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Alfonso Carbonell

En caballo de hacienda

Pues, y como bien expresa esta coloquial frase cuando de explicar trata, de que las cosas marchan en el sentido esperado. Bueno, así podríamos calificar al gobierno de Juan Sabines Guerrero, habida cuenta de que desde el inicio de su mandato el 8 de diciembre del 2006 a estas fechas, una buena parte de los compromisos asumidos desde su asunción al poder estatal, hoy día muchos de ellos se han cumplido a cabalidad. Me queda claro.
No, no haré una reseña de los logros y alcances de su administración porque, por breve que sea, no me alcanzaría el espacio ni siquiera para enunciarlos. Pero sí, y a eso me voy a referir, basten como botones de muestra lo llevado a cabo en su reciente gira por el norte de la entidad para entender -y también de eso trata este comentario-, lo que un gobernante sensible y comprometido con su pueblo pueden lograr cuando de las palabras se transitan, sin reparar en credos ni colores, a los hechos. “El color, es el color de Chiapas”, dibuja e ilumina su vehemente alocución el gobernador Sabines. No le falta razón. Así actúa.

Así y en una gira que inició el pasado sábado y que todavía ayer martes continuaba a tambor batiente, el mandatario estatal estuvo en municipios norteños de la entidad como Pichucalco, Reforma, Juárez, Ostuacán o como ayer mismo en Jitotol e Ixtapa, eventos en los que se congregaron los alcaldes de otros tantos municipios quienes recibieron de manos del gobernador; créditos para las mujeres, bicicletas para estudiantes, apoyos varios a la producción agrícola, computadoras para centros escolares, inauguración de diversas obras como sistemas de agua, drenaje y alcantarillado y espacios educativos los que, dijo el gobernador y cito textual: “que pide la gente para su beneficio y desarrollo, no obras de relumbrón”, así como del anuncio y compromiso a través de su palabra, sobre importantes inversiones en materia igualmente de salud, educativas, agropecuarias y de seguridad, entre muchos más apoyos. La entrega en esta intensa jornada de trabajo de poco más 50 patrullas a diferentes municipios que, aunadas a las anteriormente entregadas en el pasado reciente, claro ya en su administración, suma más de 80 para un total de 24 municipios. Ciertamente el tema de la seguridad pública hoy convertido en el candente y preocupante tema de “inseguridad”, requiere y demanda de muchos más apoyos para poder contrarrestar esta pandemia que azota a la sociedad nacional toda. Más capacitación, mejores sueldos, más y mejor equipo y armamento, pero de igual manera, mayor supervisión y evaluación de los actuales para saber, con mayor certeza, si están capacitados y cubren el perfil físico, sicológico y moral para pertenecer a los cuerpos de seguridad pública. (Que está visto no lo cubren en todas las policías del país)

A modo de colofón

Lo brevemente descrito, coincidirán, no es ni la mínima parte de lo que los propios pobladores de esta región, asentirán conmigo, podrían enlistar de lo que la visita del mandatario les dejó de albricias (júbilo, alegría, contento). Pero no caeré en la tentación de reeditarlas en este espacio. Valga sí, insistir en la importancia que este tipo de giras de trabajo encabezadas por supuesto por el gobernador Sabines y como lo fue en esta ocasión y casi siempre acompañado de su esposa Isabel, implican y representan para los lugareños de la zona norte pero ¡claro y también!, lo mismo para los pobladores de cualquier otra región de la entidad. Porque no es solamente el hecho -relevante en sí mismo entiendo- de la entrega de apoyos en efectivo y en especie, no; sino el poder convivir con su gobernador, de sentir y escuchar, su mano y palabra amiga, de inyectarles nuevos bríos y esperanzas ante un futuro, ciertamente, incierto y lleno de abrojos (¡ay ojón!); es ¡todo eso y más mucho más! Me queda claro.

Así también, el establecimiento de nuevos compromisos ante las urgencias coyunturales que le plantea la población y de igual manera las contingencias climáticas que los pudieran agobiar, los que ante su presencia, son replanteadas y ratificados sus compromisos lo que les inyecta -lo advertíamos ya- nuevas fuerzas y mayor certidumbre sobre su mejora económica y mayor bienestar social para sus comunidades y sus familias.

Ya de salida

Por ello, este tipo de giras de trabajo intensas como agotadoras pero igualmente productivas como renovadoras de ánimos, son la mejor estrategia para conocer, de viva voz, lo que necesitan y los problemas que los aquejan. Incluso también, de poder constatar en el lugar de los hechos, lo que cada uno de sus funcionarios “dice” estar realizando en materia de sus respectivas competencias. Resultando ser así; una evaluación “in situ”. Así y sólo así, como dice Juan; “La unidad da -y dará- siempre buenos resultados”.

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