Alfonso Carbonell
“Habemus Reformum”
Al igual que cuando se reúne el conclave episcopal para la designación de un nuevo Papa, que tras la “humason blanca” que sale por -supongo yo- el tiro de una chimenea, un alto jerarca de la grey católica sale y anuncia el resultado esperado: “Habemus Papam” (del latín que significa “tenemos Papa”), que no es otra lectura de que los Cardenales -los más-, se han puesto de acuerdo en la designación de un nuevo Papa. Así igual sucedió con la Reforma Energética en el Vaticano ¡digo perdón! En el Senado.
Pues decía, que de igual manera la mayoría de los senadores de la república, incluso habría que acusar recibo de un buen número de integrantes del Frente Amplio Progresista (FAP) que conforman legisladores del PRD, PT y Convergencia, votaron a favor de las siete iniciativas de ley con lo cual quedó aprobada la Reforma Energética o de PEMEX más preciso. Con ello, el asalto al Senado de la República previsto por un grupo disidente quedó finalmente conjurado. Aunque ciertamente, no se descarta aún que previo al inicio de la sesión del pleno en la Cámara de diputados de hoy martes, las huestes “lopezobradoristas” con algunos diputados federales incondicionales a sus múltiples causas (el fraude electoral, la defensa del petróleo, la crisis alimentaria y las que se sumen), quieran tomar la tribuna para impedir la inminente aprobación de dicha reforma, tal y como ya se ha hecho en comisiones por mayoría.
Es así, que pese a los agoreros del desastre, éstos no verán cristalizadas sus ansias incendiarias enarbolando inexactos posicionamientos que, como los empleados por Andrés Manuel López Obrador y otros más de sus seguidores plenamente identificados por su proclividad al enfrentamiento, retan al gobierno y ahora también, así habría de entenderse, a sus propios legisladores que votaron afirmativamente la reforma. Ciertamente el señor López, no está alejado sobre de un posible real escenario futuro cuando señala, que para quedar la soberanía del petróleo plenamente salvaguardada debe de quedar inscrito en la ley; la tácita y no solamente explícita, prohibición sobre el otorgamiento de contratos por bloques geográficos, es decir; “evitar la prohibición expresa de asignar a compañías nacionales o extranjeras, bloques o áreas del territorio o de las aguas nacionales para la exploración y producción del petróleo”, argumento que ahora el “Peje” esgrime para seguir llamando a la “resistencia pacífica” a sus seguidores en la defensa del petróleo.
Pero esta argumentación la que ciertamente considero, no puede dejarse totalmente de lado en el análisis integral del tema petrolero y que por cierto fue el propio senador perredista Pablo Gómez, quien propuso la inclusión expresa de la prohibición (las famosas 12 palabras) constitucional sobre de no autorizar bloques o áreas territoriales a compañías extranjeras para la realización de actividades de exploración y producción. Por otro lado, el también senador perredista y actor principal para la construcción de la reforma petrolera Graco Ramírez, señalaría a este respecto; que si bien la iniciativa de ley respectiva no consignaba explícitamente tal prohibición, el actual texto constitucional ¡tampoco lo permite!, al no estar inscrita -dijo- su expresa autorización. Por lo que también de manera categórica externó que: “Para eso estamos los legisladores, para darle plena vigencia al texto constitucional y en caso de querer darse una acción de este tipo por parte del gobierno federal -advirtió- ¡nosotros mismos estaríamos actuando en consecuencia para salvaguardar los intereses de la nación”! (no textual)
El eterno debate
Además de todo, ah, y de los cientos de días (años diría yo) en los que se ha debatido el tema energético en este país encontrándose amplios sectores sociales realmente hartos y desgastados de esta perenne “bizantina” discusión, sobre todo aquellos grupos de población que menos tienen y que suman millones en este país y a los que con toda esa parafernalia institucional puesta en marcha por el propio gobierno, pero por otra parte, igualmente aderezada por los “nacionaleros” a ultranza, en donde ambos esgrimen la vieja receta sobre de que, el petróleo; ¡es de “todos los mexicanos”! (¡les cae!); bueno pues decía, que son los mismos perredistas en el senado -al menos la mayoría de éstos- quienes se cuelgan las medallas de ser ellos, precisamente, los que impusieron su versión y su visión sobre la reforma energética que aprobaron. Entonces digo yo; ¡qué putas es lo que quiere ahora el legítimo Peje!
Martes decisivo
Por eso hoy martes, decía, y tal y como ya lo anunciara el mismísimo coordinador perredista en la Cámara federal de los diputados, Javier González Garza, ellos al igual que sus homólogos en el senado, también aprobarán en el pleno las siete iniciativas de ley sobre la reforma energética, pese sí, a los altercados menores que en comisiones previas se ha llevado a cabo el análisis y discusión de dichas iniciativas. Así pues, y con la amenaza confirmada del ahora convertido en “El innombrable II” Andrés López Obrador, digo, habida cuenta que para no pocos de sus correligionarios el solo nombrarlo ya se ha convertido en una verdadera monserga, la sesión habrá de llevarse a cabo.
Así entonces y ante un posible enfrentamiento que pudiera llegar a darse encendidos como están los ánimos, se prevén dos posibles escenarios; los “pejejistas” por un lado, con todo y sus “adelitas” apostados en las calles, intentarán impedir se lleve a cabo la sesión en San Lázaro por ello lo delicado del asunto. Pero por otro y sin duda el más determinante, será lo que los perredistas en la Cámara de diputados (ahí en San Lázaro o en sede alterna) habrán de definir y decidir en torno a la reforma.
Ya de salida
Así, la historia legislativa de este país entonces, habrá inscrito, en “Letras de Oro” (y quizá juzgue desmedida mi apreciación y se lo acepto) una de las páginas más gloriosas de su historia. Porque más allá o además de la propia reforma energética de suya importante para el desarrollo presente y futuro del país, está el esperanzador mensaje que le mandan a las y los mexicanos todos sobre de la posibilidad, real y objetiva, de que ¡sí se puede!”, a través del diálogo, la tolerancia y la búsqueda de consensos, construir los acuerdos que el país necesita para avanzar en el logro de una meta común: ¡Hacer de México un país más grande, más prospero pero sobre todo, más justo!
