Alberto Aziz Nassif

Historias locales

Los reacomodos políticos loca-les empiezan a tejer sus historias en varios estados del país. Con autonomía de la dinámica nacional, las regiones que enfrentan procesos electorales expresan la vida política de los municipios y los congresos. La renovación de puestos de elección permite observar el comportamiento cotidiano de los partidos, sus divisiones internas y el alejamiento progresivo de los ciudadanos de las urnas. Hay pocos rasgos nuevos en una geografía desgastada por repetición y falta de opciones.Este año empezó con la gubernatura en Yucatán y la ruta electoral siguió con tres historias singulares: Chihuahua, Zacatecas y Durango. Dentro de unas semanas se renovará la gubernatura de Baja California, proceso que se ha judicializado por el litigio sobre la candidatura del priísta Jorge Hank Rhon: el Tribunal local le retiró el registro a su candidatura, pero el Tribunal federal ordenó restituirle sus derechos para competir el próximo 5 de agosto. Este proceso apunta a un final cerrado entre PRI y PAN.

Más adelante seguirán procesos electorales en Veracruz el próximo mes de septiembre, en Chiapas y Oaxaca en octubre, y en noviembre se renovará la gubernatura de Michoacán y habrá elecciones intermedias en Tamaulipas, Tlaxcala y Puebla.

Lo primero que se puede destacar es la repetición de convocatorias a las urnas. México es el país de las elecciones permanentes, todo el tiempo hay algún proceso electoral en alguna parte del país. Después de que 2006 dejó prácticamente exhaustos a los ciudadanos, este año habrá otros 14 procesos. Entre las modificaciones de una próxima reforma es urgente sincronizar calendarios. Seguir con esta multiplicidad de comicios no beneficia a la gobernabilidad, afecta la economía de un gasto que es permanente y aleja a los ciudadanos de las urnas por cansancio o hartazgo.

Las tres historias del 1 de julio pasado dejaron varias expresiones. En general no hubo sorpresas, quizá el caso más llamativo haya sido la pérdida de votos y posiciones del PRD en Zacatecas; otra vez quedó demostrado que las divisiones internas, por cualquier razón, afectan de forma importante las posibilidades electorales del partido, sobre todo cuando es el partido que gobierna el estado, como sucedió en Yucatán con el panismo y ahora en Zacatecas con el perredismo.

Las diferencias entre Amalia García, actual gobernadora, y Ricardo Monreal, el ex gobernador, hicieron que los principales municipios zacatecanos quedaran en manos de otros partidos, la capital la ganó por primera vez el PAN y Fresnillo fue para el PT. El Congreso quedó dividido: el PRD perdió 12 diputados y sólo se quedó con ocho, y de 31 municipios conservó 16; en cambio, la oposición avanzó ligeramente, el PAN pasó de uno a tres diputados y de seis a nueve alcaldes; el PRI volvió a crecer y pasó de tres a cuatro diputados y de 19 a 26 alcaldes. Ahora el PRD enfrenta un conflicto que ya tiene resonancias nacionales, una parte del partido quiere expulsar a Monreal, que jugó un papel cercano a López Obrador durante 2006. Los ecos locales llegan a ese partido y cuestionan sus posibilidades de crecimiento electoral en los próximos comicios.

La lógica de elecciones federales en Chihuahua tiene un comportamiento diferente, ya en dos ocasiones, 2000 y 2006, el panismo se ha beneficiado de sus triunfos, pero las batallas locales obedecen al patrón de competencia bipartidista. Otra vez se repitieron los formatos electorales: con un ligero avance el PAN tendrá tres diputados más, pero bajó de 20 a 18 en presidencias municipales; por su parte, el PRI conservó sus diputados y bajó en el número de municipios, de 46 a 37 (EL UNIVERSAL, 2/VII/2007).

El territorio chihuahuense mantiene su formato bipartidista entre PRI y PAN, y las dos principales ciudades del estado quedaron en manos de los partidos que ya gobernaban esos ayuntamientos: el PRI ganó en Ciudad Juárez y el PAN en la capital. Mientras que la ventaja del priísmo en la frontera le permitió una cómoda diferencia de 14 puntos porcentuales sobre su competidor, en la capital la decisión fue completamente apretada, prácticamente hubo un empate que se definió por menos de 300 votos, el panismo conservó el ayuntamiento con 47.6% sobre su competidor, que alcanzó 47.5%.

En el estado de Durango tampoco hubo sorpresas, el PRI se quedó con los principales municipios, la capital, Lerdo y Gómez Palacio, y con una amplia mayoría en el Congreso del estado. El panismo bajó de 13 a nueve ayuntamientos.

La “normalidad” electoral, siempre entre comillas, pasa por historias en las que se repiten los personajes y la trama. No hay novedades en estos procesos, porque hace tiempo que se instaló la alternancia entre partidos que gobiernan, suben y después bajan, ganan y en la siguiente ronda pierden. En teoría se escucha como muy democrático; sin embargo, algo sucede pero la democracia electoral que dejan estos procesos tiene una deficiente calidad.

El modelo de las campañas electorales en estados y municipios es una copia pequeña de lo que se tiene a nivel nacional, lo cual implica enormes cantidades de dinero deficientemente fiscalizado, porque si a nivel federal existen debilidades para la transparencia, en los espacios locales la opacidad es mucho más densa. También las acusaciones sobre la manipulación y compra de voto siguen como una pieza constante en todos los procesos electorales locales.

El problema de fondo es que las opciones para la ciudadanía son reducidas, quizá por ello se vuelve poco atractivo ir a las urnas, porque además de que casi cada año hay una elección, cada vez hay menos diferencias partidistas importantes. El factor partido político ha dejado de ser relevante para los estilos y la eficacia del gobierno. Además, la personalización de la política se ha acentuado de manera amplia en el espectro partidista y las opciones que se le presentan a la ciudadanía son reducidas.

Se trata de historias locales de una democracia de baja intensidad. La alternancia no implica democracia de forma automática, ni el cambio de partido representa nuevas alternativas. Estas historias lo demuestran de forma cotidiana en cada ciclo.

Investigador del CIESAS

¡Comparte la nota!