Augusto Solórzano López /ASICh
En la disyuntiva de qué hacer frente a los cada vez más crecientes fenómenos hidrometeorológicos y geológicos de cada año y los aprestos de que se disponen para enfrentarlos. De cara a los primeros, los preparativos resultan dramáticamente ineficientes todos los años.
La Protección Civil, entonces, es el hombro donde descansa nuestra gran esperanza para que los efectos de los mal llamados fenómenos “naturales” sean los menos y si es posible que no, nos alcancen y para decirlo francamente, no valoramos.
Es el aparato preventivo que no duerme, no descansa, siempre está atento y en el caso de hacerse presente la amenaza, ipso facto (al momento), bien están cerca o de hecho en el lugar mismo de la contingencia.
Luis Manuel García Moreno el responsable de la Protección Civil en Chiapas, conoce y sabe mucho más de esto. Su disponibilidad personal como la de su equipo de trabajo, prácticamente es perenne y sus desplazamientos no son; tienen que ser cronométricos.
El margen de error para sus acciones es mínimo y su disciplina, no sería extraño que linde en la perfección y aún así, seguramente las fallas se hacen presentes, no por omisión, sino, porque escapan al control humano.
Ese potencial sostenido minuto a minuto es el que el ciudadano común, seguros estamos, no conoce y menos que reconozca. A la hora de los desastres, lo que la población quiere y exige es protección, que nadie se muera y ayuda rápida.
Chiapas ha tenido embates catastróficos, cierto, STAN los primeros cinco días de octubres del 2005 es el más significativo los últimos 20 años, con estragos tremendos en contra de miles y miles de ciudadanos que perdieron todo y en un centenar de casos, la vida.
A pesar de esos desalientos, tristezas y llantos que no han sido pocos, por fortuna nuestra fatalidad no es comparable a otras hecatombes que han hecho sucumbir a centenares de miles de seres, tan humanos como cualquier chiapaneco. Guatemala con STAN, perdió en promedio mil 800 coterráneos.
Habría que pensar en el crecimiento de la autoprotección como núcleo familiar y desde allí la toma de conciencia para no arriesgar, no exponerse y menos retar a las corrientes o a los lugares susceptibles de peligro.
Fortalecer esa cultura, ayudaría en mucho al Sistema Estatal de Protección Civil del Estado. Chiapas le apuesta a la prevención. De acuerdo. El Instituto de Protección Civil para el Manejo Integral de Riesgos y Desastres, es el ejemplo, el paradigma.
En conclusión la aplicación de la Protección Civil es un ejercicio diario, permanente de 24 horas, con especial acento en la llamada temporada de huracanes en la inmensidad del Pacífico a donde Chiapas pertenece y la otra, el Atlántico.
El Instituto de Protección Civil para el Manejo Integral de Riesgos y Desastres y la Comisión Nacional del Agua, CONAGUA, coinciden en que este 2011 por el lado del Pacífico la temporada de esos fenómenos inició el 15 de mayo y la segunda el 1º., de junio, ambas concluyen el 30 de noviembre. ASICh
