Calderón como líder

Ana María Salazar

En estos días mucho se escribirá y se comentará sobre los aciertos y errores del presidente Felipe Calderón al cumplirse un año de su mandato. Y dependiendo de la óptica política del analista, este primer año de Calderón se considerará un éxito o un rotundo fracaso. Más allá de evaluar cada una de las acciones y decisiones hechas por el Presidente en los últimos 365 días, creo que es importante identificar cuál es el estilo de liderazgo demostrado por el Presidente y su capacidad de enfrentar retos. Esto nos dará mejores pautas para anticipar cómo será evaluado su desempeño al terminar su mandato.
Sin lugar a duda muchas cosas sucederán de aquí a 2012, cuando Calderón le entregue la banda presidencial a su sucesor. (¿Quién será? ¿Marcelo Ebrard? ¿Enrique Peña Nieto? ¿Germán Martínez? Empiecen las apuestas, señores.) La forma en que ejerció su liderazgo este año nos permite identificar cómo enfrentará los retos y problemas por venir.

Parecería que entre los grandes atributos que tiene Felipe Calderón está su tenacidad y capacidad de sorprender a sus adversarios. Recordemos que en su momento nadie daba cinco pesos por sus aspiraciones presidenciales y parecía imposible derrotar al ahora senador Santiago Creel, que tenía todo a su favor: el apoyo de la pareja presidencial Fox-Sahagun, los recursos y la infraestructura de la Secretaría de Gobernación, y el respaldo de una parte importante de su partido, el PAN. Con la candidatura en mano, sólo un loco podía aspirar a ganarle al coloso de las encuestas Andrés Manuel López Obrador, quien en diciembre de 2005 tenía cerca de 50% del apoyo del electorado, mientras que el “loquito” de Calderón apenas llegaba a 15%.

Sí, es verdaderamente sorprendente que haya ganado Calderón la Presidencia, y aunque continuará existiendo entre algunos sectores políticos y de la población la acusación de que se “robó” las elecciones, el error fundamental de los adversarios de Calderón fue subestimar su tenacidad. Tal vez una de las estrategias más importantes que tuvo el ahora Presidente fue bajar las expectativas de lo que podría hacer en su primer año de mandato. Una vez más, sorprendió a muchos cuando en las encuestas de julio de 2007 reflejó un alto porcentaje de aprobación en la población, llegando a 66%-69%, entre los más altos que ha tenido un presidente mexicano. Aunque en los últimos meses ha ido bajando su aprobación, llegando a un porcentaje aproximado de 58, recordemos que un año antes, cuando fue electo, las encuestas lo ubicaban con 36%.

Aquí la pregunta para el Presidente es: ¿cómo usará esta increíble cualidad que tiene de sorprender a los adversarios para avanzar en la agenda nacional?

Otra cualidad que ha demostrado el Presidente es la capacidad de controlar a sus secretarios y equipo. Indudablemente, cuando uno compara el “gabinete Montessori” de Fox, en el que más que gobernar cada uno de sus integrantes estaba dedicado a promover sus intereses políticos, Calderón mantiene un férreo control sobre sus colaboradores y secretarios. Aunque indudablemente hay fricciones y pleitos entre secretarios y colaboradores, mucho de esto se sigue manteniendo detrás de bambalinas y hasta ahora la ropa sucia se ha lavado en casa. Pero de este control lo que resulta es que todos los reflectores estén sobre el Presidente y en momentos de crisis es importante que existan colchones políticos. En este esquema de liderazgo, también se le facilitará al Presidente hacer los cambios necesarios en su gabinete, cambios que urgen en algunas asignaturas.

Una de las grandes características de un líder, según uno de los gurús del tema de liderazgo en Harvard, Ronald Heifetz, “reside en la capacidad de dar noticias inquietantes y plantear cuestiones difíciles de una manera que las personas las puedan asimilar”. El Presidente demostró tener una gran capacidad de enfrentar grandes crisis, como lo sucedido en Tabasco y Chiapas. No sólo dándole la prioridad que requerían estos dos desastres naturales, sino también dando una imagen de confianza que es sumamente importante en momentos de crisis. Y así como esta crisis habrá muchas más en los siguientes años; la pregunta es si el Presidente podrá mover al país y a la clase política a aceptar los verdaderos cambios que se requieren para asegurar, por un lado, el desarrollo económico de los más necesitados, pero por otro, la competitividad necesaria en un mundo globalizado.

salazaropina@aol.com

www.anamariasalazar.com

Analista política

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