Agenda del debate

Consenso para la inmovilidad

José Carreño Carlón

‘Milagro’: pactan reforma petrolera que no reforma
Tello Peón: las oportunidades perdidas de Calderón

Algo ha dejado en claro el temor a hacer crecer el movimiento extraparlamentario de Andrés Manuel López Obrador: en lo único que se pueden poner de acuerdo los políticos parlamentarios es en no hacer nada. Nada que le permita a AMLO hacer olas. Es el triunfo de la movilización de AMLO al inmovilizar a los poderes constituidos y exhibir su precariedad.

Gana el consenso para la inmovilidad. Por esta vía se pactan reformas que no reforman, como la llamada reforma petrolera que hoy pasará el Senado si AMLO termina de perdonarle la vida con la extensión de un cerificado de no reforma. Es el milagro de la unanimidad pluripartidista para no cambiar. Es la consigna de no darle escobazos al avispero como el nuevo nombre de la postración nacional.
Sin importar el agotamiento de las reservas petroleras, el agravamiento de la crisis económica y el avance de la inseguridad y el crimen, este pacto para la inmovilidad asegura el mejor de los mundos para los líderes partidistas del Congreso y su divisa de evitarse todo desgaste personal. Es su fórmula de conservar el control de sus muy rentables mandos: los mandos de una nave sin ruta porque el mayor esfuerzo de sus timoneles se orienta a mantenerla estacionada para no correr el riesgo de despeinarse.

AMLO se levantó ya con la victoria al dejar atascado una vez más el programa de gobierno de Calderón. Y el Presidente fue derrotado no sólo con su iniciativa de abrir la industria en los más modestos estándares internacionales, sino con la imposición de clausuras y candados adicionales.

PRI/Calderón/Tello

Pero fue el PRI el vencedor en toda la línea al exhibir una vez más lo mismo la incapacidad del PAN-gobierno que la no confiabilidad del PRD en el juego democrático.

Quedó así pavimentada la supercarretera que lleva de regreso a las mayorías parlamentarias priístas, a la consolidación del partido en los estados y a la recuperación del poder presidencial. Y son grandes las expectativas que genera ese escenario del 2012 para sacar adelante reformas incluso más ambiciosas que las que ahora le niega a Calderón el consenso inmovilista.

Aparte de saludar como “logro” este cerrojazo a su modesta reforma petrolera, al Presidente le queda ahora generar otras expectativas, otra vez en el tema de la seguridad, con su nombramiento de Jorge Tello Peón. De éste se exaltan sus atributos profesionales, pero no se le asigna lugar en el organigrama de las responsabilidades reales del combate a la inseguridad. Un asesor no tiene funciones operativas.

Y si en la comunicación institucional todo nombramiento es un mensaje en sí mismo, la mala gestión comunicativa del gobierno encadena ya una serie de oportunidades perdidas en este campo, como el fallido cambio en Gobernación o el anticlimático en Economía. Resultaron más fuentes de especulaciones, filtraciones y frustraciones, que de buenas noticias generadas por el gobierno.

Desde el ‘bullpen’

Aquel podría ser el destino del nombramiento del nuevo asesor si la falta de claridad y de sentido de oportunidad acaba por extraviar el mensaje entre versiones que descalifican la designación o entre especulaciones que la sobredimensionan.

Tan perniciosa resulta la especie que perfila el nombramiento como una posición del gran capital en los aparatos de seguridad, como la versión de una simple operación de rescate de Tello de los recortes de personal de Cemex, como la que magnifica la designación erigiendo al asesor sin funciones operativas en jefe del comando supremo de seguridad.

Pero está también la especulación ¿o la filtración? que en plena Serie Mundial de béisbol convierte esta asesoría en una suerte de bullpen para el calentamiento de quien pronto se haría cargo de la loma de las responsabilidades reales, como jefe de todas las policías, con la encomienda de salvar el juego frente a la poderosa ofensiva del equipo contrario, el de las bandas criminales.

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