Beatriz Paredes
Este México introspectivo que —aun cuando se abrió absolutamente en la economía— poca atención coloca a los temas de otros, a los asuntos de otros países si no hay una circunstancia de coyuntura que lo obligue (una visita de Estado, por ejemplo) y que carece de un sistema de registro adecuadamente articulado de lo que pasa en otras latitudes o, cuando menos, en países directamente involucrados con su política y su economía, como aquellos que están en su frontera sur, Guatemala y Belice. No me refiero al desconocimiento de lo que sucede en las fronteras con Estados Unidos, porque, por el contrario, parecería que la irradiación de la “meca” continental dificulta ver otras cosas, y lo que es más grave aún, dificulta ver bien y comprender lo que allí sucede.
El 9 de septiembre se realizarán elecciones presidenciales en Guatemala. Catorce candidatos compiten por la Presidencia de la República. Para obtener información sobre las elecciones se puede consultar la página de internet www.tse.org.gt.
El sistema electoral guatemalteco planea la posible realización de una segunda vuelta, para la elección del Presidente de la República, si es que en la primera ninguno de los candidatos obtiene más de 50% de la votación total emitida.
Participan, con un abanico de opciones ideológicas y políticas: Álvaro Colom, de Unidad Nacional de la Esperanza; Otto Pérez Molina, Partido Patriota; Alejandro Giammattei, Gran Alianza Nacional; Rigoberta Menchú, Encuentro por Guatemala; Luis Rabbé, Frente Republicano Guatemalteco; Mario Estrada, Unión del Cambio Nacional; Harold Caballeros, Visión con Valores; Fritz García-Gallont, Partido Unionista; Eduardo Suger, CASA; Óscar Rodolfo Castañeda, Partido de Avanzada Nacional; Pablo Monsanto, Alianza Nueva Nación; Manuel Conde, Unión Democrática; Miguel Ángel Sandoval, Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca; Marco Vinicio Cerezo, Democracia Cristiana Guatemalteca.
Poco sabemos en México de la multiplicidad de partidos que hay en Guatemala y de la complejidad que detrás de cada una de las opciones se encierra, puesto que la política guatemalteca de nuestro tiempo tiene un entramado tan amplio, diverso y barroco como el más sofisticado tejido de ese pueblo que aprendió a comunicarse a través de la variedad multicolor de sus textiles.
Asomarnos mínimamente a esta complejidad nos lleva a reconocer que dentro de los 14 candidatos contendientes, existen desde políticos partidarios, militares en retiro, empresarios, personajes de la sociedad civil, ambientalistas, y, desde luego, la candidatura de una mujer indígena, Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, que independientemente de la eficacia electoral que puede tener, implica un valor simbólico innegable.
Compartimos con Guatemala 956 kilómetros de frontera, la inversión mexicana en el país es de la mayor relevancia. Los problemas de Guatemala repercuten significativamente en la zona sur de México, así como los problemas de la zona sur de México tienen influencia en Guatemala. Centenares de jóvenes guatemaltecos estudian en nuestras instituciones de educación superior, y la huella de los intelectuales y literatos guatemaltecos en la cultura mexicana y latinoamericana es innegable.
Compartimos el tronco civilizacional maya, y una biodiversidad intercomunicada por encima de las fronteras en la que las medidas de protección o devastación ecológicas, fitosanitarias y zoosanitarias tienen consecuencias regionales
En la frontera sur, México tiene la obligación de poner la muestra de lo que es una política migratoria digna y sin abusos, de evidenciar nuestro respeto a los derechos humanos, y de hacer de esa frontera la de la cooperación y el desarrollo, y no la de la represión y el trabajo sucio para los vecinos del norte poderoso. Combatir el tráfico de mujeres para la prostitución obligada y el tráfico de niños para la venta son asignaturas ineludibles.
A México le importan los resultados de las elecciones en Guatemala. La política de seguridad con impactos regionales es uno de los muchos temas en los que deberán coordinarse ambos países. Le importan los resultados electorales, pero mucho más le importa comprender y acercarse verdaderamente a ese enigmático y fascinante país. Tenemos que reconocernos en nuestra realidad mesoamericana, en la que Guatemala, con su magia, es un gigante.
Presidenta nacional del PRI
