Alfonso Carbonell
Tiempo legislativo
Hoy, bueno al menos es de esperarse, que por fin los diputados de la LXIII legislatura se presenten todos los 40 que son porque, de plano, existe un ausentismo lastimoso y no se vale. No se vale en primera, porque los sueldos o dietas como suelen llamarles no sé por qué si significan lo mismo (sueldo; paga, salario, jornal, dieta), pero en fin, no son cualquier baba de perico; es más, no me los gasto un fin de semana 75 mil pesos del águila. ¡Nomás!
Pero decía, ojalá (que quiere decir si Alá quiere), en la sesión de hoy sí “estén todos los que son aunque no sean todos los que están” (sic) porque según trascendió, hoy, hoy, hoy (diría el revivido Chenta Fax) será la sesión en la que, finalmente (¡uff!) la creación de la Contraloría Interna del poder legislativo, deberá ser aprobada y que mejor lectura le mandarán a sus representados, digo yo en términos de lo que se busca y pregona respecto a la transparencia y rendición de cuentas, que no haya ni uno -ni una- solo de los diputados que se manifieste a favor, ya que la ausencia de alguno de ellos -así considero-, pudiera despertar suspicacias -lo menos- sobre su aceptación a la creación de dicha contraloría, es decir, a la transparencia y rendición de cuentas. “No hagás cosas buenas que parezcan malas” reza conocido refrán.
Porque, mire usted, quien es uno de los más entusiastas en la creación de este ente administrativo dentro del Congreso (y ya era hora) e incluso su principal impulsor, no es otro que el mismísimo presidente de la Junta de Coordinación Política el diputado Sami David David, quien, de manera textual sobre esta -contraloría- ha manifestado lo siguiente: “Va en serio el compromiso de transparentar el ejercicio de la función pública en el Poder Legislativo, por esta razón los diputados aprobarán la creación de la Contraloría Interna, como un órgano que contribuirá a eficientar el uso de los recursos públicos”.
Y es que como lo ha dicho en muchas ocasiones el político de Acapetahua, todas las personas que manejan recursos del erario deben responder por su actuación en los términos que establece la ley. Y la verdad, no le falta razón porque no es posible -ya no-, que la entidad pública encargada de hacer y aprobar leyes, y la de transparencia y rendición de cuentas más recientemente, sea ésta, precisamente, la entidad que se encuentra rezagado en esta materia. Hoy por eso, como bien lo prevé el diputado David, no me queda la menor duda de que la creación de la Contraloría Interna del Poder Legislativo del Estado Libre y Soberano de Chiapas, será aprobada por unanimidad.
Tiempo legislativo II
Y ya que estamos en este recinto, déjenme les comente sobre de un diputado que viene, como coloquialmente de dice; “con el machete desenvainado”, ello respecto a lo que en este poco más de medio año de legislatura, ha venido construyendo en su distrito empezando por armonizar el trabajo de los presidentes municipales lo que les ha permitido, como un frente común, presentar propuestas de tipo regional para allegarse de mayores recursos. Me refiero al diputado local por el distrito con cabecera en Villaflores, Horacio Ruiz Ruiz, quien, ciertamente actuando con bajo perfil y sin mayores aspavientos, es decir, sin reflectores y marquesinas y tal vez por la misma razón, le han permitido “pian pianito”, avanzar en la consolidación de unas de las tareas principales de su encomienda popular; la de gestoría. Amén claro, de las propias enteramente legislativas.
Así, para el diputado Ruiz Ruiz, el contacto cercano y permanente con la gente de su distrito ha sido un aspecto prioritario en su agenda, porque no sólo le permite conocer de primera mano las carencias de la gente sobre todo de las que menos tienen y en razón de ello, realizar las gestiones ante las instancias competentes de gobierno para su atención. Acción que se explica por sí sola.
Sino de también, y precisamente lo que resultaría más aleccionador, considerar esas mismas necesidades y carencias planteadas por la población, como aspectos que deban ser incluidos en las leyes en la materia respectiva. Es decir, si la existencia de una ley actual, por ejemplo, la “ley de desarrollo rural sustentable” (no sé si así se llama sólo es para ejemplificar), ya bien por el planteamiento de sus objetivos, alcances, restricciones y hasta sanciones, alguno de sus articulados o capítulos enteros debieran ser ya bien sujetos a modificación, ampliación y por ende que “reformarse”, es, insisto, precisamente tomando como argumentación principal el cómo, a un sector importante de población, esta ley le puede beneficiar y bien, les está perjudicando. Se dan casos.
Así entonces, gestionar y legislar, se convierte en un binomio a considerar. Es más, insoslayable.
Ya de salida
No voy a abundar más sobre el tema legislativo, empero sí, quiero concluir al menos por este Comentando, de que no todo está perdido en el Congreso ni todos(as) cargan con el estigma de “cobra dietas”, no. Y no se trata de colgarles guirnaldas a los diputados porque, créanmelo, si alguien ha sido crítico de este poder no sólo lo que respecta a esta actual legislatura sino de tiempo atrás (se ponen de pechito, me cae) ha sido un servidor -y sólo hablo por mí-. Pero no reconocer que en esta como en las anteriores legislaturas hay y ha habido verdaderos “garbanzos de a libra”, no nos conduciría a un análisis objetivo ni cercanamente veraz, que no real y verdadero aclaro. Porque lo real y la verdad, son categorías – espero coincidan-por demás subjetivas, lo que me lleva a apuntalar la idea con aquella frase que dice: “Nada es verdad ni nada es mentira, todo es del color del cristal con que se mira”. Es así, que de una persona a otra, la percepción puede cambiar diametralmente. Ah, y sobre todo, en estos menesteres de “escribano” (columnista, reportero, editorialista etc.,) en los que solemos llevarnos por nuestros muy personales instintos (hasta el de sobrevivencia) y aquí, para mejor entender, otro popular refrán que dice que: “Cada quien habla como le va en la feria”. (¿O no?)
