Agenda del debate

Una reforma en el tablero del futurismo

José Carreño Carlón

Estrategias preelectorales a falta de estrategia legislativa sobre Pemex

Perfiladas, las fórmulas Peña-Beltrones y Ebrard-Camacho; pasmo en el PAN

Está en la agenda de los medios, pero ya no en la agenda real de los políticos el riesgo de que antes de que termine este sexenio habremos pasado de exportadores a importadores de petróleo, aparte de seguir importando más y más gasolinas.
Tampoco pareció conmover a los políticos la noticia dada a conocer ayer por EL UNIVERSAL de que cuatro transnacionales se disponen ya a extraer cantidades importantes de crudo y gas de las profundidades del Golfo en la frontera marítima mexicana, sin que México tenga recursos para extraer su parte. Y es que los problemas de fondo a atender por una reforma petrolera han quedado relegados en el tablero de las luchas por el poder político en un marco de acelerado futurismo.

A falta de una estrategia legislativa del gobierno tenemos a la vista varias estrategias políticas de las cabezas partidistas para repartirse porciones de poder.

Desde esta perspectiva, no parecería ser un buen negocio para quien aspire a la Presidencia de la República, pero sí para quien aspira a seguir controlando el Congreso, la propuesta contenida en la iniciativa “alterna” de reforma petrolera del PRI, de crear un órgano de gobierno de Pemex con mayor autonomía del Ejecutivo pero con controles determinantes del Legislativo.

Como ficha adelantada del líder del PRI en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, esta propuesta deja ver varias señales. Está en la línea promovida por el propio senador de profundizar en la transferencia de poderes de decisión al Congreso como ya ocurrió con el IFE, el sistema tributario y las aduanas y se propone hacerlo con la política social. Pero además mostraría que el poderoso legislador no está dispuesto a ser candidato presidencial a costa de la derrota en la elección constitucional, como le ocurrió a Roberto Madrazo en 2006. Y en consecuencia, estaría dispuesto a dejarle la candidatura presidencial de su partido al gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, a cambio de dar el paso definitivo en la vía de la transferencia de funciones ejecutivas al Congreso, con la creación de la figura de jefe de Gabinete, cuyo nombramiento sería aprobado precisamente por el Congreso.

En este escenario no habría nadie más para ocupar este cargo que quien ha mostrado su capacidad de control de ambas cámaras del Congreso, es decir el propio Beltrones. Y así estaríamos ante una reforma petrolera que no contempla los problemas de fondo de la industria, pero sí estaría perfilando una fórmula muy probablemente ganadora del PRI, con la alianza de Peña Nieto y Beltrones.

Otra fórmula se estaría apuntando en el bloque de partidos encabezado por el PRD, con la candidatura anunciada de Marcelo Ebrard, con Manuel Camacho Solís como segundo de a bordo. El ex regente de la capital ya está siendo visto por sus interlocutores como el virtual jefe de campaña del actual jefe de Gobierno del DF.

Ebrard se montó al tema de la reforma petrolera y desplazó a Andrés Manuel López Obrador del liderazgo de la promoción de la consulta del domingo pasado, bajo la coordinación operativa de Camacho. Y la forma en que voces significativas se han precipitado para celebrar que Ebrard salió supuestamente airoso de la tragedia del New’s Divine y para hacerse eco de su inverosímil triunfalismo sobre el resultado de la consulta petrolera, parecería explicarse por la percepción de quienes dentro y fuera de la izquierda se oponen a AMLO y ven al actual gobernante capitalino como la única opción para desplazar al caudillo desde las filas mismas del caudillismo.

¿Y el PAN-gobierno? Allí, además de haber perdido la iniciativa en la reforma petrolera, puede advertirse un pasmo lo mismo en cuanto al futurismo que en cuanto al futuro. Simplemente su opción fue por el pasado con el nuevo fichaje de Vicente Fox y el regreso de Manuel Espino a la agenda del debate público.

¡Comparte la nota!