Docentes del Centro de BioCiencias y estudiantes de la carrera de Ingeniero Biotecnólogo de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), capacitan y asesoran a productores de 220 hectáreas de banano del municipio de Mazatán para la elaboración de biofertilizantes.
Mediante la Unidad de Vinculación Docente (UVD), “Producción de biofertilizantes como alternativa biotecnológica de fertilización de cultivos agrícolas en el Soconusco”, los universitarios enseñan a los integrantes de la cooperativa de productores de banano de Mazatán a elaborar biofertilizantes con los residuos de las cosechas.La coordinadora de la UVD e integrante del cuerpo académico de Biotecnología Avanzada del Centro de Biociencias de la Unach, María de Lourdes Adriano Anaya, sostuvo que el objetivo del proyecto es ofrecer conocimientos teóricos y prácticos necesarios para que los productores realicen biofertilizantes, desde la selección de la materia prima, formulación, parámetros de producción, hasta la evaluación en campo.
Por lo anterior es necesario que los productores de banano tengan acceso a tecnologías de fertilización basado en procesos biológicos que le permitan recuperar la fertilidad del suelo sin aumentar el nivel de contaminación y que le den uso al material orgánico que normalmente lo toma como un desperdicio.
Adriano Anaya, indicó que la biofertilización utiliza los residuos orgánicos de las cosechas del banano, café o cacao, para hacer compostas, biotermicompostas, biofertilizantes líquidos e inoculantes, lo que se ha convertido en una opción para la agricultura ante el alza en los costos de los fertilizantes.
Puntualizó que los productores aprenderán a cerrar el ciclo de la cosecha al fermentar los residuos orgánicos y crear biofertilizantes que reintegrarán a la plantación, para evitar que la producción de banano entre en fase de declinación.
El trabajo de Vinculación durará 2 años y se divide en cuatro etapas; la primera consiste en despertar el interés de los productores por los biofertilizantes para mejorar las propiedades físicas, químicas y microbiológicas del suelo.
La segunda enseñará la elaboración de biofertilizantes, así como la construcción de las instalaciones como los tanques fermentadores; y en la tercera etapa se establecerá la fábrica de abonos.
En la cuarta y última fase, la universidad realizará la transferencia de tecnología a otros productores a partir de la muestra con este grupo de productores.
Chiapas es considerado como un estado eminentemente agrícola, sin embargo en los últimos años se ha presentado una baja en la fertilidad del suelo, así como un incremento de plagas y enfermedades.
La degradación de los ecosistemas por el uso de pesticidas ha llevado a los investigadores a buscar alternativas para fertilizar los suelos agrícolas, y un ejemplo son los biofertilizantes. ASICh
