Joel Solar Hernández /ASICh
En esta ciudad, anteriormente próspera y arrogante puerta de entrada a Chiapas por el pacífico y escala de viajeros que transitaban por el imponente cerro de La Sepultura hacia Tapachula y Guatemala, centro de acopio de la producción local y de distribución regional de novedosos productos industriales, hoy, moribunda por el abandono y el desinterés, el alcoholismo se ha enseñoreado cruel y peligrosamente. Aquí, existen depósitos, modeloramas, cervexpress, cantinas, piqueras, tabernas, centros nocturnos, discotecas, coctelerías, restaurantes “familiares”, botaneros, oasis, aguajes, tienditas y hasta casas particulares, donde se expenden, a granel, cualquier clase de bebidas embriagantes a todo tipo de parroquianos, incluso a menores de edad.
Escasean, por otra parte, -dice Don Jesús Hernández-las escuelas, (secundarias oficiales sólo existen tres: La secundaria técnica, la secundaria general “Juan Jaime” y la Telesecundaria 328), escasean también los centros religiosos (de educación moral), así como los lugares de sana diversión y esparcimiento familiar, no hay cines, teatros, bibliotecas, museos, zoológicos, jardines botánicos, vaya, ni cafés o refresquerías donde niños y jóvenes se puedan juntar a disfrutar de una tarde agradable con música o juegos de mesa como ajedrez, dominó, etc., tampoco se fomenta la cultura, el deporte o el rescate de nuestras tradiciones y el folclor local.
Las únicas empresas prósperas, señaló el profesor Carlos Domínguez, son las cerveceras y las expendedoras de vinos y licores, que brotan como hongos y proliferan a lo largo y ancho de la ciudad, contando con la anuencia, complacencia, permiso y complicidad de las autoridades del sector salud y municipales quienes, con la mano en la cintura violan reglamentos sanitarios y bandos de buen gobierno al permitir este tipo de establecimientos al por mayor, en desorden y a unos pasos de centros escolares e iglesias.
La Señora Etelvina González, manifestó a su vez, “En las colonias populares el panorama es mucho más sombrío pues el raquítico ingreso familiar y hasta los apoyos oficiales como Oportunidades, Compartamos, Amanecer, entre otros, se invierten en la compra de bebidas embriagantes por parte de los adultos, pero a los niños no se les compran los útiles escolares, ni se les proporciona ropa, cobijo y sustento dignos, como lo establece la ley y la declaración universal de los derechos humanos y la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, sobre todo en lo que respecta a descuido o trato negligente mientras los niños se encuentren bajo la custodia de los padres (Artículo 19).
Por el contrario, lo único que reciben nuestros niños es el mal trato y el mal ejemplo, incluso por parte de muchos y muchas que se dicen “profesores” y “maestras”, formadores de la niñez, de los hombres y mujeres del futuro”.
Otro tanto sucede en los ejidos, donde los comisariados ejidales se quejan de la vagancia y el vandalismo, pues, hasta los 80s estuvo prohibida por la ley agraria la venta de cervezas y bebidas embriagantes, pues no se establecían cantinas ni lugares de consumo consuetudinario sino que se expendían estos productos de manera esporádica, celebraciones del pueblo o fiestas especiales.
Hoy no, al menos aquí, en este municipio, las empresas cerveceras, particularmente dos marcas mayormente extendidas y acaparadoras del mercado, se disputan palmo a palmo, hasta el más insignificante centro de población, llegan incluso al descaro de sobornar a las autoridades ejidales e incluso a las propias asambleas con aportaciones anuales, para hacer obras, responsabilidad que de paso, diremos, incumple el gobierno municipal, administrador de nuestros impuestos y recursos destinados precisamente para obra social.
Así, a lo único que aspiran los niños y jóvenes del municipio, coinciden los entrevistados, ante el panorama de desolación, miseria, abandono, vicio, prostitución y desinterés oficial y empresarial, que no cuidan ni preparan el recurso humano para que esté en condiciones optimas de productividad, es a crecer, a valerse por sí mismos, para largarse de una vez y para siempre, se preparan para no regresar jamás. ¿Esto es lo que queremos para nuestro municipio?, ¿Habrá alguna fuerza social, religiosa o política que pueda sacudirnos las conciencias?, se preguntaron. ASICh
