Alfonso Carbonell
alcar56@hotmail.com
Se reúnen J. J. y J. J.
Difícil rehusar tocar el tema sobre de la pasada reunión sostenida por el
Gobernador Juan José Sabines Guerrero con el Presidente Jelipe de Jesús
Calderón Hinojosa, ello allá en los pinoles.En un encuentro en el que sólo
trascendió la diversidad de asuntos que el mandatario estatal llevaba en su
agenda para exponerlos al mandamás nacional, de entre los que tomaron orden
prioritario para su exposición, trascendió, estuvo el tema de la
reconstrucción de las zonas afectadas por el huracán Stan, de lastimosos
recuerdos, ocurrido en el ya lejano pero crudamente presente octubre del
2005. De lo que se lleva de avance pero sobre todo, de los grandes y graves
rezagos que se observan, mereció de ambos mandatarios, estatal y nacional,
un amplio como prolongado análisis. Ambos a estas alturas saben bien; qué
realmente sucedió, qué se hizo y se está haciendo, cuánto se invirtió de
recursos estatales y cuánto mandó la federación y de ellos, cuánto se
justifica haberse ejercido. De la situación actual, pero sobre todo, de lo
que procede hacerse en caso de que no cuadren las cuentas. Está claro.
Pero no me voy a detener en este aspecto, sin duda importante, sobre la
indagación del destino de multimillonarios recursos, recursos que según lo
reportado por el gobierno federal ascendieron a cerca de 11 mil millones de
pesos para dicha emergencia durante el gobierno de Pablo Salazar. Eso, me
queda igualmente claro, habrá de conocerse en breve. Todo el rigor de la
justicia para los que lucraron con el dolor humano. La consigna.
Lo que vale la pena destacar de este nuevo encuentro entre el gobernador
Juan Sabines y el presidente Jelipe Calderón, es sin duda la alta
productividad y estrechamiento de propósitos que para Chiapas en particular
pero igualmente para México, han dejado estos cada vez más frecuentes
encuentros en apenas seis meses de gobierno de sus respectivas
administraciones. Identificación plena.
Otros temas como el combate a la delincuencia organizada, también fueron
abordados, tema en el que el mandatario estatal le refrendó apoyo
incondicional a su homólogo nacional, en especial respecto al combate que se
ha propuesto dar sin cuartel contra los cárteles de la droga. La
participación del Ejército Mexicano dispuesta por el presidente Felipe
Calderón, también obtuvo todo el respaldo y reconocimiento del gobernador
Juan Sabines. Chiapas, sin dramatizar, tendrá que acogerse en breve a este
esquema.
Así, en un ambiente de franca camaradería, tanto así que la reunión se
prolongó más de lo originalmente agendado, el joven Juan, tuvo la
oportunidad de plantearle asuntos como el de desarrollo industrial, su
proyecto carretero ciertamente ambicioso, el de alfabetización no menos a
través de Chiapas Solidario para la Alfabetización, el combate a la pobreza,
atención a comunidades indígenas, así como la presentación de un programa
inédito que plantea resolver la problemática de la dispersión poblacional
entre otros más. El de turismo tradicional y el ecoturismo, sin duda les
mereció igual atención.
Al tiempo de agradecerle al Presidente de la República Jelipe de Jesús
Calderón Hinojosa, su invaluable apoyo para Chiapas, el Gobernador del
Estado Juan José Sabines Guerrero, le hizo saber de la nueva política que
lleva a cabo su gobierno y en el que el diálogo, la concertación, la
tolerancia como la búsqueda de consensos con los diversos sectores de la
sociedad, es hoy el signo irrenunciable de su administración. Seguro que en
el transcurso de las próximas semanas, habremos de enterarnos del alcance de
tal encuentro.
Tuxtla viejo vs. Tuxtla moderno
Que mejor evento para ejemplificar ( y no me refiero, por supuesto al hecho
lamentable y triste) al Tuxtla viejo y el Tuxtla moderno, que el incendio
que el pasado jueves tuvo lugar en el viejo mercado San Juan ubicado en el
sur oriente de la ciudad capital, para referirnos a esos dos tuxtlas que, en
pleno siglo XXI, persisten y conviven. Por un lado, el Tuxtla viejo que como
este centro de abasto, se niegan dar paso a la modernidad, bueno como lo
sucedido en el mercado “Díaz Ordaz”, que por decisión de la mayoría de sus
locatarios (no así los del “Pascasio Gamboa” ahora digno, moderno y
funcional) se negaron a que sus instalaciones se modernizaran.
No digo que fuera el caso del San Juan ni afirmo que sus locatarios hayan
actuado igual, sino que es evidente y el origen del siniestro lo confirma,
es – o era – un mercado con instalaciones eléctricas deterioradas por el
paso del tiempo lo que provocó un corto circuito ocasionando que un tercio
de los locales y parte de la techumbre del inmueble sucumbieron ante el
calor infernal de las llamas. Cabe comentar, que la acción oportuna y eficaz
del Cuerpo de Bomberos y elementos de protección civil municipal y estatal,
impidieron que el incendio se propalara.
Rosario Pariente Gavito, Presidenta Municipal de Tuxtla, hizo presencia la
noche misma del incendio apersonándose en el lugar de los hechos para estar
al pendiente de las acciones a tomar para salvaguardar, primero, la
integridad física de los locatarios y buscar las medidas alternativas para
superar la contingencia. Las acciones sanitarias implementadas como
asegurarse que productos como la carne que requiere refrigeración no
salieran a la venta, ello porque pudieron echarse a perder al cortarse el
suministro de energía eléctrica en los refrigeradores, evitaron posibles
afectaciones en la salud de la gente.
Por su parte el mandatario estatal, inmediatamente giró instrucciones para
que se evaluara el percance al tiempo de asegurar, en un acto de solidaridad
con los afectados, que su gobierno no los iba a dejar solos y que dispondría
lo necesario para brindarles ayuda para la restauración de sus locales y
apoyarlos económicamente para recuperar lo perdido. La remodelación del
viejo mercado San Juan, se convertirá, producto de este siniestro, en un
centro de abasto más seguro, moderno y funcional. Afortunadamente no hubo
perdidas de vida que lamentar.
Ya de salida
No esperemos pues, que hechos lamentables sean los elementos detonadores de
la modernidad. Habrá que evaluar, a partir de esta experiencia, la
existencia de una serie de inmuebles dedicados al comercio en su mayoría
ubicados en el primer cuadro de la ciudad, que no cuentan con instalaciones
adecuadas ni con los elementos mínimos de seguridad en caso de contingencia.
Muchos de estos establecimientos no fueron creados ex profeso para la
actividad comercial que realizan, donde lo mismo instalan desde una modesta
taquería con tanques de gas, que comercios que expenden productos
inflamables como pintura, thiner, y muchos otros, plásticos, cartón y telas.
Todos ellos de inminente riesgo ante un evento similar.
Así, mientras en otras zonas de la capital se yerguen monumentales edificios
comerciales, en donde las llamadas Plazas cuentan con los más avanzados
sistemas de seguridad, higiene y atención, símbolo inequívoco del Tuxtla
moderno; otras zonas de la ciudad, se niegan al cambio ya por razones de
tradición o costumbre, pero no menos por razones económicas. Pero algo se
tiene que hacer. No malentendamos que todo lo viejo es obsoleto, no. En este
Tuxtla nuestro, la convivencia de lo viejo con lo moderno, pueden y de hecho
tienen que convivir. A lo que nos referimos, es que muchos de estos
edificios, algunos, la verdad, con un valor histórico y arquitectónico
realmente invaluables y hoy utilizados como comercios, deben de ser
evaluados en cuanto a sus instalaciones como a su propia estructura para
asegurar a sus moradores o inquilinos.
Una manita de pintura a las fachadas, el cambio de instalaciones eléctricas
y de gas, la revisión de sus techumbres, sin modificar su arquitectura, a
más de darles seguridad, los harán más vivibles, habitables, estables,
presentables y dignos. No hay, y así debe entenderse, un Tuxtla Moderno sin
la presencia siempre viva y actual del Tuxtla Viejo. De su propio pasado
histórico. Pero seguro y digno.
