MIGUEL ANGEL CARRILLO BARRIOS
CON LA GRATUIDAD DEL INTERNET EN MÉXICO; HABRA MÁS PERJUICIOS QUE BENEFICIOS
Para aquellos que piensan o deducen que haciendo gratuito el servicio de internet habrá una mejoría en la educación quizá estén equivocados; puede precisarse que de cada 10 ejercicios que se encargue a un estudiante, el 90 por ciento solamente ven los encabezados, copian y pegan, todavía no existe la cultura de la lectura y es casi en todos los niveles de educación. Puede asegurarse que de cada 10 jóvenes de educación media superior, un 80 por ciento todavía no alcanza a producir un análisis y del 20% que alcanza ese grado, 50% de ellos alcanza el nivel de comprensión y son muy pocos los que alcanzan la capacidad de producción. El internet, no podría considerarse como una varita mágica para que los jóvenes vayan rumbo a la excelencia educativa, por lo menos en otros 20 años más. Dentro de esa carencia maldita que a los mexicanos se nos estigmatiza, que es la carencia de habilidad lectora, estamos involucrados todos; los padres de familia porque ven en las escuelas, una gran guardería nacional, pero no existe la responsabilidad para revisar a sus hijos los ejercicios y menos que haya la comunicación con éstos o con los docentes. Gran cantidad de docentes no aterrizan los objetivos planteados de los programas de estudio. Los alumnos agradecen que no haya clases, aplauden y felicitan al docente en el proceso donde el docente hace como que enseña, el alumno como que estudia, el profesor asigna una calificación de 10 y los escolares aplauden. Las autoridades mexicanas educativas lo menos que les interesa es la educación de los niños y jóvenes mexicanos y cargados de una sin razón y sin fundamento alguno o por lo menos con conocimiento de causa, asignan la responsabilidad a docentes, quienes tienen que “atar cabos para formar un cigarro”. Pero volviendo al internet gratuito, podríamos decir que si en la actualidad, 99 de cada 100 estudiantes posee un celular y 80 por ciento de los teléfonos poseen herramientas de comunicación como lo es el whatsapp, facebook, que actualmente están de moda y que prefieren jugar con ese aparato en vez de entrar a las dinámicas pedagógicas; cuando el internet haya alcanzado su gratuidad, posiblemente los docentes tendremos que impartir clases online y quizá el contacto maestro-alumno hará empeorando la calidad educativa en México. No puede satanizarse tampoco la gratuidad de ese servicio porque vendrá a reforzar la globalización comunicativa, estará al alcance de todos aquellos que puedan adquirir un celular o cualquier medio que provea de redes sociales. Quizá uno de los perjuicios más determinantes será para todos aquellos que por años han mantenido los medios de comunicación, orales y escritos como el monopolio manipulador de la sociedad, pues con esa determinación de gratuidad, perseverarán los medios informativos online, donde cualquier información que hasta ahora se esconde o se desvirtúa, será descobijada por un mundo de personas que hasta hoy, se mantienen fuera de los medios impresos porque no conviene a los intereses de los dueños. Pero, ¿cuáles son los daños a la salud que podría ocasionar en los jóvenes principalmente?
La Academia China de Ciencias afirma que la adicción a Internet produce daños cerebrales a adolescentes comparables a los que producen el consumo de alcohol y cocaína. El artículo científico de dicha institución también revela que la constante exposición desgasta la mielina, una sustancia que cubre y protege las fibras neuronales; éstas trasmiten las cargas eléctricas en el sistema nervioso central, y en tal símil la mielina sería comparable a la cobertura plástica de un cable, al dañarse afecta la comunicación neuronal. Es obvio que serían millones de jóvenes “colgados” a las redes sociales por más de doce horas diarias y otros más. No cabe duda que también habrá un alejamiento del vínculo y cohesión social y es sabido que, la familia en México va rumbo a la decadencia plana, con el mal uso de ese servicio sería algo así como el exterminio total; pues no me quisiera imaginar una reunión de familiares donde nadie platique porque todos tienen que chatear, “textiar”, revisar sus correos o responderlos, sería una reunión de mudos donde sólo se escucharía el tic tac de los teclados. Terrible, llegará el tiempo en que los comensales se aburran y lo único para lo que se reunirían sería pasa saludarse y despedirse. En este tipo de adicción no es la actividad concreta la que genera la dependencia, sino la relación que se establece con ella. El acceso a la pornografía, videos, artistas, redes sociales, correo electrónico, etc., crean una correlación destructiva que el sujeto se muestra incapaz de controlar. La adicción a Internet se debe tratar como cualquier otra enfermedad co-dependiente, ya que los daños tanto físicos como psíquicos dañan permanentemente la salud de los adolescentes y eso podría acarrear daños terribles en las juventudes, las que ahora se les pretende dar lo mejor con el uso de internet, pero pareciera que tapamos un hoyo y abrimos otro.
