El PRI lejos, muy lejos de Hank
Denise Maerker
Los priístas entendieron muy rápido. Después de las primeras horas en que precipitadamente denunciaron la “cacería de brujas” y el terrorismo político del gobierno, poniéndose en el lugar del perseguido, e incluso intentando minimizar que alguien tuviera un arsenal en su casa, ya no han vuelto a decir nada respecto de la detención de Jorge Hank Rhon. Nada que los comprometa, nada que los involucre directamente. Buena reacción. No sólo el señor Jorge Hank Rhon es indefendible, sino que la acusación de acopio de armas —la única sólida que se conozca a estas horas— no los salpica. O mejor dicho, no lo suficiente. Desde luego que todos los partidos tendrían que hacerse responsables de la probidad de quienes eligen como candidatos a cualquier puesto de elección popular, de hecho, de su capacidad para hacer adecuadamente esa selección debería depender el monopolio que tienen de presentar candidatos y que tanto defienden. Pero no son los primeros en demostrar que no hacen bien esa tarea; ejemplos tenemos en el PRD con el caso Godoy y… en el PAN. Pero fuera de esa responsabilidad, el arresto no los involucra más allá. No por el momento.
Muy distinto sería si la detención hubiera sido por vínculos con el narcotráfico, o por lavado de dinero, o por envío de recursos de procedencia ilícita a las campañas políticas del PRI. Ahí sí no tendrían ni dónde esconderse.
Por eso, sólo por eso, por la debilidad del golpe, es que se puede dudar de que esa haya sido la intención. (Y aquí abro un paréntesis porque estas consideraciones sobre la intención del gobierno en la detención no disculpa en nada a Hank Rhon. Aquí lo escribí el lunes y lo reitero; independientemente de tiempos políticos o de intenciones ocultas detrás de su aprehensión, lo único que nos debe importar es que el delito del que se le acusa sea real. Si efectivamente tenía ese arsenal en su casa, el señor tiene que acabar en la cárcel, porque ningún mexicano puede tener una milicia a su servicio).
Dicho esto, si había una intención política del gobierno de golpear al PRI, lo que sorprende es lo mal que les salió. No fue contundente y además hace agua por todas partes. Seamos claros; lo que narra el comunicado conjunto de la PGR y de la Sedena es inverosímil. No digo que esto sea mentira porque no tengo pruebas, pero resulta increíble. Una llamada anónima que deriva en detención de unos hombres armados, quienes ahí mismo confiesan que tienen escondido un arsenal y llevan a los soldados a un lugar donde otros hombres armados se meten a una casa y entonces el Ejército entra y, ¡sorpresa!, es la casa de Jorge Hank Rhon. ¿Cuánta gente no sabrá en Tijuana, incluidos los que están de paso, dónde queda la casa de Hank, su zoológico, el galgódromo y el casino?
En tiempos de Salinas se podían permitir hacer las cosas burdamente, de hecho así mandaban más claramente el mensaje de que tenían el poder de hacer cualquier cosa. ¿Pero ahora?, ¿ante qué estamos?, ¿un golpe político que no llega a rasguño o una detención fortuita, bienvenida, pero mal hecha? El tiempo nos dirá.
