cierto cargado de vicisitudes de todo tipo, en Chiapas en contrario, el compromiso social y humano de su gobernador el joven Sabines, le hace frente a los grandes retos y lejos de entrarle al recorte de los programas de su agenda social en pro de los más desprotegidos; se compromete e impulsa con humildad y sin asumirse como el principal protagonista de estos empeños, porque los comparte con la sociedad toda al convocarlos, precisamente, a que sea la sociedad misma la que los asuma como suyos, para que así una vez concluida su responsabilidad, con el empuje y compromiso de los chiapanecos, programas como éste perduren para siempre. “Honor a quien honor merece”.
